Tres noches de cinco estrellas

Punta del Este. Cómo es hospedarse en lo mejor del Conrad, Las Cumbres y Las Dunas

F. NARANCIO / D. FRIEDMANN

Camas que invitan a no levantarse, vistas singulares, terrazas espaciosas con un apartamento, jacuzzis al aire libre, champagne a la vuelta de la cena y un trato de rey. Así se vive en tres de las habitaciones más lujosas de Punta del Este.

En ellas se quedan famosos co-mo Seal o Susana Giménez o quienes les gusta el lujo y pueden pagarlo. ¿Cuánto cuesta? Una suite del Hotel Conrad U$S 1.500, la mejor habitación de Las Cumbres U$S 458 y un cuarto canciller de Las Dunas U$S 410.

¿Qué se siente estando allí? Eso fue lo que intentaron descubrir dos periodistas de El País, que sin ponerse exigentes, se dedicaron a disfrutar una noche en cada una de ellas. Pasen y vean.

LAS CUMBRES. Lo primero que se encuentra al traspasar la puerta de Las Cumbres es la sonrisa de Natalia, la jefa de recepción. "Bienvenidos, los estábamos esperando", dice. Toma las llaves de "El Cielo", la mejor habitación del hotel. Sube la escalera y cuando abre la puerta, el lugar impresiona: dos camas queen size están el centro, unidas por un enorme respaldo y un tul blanco que las decora.

Todo es blanco y celeste, tan lujoso como acogedor. Entre los muebles de estilo, una televisión de pantalla plana, con direct TV y un equipo de música de última generación no desentonan, sino que se adaptan perfectamente al espacio.

Las camas invitan ya a probarlas. Uno se hunde ni bien se sienta. Dan ganas de no levantarse, pero la curiosidad por terminar de ver la habitación puede más. Delante de la cama, un living con ventanas del piso al techo y una panorama más que privilegiado. Para los que gustan de buenos paisajes, El Cielo es ideal. Tiene una vista de 180º donde puede observarse la laguna, praderas, mar, bosques y la península.

La habitación tiene otros dos espacios, además del central donde están las camas. Por un lado, dos escritorios con computadoras, también de última generación, una estufa a leña y una biblioteca. Al otro costado, una mesa con cuatro sillas, con su biblioteca, claro está, con libros.

El baño es de los puntos más fuertes de El Cielo. Tiene una perfecta combinación de muebles de estilo y accesorios antiguos como una jarra y un recipiente que se usaban para lavarse, con un moderno jacuzzi sobre una pared vidriada. También hay dos terrazas. En una de ellas, un jacuzzi al aire libre llama la atención.

Al volver de la cena, se nota que en Las Cumbres cuidan hasta el último detalle. Las camas están abiertas y sus sábanas de algodón y seda invitan a acostarse. En una de las mesas, dos botellas de champagne, brownies y una cesta con frutas. ¿Se puede pedir algo más?

CONRAD. En el corredor del piso 7 del hotel Conrad, la suite marca su jerarquía al estar en el fondo y al centro, con dos puertas y no una, como las restantes habitaciones.

Lo primero que se ve es un living con dos sillones y un gran televisor al centro. A primera vista, la suite tiene la impronta del "Universo Conrad": predomina el color coral en las paredes y en el mobiliario, y hay mucho mármol o símil de ese material. La decoración recuerda a los hoteles de Miami o Las Vegas.

Si el invitado es un artista de la talla del cantante Seal, Juanes, Roberto Carlos, Ricardo Arjona, Susana Giménez o Ricardo Montaner, lo espera además cortesías como un gran canasto con frutas, jugos, vino y chocolates.

Lo primero a destacarse de-be ser la terraza: de tamaño descomunal y con una de las mejores vistas de Punta del Este (se ve todo el puerto y parte de la playa Mansa), tiene una reposera y una mesa con sillas para que el huésped vea un atardecer con un cocktail en mano. De derecha a izquierda, tiene de largo 60 pasos contados y de ancho unos 26 pasos. Hay que estar ahí para darse cuenta que, con ese tamaño, en la terraza se podrían hacer muchas fiestas y todos los invitados tendrían espacio suficiente para bailar.

El huésped recién arribado tiene dos opciones: tirarse en la cama y rodar, como para comprobar que el colchón es digno de un cinco estrellas, o tomarse una ducha (aunque en el baño no hay jacuzzi, la novelería en este caso es probar las batas y las pantuflas).

En el baño de esta lujosa habitación, como suele ocurrir con los establecimientos de categoría, tiene el papel higiénico debidamente sellado con una calcomanía del Conrad, el jabón envuelto en cajitas con el sello del Conrad, al igual que la canasta con diversos productos de tocador.

La ducha tiene una presión tal que el huésped siente como si le dieran un buen masaje en la espalda. Tras salir del baño enfundado en la bata con una nube de vapor que lo rodea y explayarse en el sillón, no tiene más nada que pedir de la suite.

LAS DUNAS. El ambiente familiar se nota ni bien se ingresa a Las Dunas. La habitación 101, canciller (U$S 440 la noche) es acogedora. Es como un apartamento inserto en un hotel cinco estrellas.

Ni bien se ingresa hay un baño social, luego un comedor decorado en tonos de azul y beige. Allí, dos sillones camas y una mesa ratona con un canasto de frutas dan la bienvenida. La alfombra rosada, es bien mullida. Si opta por descalzarse, verá como sus pies se hunden y caminan agradecidos.

Una mesa con cuatro sillas y una cocina integrada, con posaplatos, completan el espacio. Para los que tengan ganas de cocinar o calentarse algo, allí contarán con todo lo que necesiten. Hay un juego completo de vajillas para seis personas, microondas, cafetera, jarra eléctrica y tostadora.

Después de la playa, que queda a pocos metros del hotel, tomar algo en la terraza puede ser una buena opción. Es cerrada, pero con vista al océano, con sillas bien cómodas, como para descansar un rato.

Antes de llegar al cuarto, está el baño principal. Es bien amplio y es evidente que fue limpiado hace poco rato y muy bien. Todo está reluciente. Pa-rece un buen momento para llenar el jacuzzi. Mientras tanto, -demora unos 20 minutos- le conviene cerrar la puerta del toilette, ya que si no le costará conversar o escuchar la televisión en el cuarto.

Las camas predominan en esa habitación. Al sentarse, rebotará lo justo, señal de que son más que buenas. Para dejar la ropa, el placard es amplio, de madera con puertas corredizas.

La espera por el jacuzzi definitivamente vale la pena. Sus chorros son fuertes y la espu-ma desborda la bañera. Tras el baño, lo más recomendable es ir directo hacia la cama y de- jar que el sueño lentamente se apodere de uno.

lo mÁs destacado de cada habitaciÓn

Lo que distingue a la suite presidencial del Conrad de cualquier otra habitación es la terraza de enormes dimensiones y la vista que tiene de Punta del Este. "Es lo que más impresiona al huésped", aseguró Marcos Grolero, relacionista público del hotel. De un lado se ve el puerto de Punta, los edificios y la piscina del Conrad. Del otro lado se extiende la playa Mansa. El día que se realizó la nota, además, se veía casi por entero el escenario donde estaba actuando el músico Seal, por lo cual si el huésped tiene suerte, también puede disfrutar de un concierto desde su propia habitación.

Hay jacuzzis y jacuzzis. Sin dudas el de la suite El Cielo, en el hotel Las Cumbres, es excepcional, tanto por su tamaño como por el amplio ventanal que tiene atrás, desde el cual se puede apreciar una increíble vista. El resto del baño también es como para destacar, pues combina muebles de estilo y accesorios antiguos con otras comodidades, como un vestidor. Para sorpresa del huésped, en el deck de madera afuera de la habitación también hay un jacuzzi, que está debajo de una pérgola. Cuando una pareja quiere usarlo, se lo preparan con pétalos de rosa, champagne y música.

Lo más singular del hotel Las Dunas es que está sobre la playa Brava. Con caminar unos pasos, el huésped ya está instalado en la arena con reposeras que brinda la casa. En Punta del Este hay pocos hoteles que estén sobre la playa. Probablemente sólo uno más, el Serena. Algunas de las habitaciones de Las Dunas, como la suite canciller, tienen un amplio ventanal con vista al mar y una terraza con mesas y sillas para disfrutar de un atardecer. También hay que destacar de este cuarto el jacuzzi, que si bien no es tan grande como el de Las Cumbres, es muy recomendable.

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