Carlos Ríos
Las denuncias del jefe Sergio Guarteche contra el comisionado Álvaro Garcé, han puesto a la ministra Daisy Tourné en apuros: respalda a su subalterno y queda enfrentada al Parlamento, o lo destituye y se compra un problema en la interna policial.
El jueves 4 en la comisión para el seguimiento del sistema carcelario, Garcé recibió el apoyo de legisladores de todas las bancadas, que además cues-tionaron a Guarteche por su actitud de denunciar públicamente al comisionado de haberlo presionado para el traslado de dos presos que estaban siendo amenazados y abusados en la cárcel de Canelones.
Las denuncias de Guarteche surgieron luego que fuera destituido el director de la cárcel de Canelones, Rodolfo Sosa, tras un informe de Garcé sobre la situación de ese centro penitenciario, el tercero más grande del país con 810 reclusos.
Guarteche se reunió la semana pasada con Tourné y dijo tener el respaldo de la ministra. El Círculo Policial, en tanto, emitió una declaración apoyando al jefe de Canelones.
Garcé dijo en la comisión que las acusaciones de Guarteche eran "absolutamente falsas, agraviantes e injuriosas" y que en varias oportunidades tuvo que contar "hasta cien para no reaccionar".
En su informe sobre la cárcel de Canelones, Garcé habla de presuntos malos tratos, presuntos hechos de corrupción y quejas y denuncias sobre la atención médica a los reclusos. Garcé dijo que en 2007 y en lo que va de este año ha recibido una serie de denuncias por tratos violentos de parte de "una minoría" de funcionarios de la cárcel y que hay nombres que se repiten, y que por eso decidió pasar el caso a la Justicia de Canelones.
En cuanto a los actos de corrupción, las denuncias que recibió refieren a un presunto movimiento interno de reclusos desde los sectores más cerrados (los módulos 1 y 2) hacia las barracas, donde hay un régimen más abierto. Además cuenta con una chacra a pocos kilómetros con un régimen de "total confianza".
Garcé negó haber presionado Guarteche para que trasladara a dos reclusos vinculados al narcotráfico a Treinta y Tres y de otro a la chacra de la cárcel de Canelones. "En el primer caso, hay una gruesa y malintencionada distorsión de los hechos, mientras que en el segundo constató una mentira baja, una canallada indigna de alguien que ostenta un cargo importante", sostuvo.
Según Garcé, hace dos meses el diputado Dardo Sánchez le planteó su preocupación por la situación de dos presos con familias en Treinta y Tres y Río Branco, que estaban siendo amenazados, golpeados y abusados en la cárcel de Canelones. "El padre de uno de ellos, una persona de 90 años, depositaba mensualmente una su-ma cercana a los $ 7.000 porque creía que de esa manera podía preservar la vida e integridad de su hijo", reveló. Garcé contó que entonces llamó a Guarteche y le dijo: "Jefe, hay una solicitud de traslado que fue planteada por razones de acercamiento familiar. Se la plantean dos internos que están teniendo graves problemas de seguridad".
En cuanto al traslado de un narco a la chacra de la cárcel de Canelones, Garcé dijo que se enteró el lunes 1° por medio del diputado frenteamplista Esteban Pérez. "¿Acaso en algún momento se ha dicho que el comisionado ha recomendado el traslado de violadores, de rapiñeros, de copadores, de homicidas? No, eso nunca ha sido dicho. Se dice que ha pedido el traslado de narcotraficantes como si hubiera un interés personal en eso, y ahí es donde está la canallada", agregó luego.
Garcé dijo que no podía afirmar que hubiera una "campaña orquestada", aunque sí "datos objetivos": las denuncias en su contra comenzaron luego de la remoción del director de la cárcel de Canelones. "Como teoría, francamente esto es una vergüenza", afirmó.
La reacción de los legisladores fue unánime de apoyo a Garcé. El diputado colorado Daniel García Pintos dijo que si el jefe de Policía de Canelones no contara con el apoyo de la ministra, "con lo que dijo en los últimos días no habría durado diez segundos en el cargo".
"Lo que no es bueno -agregó- es que esto avance y no se sepa qué piensa el gobierno. ¿O se le está dando línea a Guarteche, a ver hasta dónde llega? De repente, la línea no es otra cosa que una cuerda que Guarteche tiene atada al cuello y que ve que se le aprieta cuando llegue al final de la mano que la sostiene. Entonces, ¿a qué estamos jugando?"
El diputado blanco Gonzalo Novales dijo que lo que le queda claro es que "a ciertas personas la actividad parlamentaria de control sobre el sistema carcelario les molesta", y reveló que hace un mes y medio advirtió a Garcé de que se estaba "orquestando una levantada de firmas" de presos en su contra. "¿Quién echaba leña a ese fuego? Que cada cual lo juzgue, porque yo no lo puedo decir. Pero sí sé de buena fuente que se estaba armando un movimiento de protesta, incentivado por alguien que se siente molesto por el control" del Parlamento, sostuvo.
"Si ahora los jefes de Policía comienzan a expresarse sobre qué les parece la actuación del Parlamento con respecto a ciertas denuncias que hay en un ámbito carcelario u otro, en una semana está incendiado el país", advirtió a su turno el diputado blanco Jaime Trobo.
El socialista Gustavo Bernini, en tanto, dijo estar convencido de que "se generó un hecho político" con las denuncias contra Garcé: "¿Quieren que sea honesto? No tengo clara la dimensión de este hecho político que se acaba de generar".
El diputado blanco Gustavo Borsari dijo que "quien tiene que venir es la señora ministra del Interior; ella es la que tiene que decir si Guarteche estuvo mal o estuvo bien, si lo piensa destituir o no y si lo apoya o no lo hace. Después, el Parlamento decidirá". Borsari dijo que si fuera ministro del Interior adoptaría dos caminos: "le creo al señor Guarteche y hago la denuncia penal, o lo destituyo al instante y lo decapito. No hay otro camino para este señor".
La presidenta de la comisión, la diputada frenteamplista Daniela Payssé, dijo que Guarteche se tendrá que "hacer cargo" de lo que dijo. "Y eso lo quiero manifestar aquí: ¡se tendrá que hacer cargo!", remató.
A oscuras y sin guardia policial
El comisionado parlamentario Álvaro Garcé contó en la comisión algunas vivencias en sus visitas a las cárceles y los riesgos que asume. "Cuando vamos a las cárceles nos jugamos hasta la seguridad personal en cada visita, algunas veces más y otras menos. A lo largo de estos tres años, por ejemplo, viví la experiencia de quedar encerrado y a oscuras en un pabellón con los internos mientras la guardia permanecía en la puerta. Se me invitó a pasar a un pabellón, no fui acompañado y, casualmente, saltó la llave térmica de ese sector del establecimiento. Entonces, nos jugamos con cariño y esfuerzo por la tarea que hacemos", relató ante los legisladores.
Garcé aseguró además que ni él ni ningún miembro de su equipo está en "carrera política", y pidió a la comisión un apoyo explícito a la gestión y la institución comisionado parlamentario.