La represa fue construida hace 40 años para evitar el impacto ambiental de la falta de agua en el cauce del arroyo. Según un diagnóstico del MTOP, actualmente la represa está deteriorada y corre riesgo de derrumbe.
De acuerdo con datos aportados por el intendente Sergio Botana, en base a un diagnóstico del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) que condice con un informe elaborado por un buzo contratado por la Intendencia, la represa está muy afectada.
La pared de la represa tiene un desgaste importante, con filtraciones y existe peligro de derrumbe. "Se deberán adoptar medidas urgentes para evitar que las aguas arrastren la represa de hormigón", dijo Botana.
El intendente también indicó que ya se tomaron algunas medidas. "Estamos tratando de bajar la presión del agua sobre el muro, además de reparar una compuerta que no está funcionando, y darle salida a las aguas que sobran para que lleguen más rápido hacia el Tacuarí, y con ello bajar los riesgos de inundaciones en Melo en un futuro" señaló Botana.
EL ARROYO. Actualmente es el destino de las aguas residuales de las 40 mil conexiones de saneamiento de Melo, que fueron previamente tratadas en una moderna planta.
La represa del arroyo fue construida en la década del `70 porque, a causa del magro caudal del Convento, se acumulaban en su lecho, justo frente a Melo, barro y residuos sólidos con un nocivo impacto ambiental.
Luego de su construcción, la represa ayudo mantener un caudal importante de agua para disolver los desechos sólidos y la materia orgánica.
"Eso resultó de suma importancia para mitigar los impactos ambientales", explicó Botana. "Es fundamental mantener la represa en buenas condiciones. Estamos con mucho temor a quedarnos sin el lago, que hoy además de tener una función, es un emblema", añadió.