Sueños de princesas adolescentes

| El rito que marca el pasaje a la adultez cambió: hoy las jóvenes quieren festejos más originales y a gran escala

SUEÑO CUMPLIDO. Ana Sofía quería que su fiesta fuera única. Hubo pantalla gigante, banda invitada, malabaristas y show de barman 200x150
SUEÑO CUMPLIDO. Ana Sofía quería que su fiesta fuera única. Hubo pantalla gigante, banda invitada, malabaristas y show de barman
El País

Cuando Ana Sofía decidió festejar sus 15 años, tenía muy claro cómo quería sentirse en el día más especial de su corta vida: "Ser una princesa". Un pedido que suena inocente cuando sale de la boca de una joven, pero que en manos de los padres debió materializarse en una fiesta para 250 personas en el salón Altos de la Caleta, con servicio gastronómico especializado, música a cargo de un Dj y de una banda contratada, cotillón, vestido de un diseñador, pantalla gigante, show de barman y producción de fotos. El sueño real costó U$S 15 mil, pero para Ana Sofía valió la pena ya que asegura que su fiesta fue "la mejor".

Las fiestas de quince no son una novedad y forman parte de una tradición que está muy enraizada en la sociedad uruguaya. Tal como definen antropólogos y sociólogos, son un rito de transición, un momento clave que marca un antes y un después en la vida de la persona.

En este caso, la joven deja de ser una niña y pasa a ser una mujer, y a lo largo de la fiesta hay una serie de ritos que simbolizan este pasaje: la joven se maquilla y peina por primera vez, hace una "entrada" al salón donde la esperan los invitados, baila el vals con un emocionado padre y cambia sus championes por un par de tacos.

Pese a que las tradiciones se mantuvieron a lo largo de los años, no así el formato de las fiestas, que hoy por hoy se festejan a gran escala.

Poco queda del evento íntimo en una casa o en un salón más pequeño, con compañeros del liceo y familiares que se congregaban para celebrar el cumpleaños hasta las dos de la mañana como se estilaba hace unos veinte años. Con el tiempo, las fiestas fueron adquiriendo mayor magnitud y hoy se parecen a un casamiento, según consideran dueños de salones de fiesta y proveedores de servicios especializados.

Por lo general, a la hora de hablar de cifras, los fotógrafos, encargados de catering, vestuario, música y ambientación son cautos y prefieren decir que "depende, todo depende", pero lo cierto es que las fiestas de quince a gran escala, como se suelen festejar cada vez más, tienen un alto costo para la familia. Patricia, encargada del salón Las Condes, asegura que "hoy una fiesta no baja de los cinco mil dólares, y estamos hablando de una fiesta muy básica. Para hacerla bien te sale unos U$S 10 mil". Y sí, el sueño de ser una princesa en tiempos modernos cuesta caro.

Tal como explica la socióloga Verónica Filardo, estos eventos "son un momento para que la familia pueda exteriorizar su posición y sus vínculos, mostrar prestigio". De esta manera, tal como recuerda Mary, dueña del salón Castillo Encantado, en una fiesta que organizó en Punta del Este, solamente en un espectáculo de fuegos artificiales la familia gastó U$S 15 mil .

original. Pero no se trata sólo de una cuestión monetaria. Para las quinceañeras de hoy, que ya han dejado de ser niñas hace largo rato, la fiesta debe ser única e irrepetible.

Según explica Filardo, las fiestas de hoy admiten más diversificación. "Tanto da si es una fiesta formal como informal, si la chica se viste de blanco o no. Hay tradiciones que se mantienen, aunque hay mucha más libertad de cómo se debe festejar. Antes era una cuestión mucho más estructurada: todo el mundo de blanco, con un cortejo y el vals se bailaba a determinada hora".

Lo cierto, según la socióloga, es que las fiestas de hoy se mercantilizaron y por eso cada vez hay más especializa-ción de servicios: "Tenés el cotillón especial, la música, el catering, la maquilladora, la diseñadora", enumera Filardo.

Por este motivo, tanto los encargados de salones de fiesta co-mo proveedores de servicios tratan de ofrecer cada vez más extravagancias que satisfagan a las jóvenes. Los preparativos suelen durar un año, tiempo en el que la joven y su madre suelen encargarse de los detalles de la fiesta y el padre quejarse de los gastos. Hay que elegir vestido, comida, salón y música, entre otras cosas.

Previo a la fiesta, la joven también puede sacarse fotos de estudio como una modelo con fotógrafos como Francisco Sacco. "Ahora las chicas han apostado por hacer algo más divertido, antes eran más sobrias. Adoptan actitudes de modelo, son osadas, no tan tímidas", explica Sacco.

El día de la fiesta, la joven suele hacer una entrada triunfal al salón. Principesca. En lugares como Punta Cala, Altos de la Caleta, Las Condes y el Castillo Encantado, las quinceañeras pueden llegar en un carruaje al mejor estilo Cenicienta, en limousine o en los lugares donde haya un lago, en lancha o bote. Incluso hay un salón que ofrece helicópteros para que las quinceañeras lleguen desde los aires, y otro donde la joven puede emerger de una nave espacial o un diamante.

Sin ir tan lejos, la cumpleañera también puede contratar mimos y acróbatas para que reciban a los invitados, y ella cruza una pantalla de humo con música de fondo a las 12 de la noche.

A la hora de bailar, "el 80% de las jóvenes opta por cumbia villera", asegura Luiz Zapata, encargado del salón Altos de la Caleta. Además de música a cargo de un Dj, también se ha extendido entre las quinceañeras la costumbre de contratar bandas para animar el cumpleaños. En la fiesta de Ana Sofía, por ejemplo, estuvo la banda de música pop latina L`Auténtika. Por si no fuera suficiente, en una pantalla gigante transmitieron un saludo y una dedicatoria del cantante argentino Axel, el favorito de Ana Sofía.

"Lo consiguieron mis padres y fue una sorpresa maravillosa", recuerda. Otras bandas que son frecuentemente contratadas para fiestas de quince incluyen a Los Fatales, Nietos y Monterrojo.

No todas eligen la cumbia: también son contratadas bandas de rock como Once Tiros, Sordromo y Doberman.

En cuanto a la decoración del salón, hay tantos estilos como gustos posibles. "Hay jóvenes que han decorado el salón estilo boliche, con sillones y mesas ratonas, como si fuera un living", cuenta Graciela, encargada de eventos del Club de Golf. A su vez, el decorador y organizador de fiestas Pablo Bufano, quien trabaja en este rubro desde hace más de trece años, asegura que hoy están de moda las fiestas temáticas.

"Lo que tratamos de hacer es romper con la rutina, sorprender al invitado. Hemos hecho fiestas marroquíes, españolas y estilo oriental. Hace poco hicimos una fiesta con la temática `debajo del mar`". También hay jóvenes que contratan a actores para hacer representaciones, malabaristas y acróbatas. "Se puede hacer de to-do, siempre y cuando la decoración esté coordinada", explica.

Hoy por hoy todo es posible si el objetivo es hacer una fiesta original. Las jóvenes, menos clásicas y más osadas, quieren divertirse a todo trapo. Tal como en el caso de Ana Sofía, no pasarán de ser niñas a ser mujeres, sino que pasarán a ser princesas. Por lo menos por una noche.

De película

Las quinceañeras pueden ingresar a la fiesta en un carruaje, salir de un diamante o de una nave espacial

Fiestas de quince son un negocio que rinde

Contratar a un buen fotógrafo cuesta alrededor de $ 30 mil; una banda de música de $ 10 mil a $ 40 mil; la gastronomía cuesta unos U$S 20 por persona y un Dj suele cobrar alrededor de $ 15 mil. Si a todo esto se le suma alquiler del salón, vestido, zapatos, maquillaje, cotillón y decoración, la fiesta no cuesta menos de U$S 5 mil. Hoy por hoy, hay cada vez más servicios especializados ya que las fiestas de quince son un negocio que rinde.

Incluso hay una revista dedicada a las quinceañeras que se llama Miss 15, donde se publicitan todos los servicios que hay para las jóvenes.

Cuesta $ 80 y también tiene notas de interés para las jóvenes, como por ejemplo a dónde ir de vacaciones y cómo conseguir novio. La dueña de la revista, Sandra Lanzillotti, organizó para este fin de semana una exposición de quinceañeras en el pabellón D del LATU.

Estará abierta hasta mañana y el horario es de 15 a 22 horas. La entrada vale $ 50.

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