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Tráfico de aves: detienen importante cargamento de cardenales hacia Uruguay y alertan por problema creciente

Se trata de uno de los pájaros más caros y además está en peligro de extinción; atraparon a los contrabandistas en Gualeguaychú.

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Incautaron tres cajas con cardenales amarillos y jaulas con jilgueros
Incautaron tres cajas con cardenales amarillos y jaulas con jilgueros.
Foto: Policía Federal Argentina

El pasado 13 de octubre, interceptaron en Gualeguaychú un cargamento de 117 pájaros que tenía como destino el mercado uruguayo. Se trató de varias cajas que contenían a 22 jilgueros negros y 95 cardenales amarillos, estos últimos en peligro de extinción por ser una de lasespecies más solicitadas por coleccionistas y compradores de aves en general.

Se encontraban en pésimas condiciones, incluso dos de los pájaros estaban muertos. Además, se estima que mueran más en los próximos días.

Consultado por El País sobre esta situación, el exdirector de la Oficina de Fauna Silvestre del Estado -actualmente a cargo del Ministerio de Ambiente- Jorge Cravino, dijo que “el litoral del Río Uruguay es un colador para el tráfico de especies” y que “para que llegue un animal al criador o a la feria, hay que calcular que probablemente más de diez murieron”.

Los datos de un estudio encabezado por el antropólogo Juan Martín Dabezies arrojaron que el cardenal amarillo se encuentra en la posición número 15 en cuanto a ejemplares decomisados en Uruguay entre 2017 y 2019. De igual manera, reconociendo “las limitaciones del país con respecto a este tipo de incautaciones”, confirman que, de acuerdo a otro tipo de fuentes, se trataría de una de las especies más demandadas.

“Las incautaciones son la punta del iceberg, son un pequeño porcentaje del total”, reconoció Dabezies. También sostuvo que el principal ingreso de estas especies al país se da, justamente, desde Argentina.

En el año 1999 El País titulaba un artículo así: “Hay más ejemplares en manos de privados que en el medio silvestre”. Esto hacía referencia también a la caza de cardenales amarillos. Lo cierto es que la situación al día de hoy no ha cambiado. El interés de los coleccionistas y compradores en general radica en el atractivo de su color y su canto particular.

La creciente tendencia que se ha registrado en tener de forma doméstica animales “no convencionales” ha sido otra de las razones para que el comercio ilegal de este pájaro crezca. El problema radica en que estas especies requieren conocimientos específicos que no son evaluados al momento de la compra. Actualmente se estima que de forma silvestre quedan nada más que 2.000 ejemplares en la zona que involucra a Uruguay, parte de Argentina y Brasil.

Existen criadores registrados con los que se evalúa llevar a cabo un plan de repoblamiento. Para esto, se deberán analizar genéticamente los ejemplares para determinar su procedencia y así evitar soltarlos fuera de sus hábitats.

En este sentido, el criador Marcelo Vico, en conversación con El País, expresó su disconformidad con lo que considera un proceso lento, ya que “los años pasan y aún no se ha puesto en marcha el plan de repoblación”.

El tráfico ilegal de fauna no se detiene, y representa uno de los mercados que mueve mayor cantidad de dinero a nivel mundial, llegando a alcanzar valores de 20 mil millones de dólares al año.

Según el estudio liderado por Dabezies, “el mayor mercado es interno y se concentra en las aves nativas, vendidas en puestos de feria, veterinarias y por redes sociales o plataformas de e-commerce”.

Desde el Ministerio de Ambiente se ha mostrado preocupación en varias oportunidades, no solo por la importancia que representa este mercado entre los ilícitos, sino también porque contribuye al desequilibrio medioambiental.

Además

El riesgo de introducir especies exóticas

“A la gente le gustan las sueltas de animales pero no son conscientes de que son peligrosas”, dijo Cravino refiriéndose a que soltar un animal en un lugar al que no pertenece puede alterar el ecosistema e incluso causar su muerte.

Para liberar a los cardenales amarillos se pretende realizar estudios que determinen su procedencia geográfica, para así tener seguridad de dónde soltarlos.

El problema se redobla cuando las especies que se liberan no son nativas, sino exóticas. Un ejemplo es el del reciente avistamiento de un mono tití por las calles de Montevideo. Este hecho no solo puede representar un riesgo para el animal, sino también para la salud pública.

Estas situaciones son cada vez más frecuentes y su principal explicación radica en el tráfico ilegal de especies.

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