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RAE: “El género gramatical no puede modificarse por decisión de unas personas”

Sala de reuniones de la Real Academia Española en Madrid. Foto: AFP
AFP - ESPANOL-IDIOMA-SALON - ACE - LITERATURE - ACOMPAÑA NOTAS SOBRE EL IDIOMA ESPAÑOL: Foto de la mesa ovalada en el salón de reuniones de la Real Academia Española en Madrid, España, tomada el 21 de enero de 2004. Una gran puerta de madera se abre a la enorme mesa ovalada de tapete verde, donde los académicos de la lengua española se reúnen cada semana para velar por la pureza de un idioma casi universal, que hablan 400 millones de personas en los cinco continentes. AFP PHOTO/Javier SORIANO. - MADRID - SPAIN - JAVIER SORIANO - js/ms¶Real Academia. Máxima institución de la lengua española incorpora,pero también desecha términos sin uso ¶
JAVIER SORIANO - STR - AFP - AFP/AFP

lENGUAJE INCLUSIVO

La institución española brindó su postura acerca del lenguaje no sexista. 

El uso del lenguaje inclusivo o no sexista ha desatado una polémica en los últimos tiempos. Por un lado, hay quienes defienden su adopción, y por otro hay quienes se oponen y lamentan cada vez que escuchan o leen un u201ctodesu201d.

El pasado sábado una nota de Qué Pasa u2013titulada u201c ¡Arriba les que luchan! "- dio cuenta de este fenómeno. En el marco de este artículo, El País Consultó a la Real Academia Española (RAE) para conocer su postura sobre este tema. Lo que sigue son las respuestas que la institución u2013a través de su Departamento de u201cEspañol al díau201d- brindó a las preguntas enviadas.

¿Cómo evalúa la RAE el uso de la u201ceu201d, la u201cxu201d y la [email protected], en sustitución de la u201cau201d o de la u201cou201d?

El español solamente dispone de dos géneros para referirse a los seres animados: masculino o femenino. El género neutro solo aparece en algunos pocos casos, como los pronombres esto, eso, aquello, o las combinaciones del artículo o pronombre lo y un adjetivo, como lo bueno, lo malo, lo serio, etc. En general, las lenguas no disponen de una opción para referirse a todo tipo de realidad posible. No se dispone de un género específico para las personas transexuales o hermafroditas, por mencionar solo dos realidades. Por lo que respecta a los sustantivos inanimados, la adscripción a un género o a otro se halla sujeta a factores morfológicos, fonológicos o semánticos no siempre transparentes.

Desde hace un tiempo se emplean en algunas pocas ocasiones ciertas propuestas para dar cabida a los dos géneros, como la letra x (lxs niñxs, todxs, lxs alumnxs) o la letra e (les niñes, todes, les alumnes). En cuanto al uso de la letra x como morfema (entre consonantes), tiene el principal inconveniente de que no puede leerse, ya que, actualmente, representa la secuencia fónica /ks/. Y, respecto de la letra e, podemos decirle que no forma parte de nuestro sistema morfológico para abarcar los dos géneros; más bien, se emplea como morfema de género masculino en algunos casos, como en los derivados aumentativos: grande > grand-ot-e (masculino), grandota (femenino); muñeco > muñec-ot-e (masculino), muñeca > muñecota (femenino). Por otra parte, debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en Día del niñ@, donde la contracción del solo es válida para el masculino niño.

¿Es correcto decir u201ccompañeras y compañerosu201d?

Aunque, gramaticalmente, no es incorrecto el uso de desdoblamientos (niñas y niños, vendedoras y vendedores, diputados y diputadas, alumnos y alumnas, todos y todas...), también es innecesario y poco recomendable, ya que en español, por economía lingüística, el masculino (niños, vendedores, diputados) es el género no marcado de la oposición, lo cual quiere decir que constituye el género inclusivo (se puede referir a grupos de varones o a grupos compuestos de mujeres y varones), mientras que el femenino es el género marcado, es decir, el género exclusivo (solo se refiere a mujeres y excluye, por tanto, a cualquier varón). Incluso en latín se registra el mismo uso (filii = conjunto de hijos e hijas, reges = rey y reina). Según algunos especialistas, en otras lenguas, como algunas indígenas, el género no marcado de la oposición (es decir, el inclusivo) es el femenino, mientras que en otras lenguas, como el turco, no existe la categoría gramatical de género.

En estos casos, las lenguas como el español emplean un género para referirse simplemente a tipos de entidades o individuos, no al sexo de los referentes. Es decir, en un enunciado como Los alumnos atendían a los profesores, los sustantivos empleados no designan varones, sino tipos de individuos (seres que cumplen con características específicas que permiten agruparlos en categorías, como la de alumno y la de profesor). Esto quiere decir que, cuando un ser cumple con ciertas características, se denomina alumno o profesor. Asimismo, en referencia a la totalidad de los integrantes de un grupo mixto, lo normal y recomendable es emplear el masculino como género no marcado: todos.

Además, el intento de mantener con constancia el recurso del desdoblamiento, engorroso y poco ágil, puede desembocar en situaciones artificiosas, irresolubles sin contravenir normas gramaticales; por otra parte, el uso sistemático de estas expresiones desdobladas anula la posibilidad de que funcionen distintivamente cuando la presencia explícita de ambos géneros constituye un factor relevante desde el punto de vista semántico, como ocurre en los siguientes ejemplos: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente; En las actividades deportivas deberán participar por igual los alumnos y las alumnas.

¿Se está evaluando por parte de la RAE una revisación del lenguaje a raíz del uso por parte de algunos colectivos del lenguaje inclusivo?

Como puede ver, el género gramatical se relaciona con el sistema de cada lengua, de modo que no puede modificarse por decisión de unas personas, sino que todo el colectivo hispanohablante es el que impone un determinando uso. Además, note que, dado que el español tiene concordancia en los morfemas, habría que plantearse cómo deberían concordar todos los adjetivos, determinantes, pronombres, etc., de nuestra lengua si se adoptara de modo general el morfema e. Dicho cambio implicaría crear prácticamente otro idioma. Y algo similar tendría que ocurrir en otras lenguas.

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