NACIONES UNIDAS

La mitad de las mujeres temen caminar solas en su barrio por la noche

Una encuesta que la ONU le encargó a la consultora Opción revela que las mujeres se sienten más inseguras que sus pares hombres cuando caminan solas por su barrio durante la noche.

Acoso callejero. Foto: Fernando Panzetto
Acoso callejero. Foto: Fernando Panzetto

Para la mitad de las mujeres adultas del país “la noche es hostil”. Eso entiende Pablo Ruiz, coordinador residente de Naciones Unidas (ONU) en Uruguay, basado en los resultados de una nueva encuesta que encomendó la sede local del organismo internacional. Porque el 49% de ellas admite sentirse insegura cuando camina sola por su barrio durante la noche. El 45%, en cambio, dice sentirse segura y el resto no sabe o no contesta.

Un estudio de acoso callejero que había liderado ONU Mujeres hace dos años demostraba cómo muchas uruguayas evitaban el tránsito por algunos lugares porque no se sentían seguras. Ahora una nueva encuesta representativa de la población uruguaya mayor de 18 años, que Naciones Unidas le encomendó a la consultora Opción con el objetivo de conocer cómo el país está saliendo de la emergencia sanitaria, revela que las mujeres se sienten más inseguras que sus pares hombres cuando caminan solas por su barrio durante la noche, y eso, según Ruiz, “es violencia” aunque no se esté denunciando un delito per se.

Los varones denuncian más el haber sido víctimas de delitos: el 21% dice haber sufrido un hurto, rapiña, chantaje, violencia o amenaza en el último año, frente al 13% de ellas. Pero son muchos menos los que admiten esa inseguridad en las caminatas nocturnas por su barrio (28% de ellos contra el 49% de ellas).

Para Naciones Unidas esta es una demostración de que la violencia debe mirarse como un todo, “porque en definitiva se trata de vivir seguros”, y que la percepción de los ciudadanos tiene que ser tenida en cuenta además de las estadísticas administrativas que elaboran los gobiernos.

"Hay un nivel importante de subregistro de delitos".

Pablo Ruiz, coordinador residente de Naciones Unidas
Pablo RuizCoordinador residente de Naciones Unidas

Durante el primer trimestre del año subieron los homicidios, bajaron las rapiñas y el abigeato. El año pasado descendieron los hurtos consumados, pero aumentaron las tentativas. También ese mismo año cayeron las denuncias por rapiñas en 20 seccionales de Montevideo, pero crecieron en otras cinco (incluyendo la Prefectura). Y cada anuncio de este subibaja de la estadística oficial de criminalidad parece servirles, a unos y otros, para categóricas conclusiones sobre la marcha de la seguridad pública. Sin embargo, esta es solo la punta de un iceberg.

La encuesta que encargó Naciones Unidas indica que el 17% reconoce haber sufrido al menos un delito en el último año, aunque solo la mitad denunció en todos los casos en que fue víctima.

La cuarta parte de los adultos de Montevideo, la quinta parte de los mayores de 18 años que habitan en el este, el 13% de los canarios y el 4% de quienes residen en el centro-sur dijeron haber sido víctimas de hurtos, rapiñas, chantajes, violencia o amenazas en los últimos 12 meses (léase desde febrero de 2021 a febrero de 2022 en que fue hecha la encuesta). Pero un tercio no denunció ninguno de los delitos y otro 16% lo hizo solo “en algunos casos”.

Según el coordinador residente de ONU en Uruguay la encuesta viene a demostrar que “hay un nivel importante de subregistro” de los delitos. Eso significa que “mirar solo las denuncias, los datos administrativos, podría dejar por fuera a buena parte del problema que se quiere analizar”. ¿Por qué? Una encuesta de percepción de los ciudadanos “no es el todo”, dice Ruiz, pero tampoco lo son los datos administrativos que publica el Ministerio del Interior. “El cruce entre una cosa y la otra es la que nos permite el mejor análisis para la toma de decisión”. Por suerte, agrega el representante, “en Uruguay a diferencia de otros países existe bastante coincidencia entre la percepción y los indicadores administrativos”.

Los criminólogos suelen usar las tasas de homicidios para el comparativo internacional. Eso se debe a que, dentro del abanico de delitos, la muerte de una persona -salvo que se desaparezca a alguien y nadie lo advierta- es difícil que escape a las estadísticas. “También suelen denunciarse mucho los robos de vehículos, porque se requiere para cobrar el seguro, pero no necesariamente la gente denuncia el robo de un celular… ¿para qué me voy a pasar una mañana entera en la comisaría?”, explica Ruiz. Es un fenómeno mundial, no solo de Uruguay.

La pandemia

Uruguay se había comprometido, al igual que la inmensa mayoría de la comunidad internacional, a alcanzar 17 objetivos de desarrollo sostenible antes del año 2030. La irrupción de covid-19 y la posterior guerra entre Rusia y Ucrania parece haber obstaculizado una agenda que venía con retraso. Por eso Naciones Unidas quiso saber cómo el país está saliendo de la emergencia sanitaria y cuáles serían los puntos frágiles.

El resultado de la encuesta dirigida a 1.200 personas muestra que los hogares más pobres parecen haberse sentido más afectados económicamente que los hogares más favorables. El 12% reconoce que en su casa alguien padeció problemas de salud mental a causa de la pandemia. El 38% de los mayores de 60 años se siente menos feliz ahora que antes. Y el 79% señala que los niños aprendieron menos en la virtualidad que cuando tenían clases presenciales con regularidad.

En ese terreno aparece que para el 32% de los encuestados la delincuencia en el país “aumentó” desde la llegada de la pandemia en marzo de 2020 (para el 27% “disminuyó” y para el resto se mantuvo igual o no sabe). Pero, otra vez, la percepción varía según el sexo (entre ellas crece al 39% quienes consideran que subieron los delitos), se altera según la región (en Montevideo es el 37% quien reconoce un aumento, frente al 20% del centro-sur), y cambia según el nivel educativo (38% entre los de nivel bajo versus 26% en los de mayor nivel).

Según el representante de Naciones Unidas, estos datos, combinados con que a nivel de tasa de homicidios Uruguay está mejor que varios países de América Latina, pero peor que Europa, “demuestran que hay margen para la mejora”.

El desafío, admite Ruiz, es que la mejora del problema de inseguridad “es una tarea ingrata” y cuyos resultados recién se evidencian a mediano o largo plazo. No solo eso: “Es un problema que no se soluciona solo atendiendo lo social ni solo con más presencia policial… se necesitan las dos cosas”.

La buena noticia es que, según Naciones Unidas, “la sociedad uruguaya está madura para avanzar y el diagnóstico está bastante claro”. Como ejemplo, dice, en Uruguay hay altas tasas de violencia hacia los niños y las mujeres en las que ya mismos se puede mejorar. “La violencia de género es parte integral de la seguridad ciudadana y no es, como a veces se dice en algunos países, una discusión distinta. Se trata de vivir seguro, sea donde sea”.

Tres preguntas a Pablo Ruiz

¿Cómo y con qué celeridad notan que Uruguay está saliendo de la crisis ocasionada por la pandemia?

La recuperación ha avanzado mucho, pero está incompleta. Tres de cada cuatro de los uruguayos dicen que mejoraron o están igual que antes de la pandemia. Sin embargo, hay casi un 28% que está peor que antes y requiere atención especial. Cuando le preguntamos a la gente si tuvo siempre para comer, hay un 12% que dice que le faltó algunas veces y hay un 3% que dice que “muchas veces”.

Tres de cada cuatro dicen que mejoraron o están igual que antes de la pandemia. Y casi 28% de los uruguayos dice estar peor. ahora que antes.

Uruguay es citado como “un ejemplo en la región”: ¿ese juicio termina paralizando el avance del país?

Es el dilema del vaso medio lleno o medio vacío. Hay que mirar las cosas que uno hace bien, pero no caer en la complacencia. Uruguay es, dentro de la región, un país que está listo para dar el salto a la primera línea de desarrollo. En algunos aspectos ya está en primera división: en democracia. Pero en otros no tanto: en desigualdad.

¿Por qué Naciones Unidas encomendó una encuesta multitemática de percepción ciudadana?


Es importante cómo se salga en esta etapa pos covid y de la guerra en Ucrania. Ese cómo se salga tiene que ver con políticas económicas de recuperación, pero también con una mirada integral que va más allá de las grandes variables macroeconómicas. En particular, en esta crisis, es importante conocer los impactos en la educación, en la salud mental, y en la violencia doméstica que se ha disparado.

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