SITUACIÓN AMBIENTAL

Marea verde por cianobacterias, un problema casi permanente en el río Negro

Pese a las bajas temperaturas persiste en varios cursos de agua, sobre todo en el río Negro, y expertos en el tema temen que la segunda planta de UPM empeore la situación aguas abajo.

Esta foto fue tomada hace unos meses por un pescador de la zona del río Negro, donde las cianobacterias dicen presente todo el año. Foto: Winston Cuadrado
Esta foto fue tomada hace unos meses por un pescador de la zona del río Negro, donde las cianobacterias dicen presente todo el año. Foto: Winston Cuadrado

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Son tonalidades verdes y amarillentas que hacen mutar el color del agua del río Negro y a las que los pescadores del centro del país ya están más que acostumbrados. Porque las cianobacterias -estas algas tóxicas y microscópicas que en el sur del país solo causan alarma en los meses de calor, cuando los veraneantes bajan en forma masiva a la playa- están presentes todo el año. Incluso ahora, con frío.

Winston Cuadrado, un pescador artesanal de San Gregorio del Polanco, dice a El País que en la zona donde vive, las cianobacterias están ahí todo el invierno con esos colores a veces verdes, a veces amarillos.

“El lago tiene una contaminación muy alta, que toca los límites. No soporta más”, afirma Cuadrado. El gobierno reconoce esa situación y, de hecho, tiene en marcha un plan para la mejora de la calidad del agua del río, que se llama Iniciativa para el río Negro y toma el ejemplo del plan para la cuenca del Santa Lucía. Pero todo está aún muy en pañales y los resultados concretos demorarán años en verse.

Pero el panorama de las cianobacterias se puede complicar aún más con la inauguración de la nueva planta de UPM en Pueblo Centenario, prevista para 2022. Esa es la hipótesis que maneja Luis Aubriot, doctor en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias, quien afirma que el escenario “es preocupante” ya que el fenómeno que está instalado hace años en el río Negro “se va a ver estimulado por el agregado de nutrientes” al agua.

Y explica: “Hay algunos escenarios en los que UPM puede ser un factor que empeore la floración de cianobacterias sobre todo en el embalse de Palmar”. Entonces el científico, uno de los pocos especialistas del país en el estudio de estas algas, dice que la futura planta va a verter altas concentraciones de fósforo y nitrógeno y que esos son los dos nutrientes que las cianobacterias necesitan para crecer. “Al pasar por ese efluente van a recibir un baño de fósforo y nitrógeno, que luego se diluye en el río, pero a su vez van a poder captar ese nutriente y crecer aguas abajo en el embalse de Baygorria y de Palmar”, afirma Aubriot.

Mariana Umpiérrez, magíster en química y coordinadora del laboratorio de Biotecnología de la Universidad ORT, tiene la misma hipótesis que su colega: “Por más que esté controlado el efluente, es algo extra que se vuelca al río y contribuye. Es una actividad humana que suma a la problemática y en el río Negro el plan del gobierno recién arranca”. Lo bueno de la nueva planta, a su juicio, es que ahora está sobre el tapete la situación del río. Algo que hasta hace muy poco no sucedía.

Pueblo Centenario, lugar en el que se realizará la nueva planta de UPM. Foto. Fernando Ponzetto
Los investigadores afirman que la planta de UPM tendrá efectos. Foto: Fernando Ponzetto.

¿Por qué?

Las cianobacterias están presentes todo el año en el río. Lo dicen los pescadores y vecinos de la zona y lo confirman los científicos, más allá de que la información es escasa.

“Lo que sabemos -porque lo comprobamos cada vez que se va al lugar, por las noticias de los vecinos o por imágenes satelitales- es que las cianobacterias están siempre y dependiendo de la época del año hay más o menos”, dice Aubriot.

¿Cuáles son los principales factores para que aumenten las floraciones? Los embalses son productores de estos organismos, cuando se suma la presencia de fósforo y nitrógeno que tiran a los cursos de agua. Umpiérrez dice que en eso incide mucho el agro, donde hay un “uso indiscriminado” de fertilizantes (“el glisfosato se usa a cara de perro”) que llegan a los cursos de agua. “En el tema de las cianobacterias una de las peores cosas es que el agro no tiene controles”, dice la química, aunque admite que la actividad industrial también tiene su responsabilidad.

Luego inciden los vientos, la transparencia del agua para que entre la luz solar y la temperatura mayor a 20 grados, que acelera el proceso. Pero el frío no provoca la muerte de las algas, explica Aubriot, y por eso también están en invierno. Lo mismo sucede en el Río de la Plata: en baja presencia las algas están presentes todo el año.

Uno de los mayores problemas es que hay muy poca información sobre lo que ocurre en el río Negro: solo monitoreos esporádicos de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y de UTE. “En las cianobacterias no hay una investigación activa y a largo plazo”, lamenta Aubriot.

En el río Negro se pesca igual, a pesar de las cianobacterias. “Las investigaciones en los peces dicen que no han resultado tóxicos para el ser humano”, aclara Cuadrado, el pescador.

Aubriot pone en entredicho esa afirmación y dice que aún está la duda respecto a si los pescados expuestos a las cianobacterias se puedan comer sin dañar la salud. “Colegas del Instituto de Higiene y de la Facultad de Química investigan si existe acumulación en la fibra muscular de los peces”, explica. “Pero eso está en marcha y hay problemas metodológicos para cuantificar la toxina”. Habrá que esperar un poco más.

Las algas en el Río de la Plata

La academia investiga si las cianobacterias presentes todo el año en los ríos Negro y Uruguay son las mismas que en verano llegan a la costa del Río de la Plata (y que incluso el verano pasado alcanzaron al océano Atlántico). Para eso realizan un seguimiento con imágenes satelitales y estudios genéticos: “Sabemos que es la misma especie. Los organismos que se encuentran en Salto Grande y en el río Negro terminan en el Río de la Plata, las fuentes son de allí; pero hay una transformación, no son exactamente las mismas”, dijo a El País Luis Aubriot, de la Facultad de Ciencias. Por eso, investigan si el Río de la Plata ya tiene una población propia, “producto de tantas descargas, y cada tanto recibe aportes de los ríos”. El verano pasado, por ejemplo, hubo precipitaciones grandes en la cuenca del río Uruguay y del Paraná, lo que provocó una fuerte descarga en el Río de la Plata.

Jorge Rucks: “Pretendemos que la situación del río mejore”
Jorge Rucks. Foto: Archivo El País

Con la inversión de la nueva planta de UPM ya casi confirmada en ese entonces, el gobierno anunció en marzo un plan de acción para la mejora de la calidad del agua de la cuenca del río Negro, denominado Iniciativa para el Río Negro, con un desarrollo previsto a tres años. ¿Cuánto se ha avanzado desde entonces?

“El plan ya empezó con la conformación de la comisión de cuenca. Ahora estamos buscando al coordinador del proyecto con sede en Paso de los Toros y esperamos el primer desembolso económico para tener capacidad de contratar a la Facultad de Ciencias, a la UTEC y al Centro Universitario Regional Norte para iniciar los trabajos diseñados”, dijo el subsecretario de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Jorge Rucks. Los aportes económicos al plan son de tres ministerios, pero UPM complementa el financiamiento con tres millones y medio de dólares en tres años. ¿La nueva planta empeorará todo? “Le exigimos condiciones de emisiones al agua, que aseguren los niveles de digestión de los nutrientes, para que no aumenten los problemas. Pretendemos que la situación del río Negro no empeore, sino que mejore. Está previsto eso”, respondió Rucks.

Las causas fundamentales de la situación actual de contaminación son los aportes de nutrientes, “fundamentalmente por producción agropecuaria, falta de saneamiento de poblaciones y desarrollos industriales muy puntuales, como frigoríficos e industrias lácteas”. Además, las tres represas generan condiciones para el desarrollo de las cianobacterias.

“La idea del plan es poder controlar esos factores contaminantes” y evitar que el río “colapse”, dijo Rucks. ¿Cómo es hoy la situación? “La calidad no es uniforme. Yo no diría que hay contaminación; sí exceso de nutrientes de la parte que viene de Brasil. Eso disminuye en la zona central, pero allí es donde está la mayor cantidad de floraciones algales, y se incrementa al llegar al río Uruguay por explotaciones agropecuarias y ciudades como Mercedes”.

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