Amor por el oficio

El canillita de Melo: 60 años entregando diarios en bicicleta

Recorre todos los días 50 kilómetros por Cerro Largo.

El canillita dice haber faltado 2 veces en 60 años. Foto: N. Araújo
El canillita dice haber faltado 2 veces en 60 años. Foto: N. Araújo

Cada pedalazo en su bicicleta cargada de diarios es para José Delgado un compromiso de vida con él mismo y con sus clientes. Tiene 71 años y nunca quiso comprarse (ni aceptó de regalo) ningún vehículo para que pudiera hacer más cómodo los 50 kilómetros diarios que realiza en la ciudad de Melo entregando los diarios a domicilio. Desde hace 60 años se dedica a esta actividad. Siempre lo hizo en su bicicleta, sorteando chaparrones, heladas, sol y hasta alguna pinchadura en sus neumáticos.

"Me han querido regalar motos y un triciclo. Un día alguien me quiso vender a un precio bajo pero no", dice sonriendo. "Mi vida es la bicicleta", destaca.

La necesidad de salir a trabajar a los seis años le arrebató la niñez, pero admite que le enseñó otras cosas, como desarrollar un hábito de trabajo desde muy pequeño. Es que cada día ofrecía empanas y pasteles en plena calle a la mañana, lustraba zapatos o vendía diarios. "Todo esto me dio experiencia", sostiene.

"Nunca hice trabajos incompatibles con mi capacidad física o que me pusieran en peligro", sostiene Delgado, manteniendo una disciplina de trabajo que, según él, se la enseñó "la vida en la calle".

Los comienzos no fueron sencillos. "No fue fácil hacerse un lugar para vender en aquellos tiempos. Como había muchos vendedores, me inicié recorriendo la periferia de la ciudad, buscaba los lugares más lejanos y comencé a vender muchos diarios", contó.

"En los 60 años que tengo trabajando aquí, solo falté dos veces", cuenta con orgullo. Fueron los días que fallecieron sus padres.

En la década de 1950, cuando se produjo la huelga de los trabajadores gráficos, José tuvo que cambiar de trabajo: se fue al campo a plantar papas. "Una vez que terminó el conflicto regresé a esta profesión", comenta.

Clientes.

A lo largo de seis décadas ha tenido clientes de todo tipo: abogados, intendentes, diputados y médicos. En todos los barrios siempre hay alguien que le reclama El Gallito o El Escolar (suplementos que acompañan la edición de El País).

"Los diarios llegan a Melo más tarde respecto a los departamentos del sur y del Este del país. Lo hacen cerca de las 9:00 de la mañana, pero yo me instalo dos horas antes para arreglar todo y termino cerca de las 15:30", explica.

Hace cinco años, cuando se empezó a otorgar en Melo el premio "a la excelencia ciudadana", que se entrega cada 27 de junio, la comuna le otorgó una mención especial a este tradicional canillita.

"Muchas veces nos volvemos arrogantes por el dinero, por la fama, por el poder, pero esa fama termina siendo algo vacío", destaca.

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