DESINFORMACIÓN

¿La aparición de nuevas variantes de COVID-19 requerirá recibir más dosis de vacunas?

No hay evidencia de que variantes circulantes hayan escapado a la protección ofrecida por los esquemas de vacunación actuales.

Vacuna coronavirus. Foto: Reuters
Vacuna coronavirus. Foto: Reuters

Este contenido forma parte del proyecto "Aliados contra la desinformación" apoyado por OPS/OMS y UNICEF para brindar información de calidad sobre las vacunas contra la COVID-19

“La aparición de nuevas variantes va a generar un círculo vicioso mediante el cual va a ser necesario recibir más dosis de vacunas, al tiempo que aparezcan nuevas variantes y así”. Falso. Esto no tiene porqué ser así. De hecho, no hay evidencia de que variantes circulantes de coronavirus hayan escapado a protección ofrecida por los esquemas de vacunación actuales.

Sin embargo, relevamientos realizados por OPS y Unicef arrojan que este es uno de los mitos más extendidos.

La variante Delta, una de las últimas en surgir y con rápido crecimiento alrededor del mundo generó dudas al respecto de su capacidad de evitar la protección de las vacunas. Pero la evidencia muestra que no está ocasionando una ola de ingresos hospitalarios en Inglaterra, país que no ha utilizado “boosters” o refuerzos vacunales. El aumento de casos detectados por esta variante en el último mes está desacoplado con respecto a número de internaciones y muertes que sigue siendo bajo y controlado.

Las vacunas habituales y sin dosis de refuerzo en Inglaterra, donde la mayoría de la población está vacunada, están mostrando resultados excelentes para prevenir hospitalizaciones por infecciones con variante Delta, según la evidencia mostrada por el gobierno.

Algunas vacunas con ARN mensajero (mRNA) que enseñan a nuestro cuerpo a generar la inmunidad como Moderna, han mostrado indicios que funcionan bien contra la variante Delta. En un testeo realizado, la vacuna resultó más efectiva en la producción de anticuerpos contra la variante Delta que contra la variante Beta identificada por primera vez en Sudáfrica. 

El consenso actual en países con esta cepa circulante como Reino Unido, Estados Unidos e Israel muestra que la variante Delta no está suponiendo un riesgo mayor para personas vacunadas puesto que al momento ninguna variante ha escapado a las dosis disponibles. Un estudio realizado en Escocia, publicado en The Lancet, evidenció que la tasa de hospitalización de pacientes con la variante Delta era aproximadamente un 85% más alta que la de las personas con la variante Alfa. Pero debido al lapso de tiempo entre las hospitalizaciones y las muertes, no hay datos suficientes para decir si Delta es o no más mortal que otras variantes.

Incluso en la India, bajo intensa circulación comunitaria Delta, en personal de salud que es el más expuesto, las vacunas mostraron gran capacidad de protección.

¿Serán necesarios refuerzos entonces?

La respuesta aún no la sabemos porque las recomendaciones pueden cambiar si los datos cambian y por el momento no hay información clara que muestre que esto sea necesario. De hecho, la inmunidad generada por vacunas puede durar mucho tiempo y mantener su robustez, lo cual podría indicar que los refuerzos a la inoculación no sean necesarios en el corto plazo. Un artículo de Science exploró esta pregunta y concluyó que la evidencia era robusta de que la protección ante variantes circulantes y las esperables con vacunas disponibles serían suficientes. De hecho concluye que la mejor protección contra variantes era seguir vacunando masivamente.

De todas formas hay algunos apuntes importantes a tener en cuenta sobre la inmunidad duradera.

La inmunidad es mantenida por anticuerpos y mediadas por células. La inmunidad a largo plazo es mediada por células de memoria y otras que son estimuladas si “ven” al virus nuevamente. Hay estudios que muestran que la infección natural y/o las vacunas con ARN mensajero (mRNA) inducen en las células inmunidad duradera ante las variantes que han surgido y podrían brindar protección cruzada a nuevas cepas.

Las células de memoria generadas por vacunas generan respuesta robusta y duradera, la cual ofrecería inmunidad de alta afinidad, amplia y perdurable.

Un estudio reciente en Nature va en esta línea. Si nuestras células de memoria que crearon protección para un patógeno ven una nueva variación del virus luego, es esperable que estos anticuerpos dirigidos puedan mantenerse siendo protectores puesto que evolucionan en los siguientes meses de exposición.

Hay evidencia que este tipo de inmunidad puede durar décadas tras como ocurrió en otras ocasiones como en la pandemia de la gripe en 1918. En 2020 se publicaron en Nature hallazgos de 23 personas que sobrevivieron a la epidemia de SARS-CoV-1 en 2003 y todavía contaban con inmunidad.

Es importante apuntar que, así como los virus cambian, nuestro cuerpo también, adaptándose. Nuestro sistema inmune evoluciona para combatir nuevas variantes y las vacunas promocionan y estimulan estas respuestas inmunitarias.

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