Para el líder de Alianza Nacional el estado de la seguridad pública es hoy más grave que las consecuencias que dejó la crisis de 2002. Por eso lanza la idea de crear un plan de emergencia para combatir la delincuencia y tolerancia cero a la pasta base. Larrañaga cree que el presidente José Mujica dejó de lado su actitud dialoguista que había mostrado al inicio de su administración, y que ahora está cada vez más solo con un Frente Amplio embarcado en una campaña electoral interna. Reafirma su voluntad de ser candidato presidencial del Partido Nacional en 2014 y se manifestó en contra de un acuerdo para votar junto a los colorados.
CARLOS RÍOS
-Usted ha dicho que el presidente José Mujica ya no tiene la actitud dialoguista que mostró al inicio de su administración. ¿Se sigue considerando el referente de la oposición con el cual el gobierno podía acordar?
-Nosotros no cambiamos. Cambió el gobierno y cambió el presidente. Teníamos a un presidente que pretendía ser de todos y de diálogo, y pasamos a tener a un presidente que confronta y es de algunos. Creo que esto marca una diferencia. De aquel presidente que arrancó yendo al Parlamento a tratar temas de importancia con legisladores de la oposición, a este presidente que aplica la política del tero, gritando en un lado y teniendo el nido en otro. Resulta que ahora la oposición es culpable y responsable de todo. Entonces no cambia Alianza Nacional ni Larrañaga, cambia el presidente y Mujica.
-¿A qué atribuye ese cambio?
-Puede haber una cantidad de causas. El presidente está fastidiado con la mala gestión. Entonces qué hace: confronta con la oposición y pretende aglutinar hacia adentro en medio de una campaña electoral. Yo no pido reconocimientos ni homenajes ni nada, lo único que exijo es respeto. Eso me parece que nos lo hemos ganado a punta de ser responsables, de tener una política de nacionalismo constructivo. Por aquello que decía Wilson (Ferreira Aldunate): al país todo, al gobierno lo que se merece.
-¿Todavía hay margen para seguir negociando?
-Nosotros siempre vamos a estar dispuestos al diálogo. Más allá de que la elección interna del Frente Amplio (FA) está conduciendo al país a un proceso de crispación de su sistema político. Esto es innegable. Lo vemos en la propaganda electoral, lindante con lo obsceno y que seguramente se va a agudizar. Se lo ve en las declaraciones de sus dirigentes. Ellos son los buenos y el resto está dentro de la definición peyorativa de "la derecha" como signo de todo lo que no es el FA. Eso es continuar con la línea de partir al país al medio. Y es altamente perjudicial, porque en el 2014 ningún partido va a tener mayoría parlamentaria y el gobierno que comience a partir de 2015 va a tener que hacer enormes esfuerzos para conformar gobiernos con respaldo parlamentario. El presidente está solo, y cada vez va a estar más solo, cada vez menos respaldado. Pero bueno, se cosecha en función de la siembra. El país está en desorden. Si alguien tuviera un poco de sensatez en el gobierno suspendería las elecciones internas del FA.
-El acuerdo educativo es hasta ahora la mayor expresión de las negociaciones entre el gobierno y la oposición. Sin embargo usted ha dicho que los avances han sido lentos. ¿Qué esperaba del acuerdo? ¿Cuán rápido debía avanzarse?
-Esperaba un cumplimiento acelerado. Hace bastante tiempo que dimos media sanción en el Senado al doble voto del presidente del Codicen (Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública, ANEP), y todavía está trancado en Diputados. ¿Qué están esperando? Vamos a esperar un poco, pero la conducción del presidente del Codicen, Jorge Seoane, es vacilante, dubitativa, muchas veces rehén de los corporativismos gremiales y sin una clara definición de hacia dónde se va.
-¿Cuánto tiempo va a esperar?
-Creo que será cuestión de un par de meses. No para esperar resultados, pero por lo menos para verle las patas a la sota y ver hacia dónde se orientan las políticas educativas.
-Si luego de esos dos meses no se dan esas señales, ¿pedirá la renuncia del Codicen?
-Ya lo anuncié en el Senado cuando concurrió el ministro de Educación y Cultura. Iniciamos este proceso e hicimos un acuerdo, ¿para que después no se aproveche por el gobierno por los compromisos que tiene con algunos sectores corporativos del gremialismo educativo? Eso es inaceptable.
-El otro frente con el gobierno ha sido la seguridad pública...
-En primer lugar hay que impulsar tolerancia cero a la pasta base. Al gobierno le hemos dado instrumentos: pasaje de los militares a la policía, transformación de cuarteles en cárceles, vacantes, Instituto de Responsabilidad Penal Juvenil. Bueno, a esta altura se requiere un plan de emergencia en seguridad. El estado de inseguridad actual es más grave que las consecuencias de la propia pobreza de 2002, que ameritó en 2005 la creación del Ministerio de Desarrollo Social. Por lo tanto ahora es necesario un plan de shock, basado en la tolerancia cero a la pasta base. Implica una lucha metódica y consecuente contra la delincuencia, hasta su derrota. Si se pudieron identificar familias que vivían en la pobreza o en la indigencia, tenemos que poder también identificar los focos de delincuencia, combatirlos y resolverlos de raíz. Cuando hay miedo la gente se pierde la libertad. Y hoy en la sociedad uruguaya hay miedo. Me parece que lo que está faltando es autoridad y orden, que no es lo mismo que autoritarismo.
-Usted no apoyó la baja de la edad de imputabilidad penal de 18 a 16 años. ¿Hará campaña en contra del plebiscito?
-Alianza Nacional no va a hacer campaña. Respetamos el instrumento, respetamos que se junten las firmas, pero no estamos de acuerdo con la baja de la edad de imputabilidad. De los cuatro puntos que establece la reforma constitucional, tres ya están de alguna forma contemplados: el Instituto de Responsabilidad Penal Juvenil, el agravamiento de las penas de los mayores que utilicen a menores, y el mantenimiento de los antecedentes. Lo único que queda es la baja de la edad de imputabilidad. ¿Cuáles son nuestras soluciones alternativas? Vamos a continuar con el proyecto que impulsara todo el Partido Nacional desde la campaña de 2009, que es mantener la estructura jurídica del Código de la Niñez y la Adolescencia y subir de cinco a diez años el máximo de las penas, estableciendo mínimos en aquellos delitos gravísimos para que los jueces no puedan liberar a los menores infractores. Y también ir por el camino del agravamiento de las responsabilidades de los padres.
-Usted ya anunció su intención de ser candidato presidencial en 2014. ¿Se imagina un escenario similar al de las elecciones de 2004 con Tabaré Vázquez como candidato del FA?
-Yo pretendo ser el candidato único del Partido Nacional para ser el presidente de todos los uruguayos. Eso lo tengo claro. Lo único que sostiene hoy al gobierno es la economía. Pero el germen de la desconfianza está en la gente. Hoy el país tiene crisis en la seguridad, crisis en la educación, crisis en la salud pública, crisis en la infraestructura, crisis en la política internacional. Todo eso va a converger seguramente en contra del FA. Cuando terminen este período van a acumular diez años de gobierno nacional y 25 años de gobierno departamental. Por eso creo que nosotros ya enfrentamos al mejor FA, el de 2004. Desgaste de los partidos tradicionales, crisis del 2002 y deseos de ganar por primera vez. No obstante lo cual sacamos el 35%, y por apenas 9.000 votos no fuimos a la segunda vuelta. Entonces, a mí no me importa que venga Vázquez.
-¿Qué opina de las gestiones iniciadas por el Partido Colorado buscando un acuerdo con el Partido Nacional para votar juntos en Montevideo?
-Estoy en contra de artilugios electorales que puedan unir a nuestro partido con otro para enfrentar a otro. Cambiar las reglas por temor a perder en Montevideo es una actitud derrotista que yo no tengo. Y me permito discrepar con algunos columnistas del diario El País y con algunos dirigentes de mi partido que piensan que ese camino es posible. Lo digo con todo respeto, pero es así. Al FA en Montevideo no lo saca un cóctel de partidos. Al FA en Montevideo lo saca la gente, cansada de 25 años de administración frentista. Como dijo Wilson: los blancos con los blancos. Sigo sosteniendo mi tesis, nunca fui partidario de las familias ideológicas. La primera victoria es que el FA no obtenga mayorías parlamentarias, y después ganarle la elección. Ese es el proceso.
Argentina: la herencia Vázquez se trasladó a Mujica
Para el senador Jorge Larrañaga, Uruguay está pagando ahora con Argentina las consecuencias de la mala relación que mantuvieron los expresidentes Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner, marcada por el conflicto por la instalación de la planta de UPM (ex Botnia).
"Acá hay una herencia del gobierno de Vázquez que se trasladó al gobierno de José Mujica y a todos los uruguayos. Tuvimos cinco años los puentes bloqueados por responsabilidad del gobierno de Vázquez, y ahora tenemos bloqueo jurídico de las fronteras con Argentina", dijo Larrañaga a El País.
Según el líder de Alianza Nacional, Uruguay "ha dado muchísimo más de lo que hemos recibido" de Argentina, y el gobierno de Mujica "no ha aprovechado el posicionamiento firme de la oposición" en este tema.
En este contexto, el tratado de intercambio de información tributaria que se acaba de firmar con Argentina "se hace extremadamente complejo de apoyar".
"No estoy estableciendo respuestas tajantes, estoy simplemente expresando cuál es nuestra preocupación central. Vamos a analizarlo y ver qué es lo que sucede y cómo evoluciona la relación con Argentina. Hemos firmado tratados de este tipo con otros países. Pero el problema es con Argentina, porque ha demostrado que no cumple nada", señaló ante la pregunta de si votará la ratificación parlamentaria del tratado.
El proceso para el dragado del canal Martín García "es otro tema que el gobierno debe aclarar", dijo Larrañaga, y agregó que el presidente Mujica "no puede ofuscarse porque la oposición pregunte" sobre las negociaciones.
"La oposición está para desconfiar. El mayor alerta que tiene cualquier gobierno es la oposición", afirmó.
"Si el gobierno pusiera primero el interés de sus gobernados, la posición uruguaya con Argentina sería mucho más firme y la negociación equilibrada", opinó Larrañaga.
"No juzgo las conductas de otros países, no juzgo las políticas de Argentina hacia adentro. Pero el gobierno argentino tiene claro su objetivo, el nuestro no, en eso se explica la fragilidad de nuestras posiciones. Ellos a cualquier precio quieren sostener su modelo político y económico; nosotros pedimos como excepción aquello que en el ámbito del Mercosur nos corresponde como derecho que es el libre comercio".