Madrid - El ex capitán de corbeta argentino, Adolfo Scilingo, juzgado en España por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura en su país (1976-1983) conocerá hoy la decisión del tribunal que llevó adelante el juicio celebrado entre enero y marzo.
El ex marino argentino, el primer ex represor juzgado en presencia fuera de su país, estaba acusado de los delitos de genocidio en concurso con 30 delitos de asesinato, 93 de lesiones, 255 de terrorismo y 286 de torturas por los que la acusación particular pidió 6.626 años de cárcel.
La fiscalía de la Audiencia Nacional (máxima instancia penal española), donde fue juzgado Scilingo, solicitó 9.138 años de cárcel por genocidio y terrorismo o crímenes de lesa humanidad, para el ex marino que llegó a España en octubre de 1997 para confesar ante el juez español Baltasar Garzón su participación en dos vuelos de la muerte.
Scilingo afirmó haber arrojado al mar durante esos vuelos a 30 personas detenidas en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los mayores centros clandestinos de detención y tortura del régimen militar, en el que estuvo destinado entre 1976 y 1977 y por el que pasaron 5.000 de los 30.000 detenidos-desaparecidos de la dictadura argentina.
Entonces, el ex marino describió el funcionamiento del centro y admitió haber participado en los temidos grupos de tareas, saber que había una sala de partos donde nacían bebés de detenidas que eran robados y entregados a familias de marinos. Sin embargo, meses después y durante el juicio, se retractó.
Durante el juicio, que comenzó el 14 de enero y finalizó el 10 de marzo, Scilingo sólo reconoció haber visto de pasada a una chica embarazada e insistió en que nunca integró los grupos de tareas, que sólo era un electricista y que todo lo que dijo ante Garzón y antes en Argentina estuvo motivado por su "odio" al ex almirante Emilio Massera.
El ex marino, que el primer día de su juicio en España fingió encontrarse en mal estado de salud e incluso llegó a la sala ayudado por policías, afirmó que en sus declaraciones dijo "tres millones de disparates". "Yo sabía lo que sabíamos todos", afirmó, manteniendo su línea de defensa de que nunca tuvo acceso a la zona donde supuestamente operaban los grupos de tareas.
Durante los casi dos meses que duró la vista, presidida por el juez Fernando García Nicolás, prestaron testimonio, de forma presencial o a través de videoconferencia desde Argentina, 71 testigos, en su mayoría supervivientes de la ESMA o de otros centros de detención clandestinos, juristas, forenses, y periodistas.
Entre ellos, el periodista argentino Horacio Verbitsky, autor del libro "El vuelo", editado en 1995, que contiene la confesión de Scilingo sobre su participación en los vuelos de la muerte.
Pero el abogado defensor del ex militar afirmó que durante la "instrucción no estaba diciendo la verdad". Para el letrado Fernando Martínez Morata, si la justicia argentina declara constitucionales las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que beneficiaron a más de un millar de militares, éstas "eximirían al acusado de una condena".
El juicio de Scilingo tuvo lugar como parte separada del sumario que el juez Garzón instruyó desde 1996 por delitos de genocidio y terrorismo durante la dictadura argentina contra un centenar de militares y policías argentinos.
El próximo a sentarse en el banquillo de los acusados podría ser el ex capitán de corbeta argentino Ricardo Miguel Cavallo, alías "Sérpico", quien, tras ser extraditado por México el 29 de junio de 2003, se encuentra detenido en España acusado de la desaparición forzada de 227 personas y el secuestro de 110 personas.
AFP