PANDEMIA
Científicos se dieron cuenta que las cepas P1 y Delta aparecieron unos tres meses antes.
Cuando el sábado 17 de julio de 2021 elMinisterio de Salud Públicabrindó una conferencia de urgencia, en la que anunció la detección en Uruguay de los primeros casos de infectados con la variante viral Delta que por entonces tenía en alerta a media Europa, esta variante llevaba más de tres meses de presencia en el país. Así lo acaban de descubrir científicos uruguayos.
Cuando el martes 23 de marzo de 2021 se decidió la suspensión de las clases presenciales, en un cónclave del Ejecutivo ante el impacto de la variante de preocupación P1, esa variante del coronavirus tenía cuatro meses de circulación en Uruguay. Así lo acaban de constatar los investigadores uruguayos.
La aparición por adelantado de estas variantes pasó desapercibida, por debajo del radar de la vigilancia epidemiológica, pero científicos uruguayos constataron que la presencia de estas temidas cepas del coronavirus se había dado meses antes de lo imaginado. La respuesta estaba sumergida en las aguas residuales.
Porque entre las cañerías y cloacas, allí donde van a parar las deposiciones de los uruguayos y el exceso de las lluvias, circulaban fragmentos del virus que, al secuenciarse, se comprobó que coincidían con aquellas variantes de preocupación.
Ahora que la emergencia sanitaria llegó a su fin y los investigadores tuvieron un respiro, los laboratorios del Instituto Clemente Estable y de la Facultad de Ciencias se pusieron al día en el análisis de los frascos con aguas servidas que habían recolectado en Salto, Montevideo, Rivera y Cerro Largo a efectos de develar en qué fecha exacta ingresó cada variante a Uruguay.
En diciembre de 2020 se detectó en las aguas de Rivera la variante P1, la que la Organización Mundial de la Salud denominó Gamma y que había sido reconocida por primera vez en Brasil. La ola y el anuncio público de su detección en Uruguay fueron, sin embargo, a fines de marzo.
En mayo, cuando el país estaba en la cresta de la ola de la variante P1 y se situaba a la cabeza de los países con más muertos a causa del covid-19 en relación al tamaño de su población, en las aguas de Rivera también apareció, en silencio, la contagiosa Delta.
A comienzos de julio la variante Delta ya se encontraba en las aguas de varios departamentos y no podía asegurarse que estaba encapsulado entre los viajeros, como se pensó con la vigilancia que encabezaron las autoridades sanitarias y la alianza científica.
“Es probable que cuando ingresa Delta a nivel más masivo se estaba con el efecto de la vacunación a pleno y los anticuerpos a tope, por eso en Uruguay no se vio el impacto observado en otros países”, explica el virólogo Santiago Mirazo de la Universidad de la República, uno de los científicos que integraron el equipo que halló la introducción remota de las variantes.
¿Y qué pasó con ómicron? La introducción de esta variante fue, a diferencia de las anteriores, “explosiva”. Así la describe Mirazo, quien reconoce que en noviembre de 2021 todavía no se había encontrado restos de la variante en las aguas y que “es muy probable que el momento de llegada haya coincidido con el que se publicó de la segunda semana de diciembre”.
Mirazo atribuye esa rápida detección de ómicron a tres factores: “fue creciendo la capacidad de vigilancia genómica, ómicron es mucho más transmisible y la respuesta del hospedero (de los ciudadanos) estaba más debilitada por el paso del tiempo de la vacunación”. Es decir: los científicos estaba al alpiste, pero la circulación comunitaria también fue muy veloz y se hizo evidente… “De ahí que se haya insistido tanto en acelerar la tercera dosis”.
La microbióloga uruguaya Mónica Trujillo viene investigando la presencia del virus en las aguas residuales de Estados Unidos, donde reside hace casi 30 años. A diferencia de lo que hallaron en Uruguay, dice, “en Estados Unidos, en Inglaterra y en Argentina encontramos variantes del coronavirus que no se conocen”.
Esos eslabones perdidos, dice la científica, podrían tener dos explicaciones: en las aguas se encuentran las trazas del virus que fue expulsado por el sistema digestivo, el que “quizás es distinto al que se conoce que se hospeda en el sistema respiratorio”. La otra opción es que el virus mute dentro del cuerpo humano, en especial de las personas inmunosuprimidas en que el virus circula por más tiempo.
Por eso concluye: “sin estigmatizar y sin adjudicarles la responsabilidad de ser fuentes de nuevas variantes, una buena política sanitaria sería estudiar con mayor frecuencia a las personas inmunosuprimidas que están cursando la infección”.
“Preocupa” la nueva subvariante de ómicron
Ómicron mutó y en el último mes se encontraron dos nuevas subvariantes (BA.4 y BA.5) en unos 20 países. El equipo de la uruguaya Mónica Trujillo también lo detectó en las aguas residuales de Nueva York. Y a juzgar por el incremento de los contagios, dice la microbióloga, “es preocupante”. Parte de ese desvelo, reconoce la científica, se debe a que en Sudáfrica se observó “un incremento de casos entre quienes transitaron la infección de ómicron y no estaban vacunados”. En Estados Unidos “están aumentando las hospitalizaciones”, advierte la Trujillo que trabaja en la universidad pública de Nueva York.
Se acortó el tiempo de espera entre tercera y cuarta dosis contra covid
Desde ayer se redujo el intervalo de tiempo de espera entre la tercera y cuarta dosis de la vacuna contra el covid-19: pasó de seis a cuatro meses, informó mediante un comunicado el Ministerio de Salud Pública.
Esta resolución, que ya había sido adelantada por el subsecretario de la cartera, José Luis Satdjian, está vigente para el sector de la población al que se le recomienda la administración de esta dosis de refuerzo: los mayores de 50 años con comorbilidades y mayores de 70 años, además de las personas que hayan cursado la enfermedad y tengan indicación de cuarta dosis.
Según las cifras que divulga el Ministerio, hasta el miércoles, en todo el país, se habían administrado 2.984.532 primeras dosis; 2.879.658 segundas dosis y 2.042.750 terceras dosis.
Entre los mayores de 50 años habilitados para recibir terceras y cuartas dosis, ya la recibieron 1.128.486 personas.
El pediatra Gabriel Peluffo, director de la Unidad de Inmunizaciones del MSP, había dicho a El País que “por ahora” no se convocó a la comisión asesora en vacunas para evaluar la extensión de la cuarta dosis a menores de 50 años.