DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS

SMU y organizaciones antitabaco tras nuevo decreto: "Implica un grave retroceso"

"Se habilita a la Industria Tabacalera a comercializar un producto nuevo en el mercado, sobre el cual hay evidencia de sus daños a la salud", afirmaron.

Cigarrillo electrónico. Foto: Flickr.
Cigarrillo electrónico. Foto: Flickr.

Las restricciones generales que existían sobre los cigarrillos electrónicos en Uruguay fueron eliminadas el pasado 3 de marzo, mediante un decreto emitido por el gobierno. Esta decisión no fue bienvenida por el Sindicato Médico del Uruguay y varias organizaciones antitabaco, al considerar que "implica un grave retroceso en la protección de la salud de los uruguayos".

A través de un comunicado, indicaron que "en medio de la preocupación por la crítica situación de la pandemia, donde Uruguay se encuentra entre los países de mayor tasa de transmisibilidad a nivel mundial, la aprobación de un decreto que debilita la Política de Control de Tabaco, implica un grave retroceso en la protección de la salud de los uruguayos".

Estas organizaciones informaron además que la normativa se elaboró y se aprobó sin que se consultara antes a integrantes del Programa Nacional de Control de Tabaco del Ministerio de Salud Pública (MSP), ni a la Comisión  Interinstitucional Asesora, "que desde el año 2004 tiene el cometido de asesorar al ministerio en lo concerniente a la Política de Control de Tabaco".

"Se habilita a la Industria Tabacalera a comercializar un producto nuevo en el mercado (dispositivos electrónicos para consumir tabaco calentado), sobre el cual hay evidencia de sus daños a la salud y está dirigido a captar consumidores jóvenes", expresaron.

En el comunicado recuerdan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que al momento no hay evidencia actual que demuestre que este tipo de aparatos reduzcan  las enfermedades producidas por el consumo de tabaco. "Muchas de las sustancias químicas generadas por los productos de tabaco calentado son similares a las generadas por los cigarrillos convencionales, pero además existen otras sustancias químicas que no están presentes en las emisiones de los cigarrillos convencionales y que también serían tóxicas, generando daño a las personas que lo consumen", agregaron.

"Las autoridades sanitarias vuelven a permitir modificaciones que no se sustentan en argumentos de salud pública, sin priorizar el principio precautorio al momento de definir las políticas de salud, ni la protección de la salud pública por sobre los intereses económicos, incrementando el riesgo para el desarrollo de enfermedades no transmisibles", consideraron.

Las organizaciones opinaron que se trata de un "retroceso" por el cual "Uruguay continúa perdiendo su prestigio internacional en la protección de la salud de su población".

La normativa que estaba vigente establecía la prohibición en Uruguay, tanto de la comercialización, importación, “el registro como marca o patente y la publicidad” de los cigarros electrónicos, así como también de cualquier otro dispositivo electrónico para fumar.

Sin embargo, en el decreto actual se aclara que la prohibición refiere a aquellos dispositivos electrónicos que vaporizan soluciones líquidas para su inhalación hacia los pulmones; y no quedan comprendidos por la prohibición (aunque sí alcanzados por la normativa general antitabaco) los dispositivos electrónicos para la administración de nicotina que emplean una tecnología de tabaco calentado.

Es decir, el decreto diferencia entre dos tipos de dispositivos electrónicos dado que el Poder Ejecutivo entiende que en los dispositivos que usan una tecnología de tabaco calentado, existe menor exposición de los fumadores a sustancias tóxicas asociadas al consumo tradicional del tabaco.

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