UN CASO EN URUGUAY

Paciente con COVID-19 se infectó con el "hongo negro"

India reportó unos 9.000 pacientes que transitaron el COVID-19 y luego padecieron mucormicosis, una rara infección que causa un hongo.

Entre los pacientes que co-infectan con murcomicosis, la mortalidad se eleva a entre el 50% y el 80%. Foto: Mateo Vázquez
Entre los pacientes que co-infectan con murcomicosis, la mortalidad se eleva a entre el 50% y el 80%. Foto: Mateo Vázquez

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India, que lleva confirmados más de 26 millones de personas que dieron positivo al test del SARS-CoV-2, reportó en las últimas semanas unos 9.000 casos de pacientes que transitaron el COVID-19 y luego padecieron mucormicosis, una rara infección que causa un hongo. Pese a que se trata de un invasor ya conocido por la ciencia, el aumento de la incidencia de esta extraña infección captó la atención de los medios y los médicos. Incluso en Uruguay.

Se lo conoce como “hongo negro”, pero no es de ese color; el adjetivo hace referencia a lo que causa, la muerte del tejido corporal.

El infectólogo Henry Albornoz está atendiendo a un hombre menor de 50 años y con diabetes, que unos diez días posterior a la infección con el COVID-19 empezó a presentar necrosis (muerte del tejido) en la zona de las mucosas y que, mediante una prueba de laboratorio, se le confirmó que había sido infectado también con el “hongo negro”.

El caso -que se desconoce si es el primero en Uruguay porque la mucormicosis no se reporta como un hecho exclusivo- fue conversado ayer entre los integrantes de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de la República. Como explicó Albornoz, “lo importante no es la identificación de un caso, sino la advertencia de que el desgaste inmunitario que causa el COVID-19 puede dejar terreno fértil para otras infecciones”.

Los hongos son uno de los reinos de la naturaleza. Los zigomicetos -la familia de hongos que causa esta infección conocida como mucormicosis- son abundantes en el ambiente. Son los que causan, por ejemplo, el moho negro sobre el pan que queda un tiempo a la intemperie o esa coloración verdosa en los quesos que permanecieron descubiertos en la heladera por muchos días. Pero como dicen los infectólogos, para que se produzca la infección en un humano no basta solo con la presencia del hongo: tiene que haber condiciones.

La mucormicosis, aunque es rara, se ha reportado en pacientes con una diabetes descontrolada, en aquellos que están inmunodeprimidos, que transitaron una leucemia o un trasplante de médula ósea. El hongo encuentra una lesión en los tejidos -por eso a veces invade el cuerpo de un quemado o un accidentado de tránsito- y empieza su conquista matando el tejido.

“Son los hongos más oportunistas: necesitan un daño previo para poder crecer”, explicó la infectóloga Zaida Arteta, una de las referentes de Micología en Uruguay. En el caso de los pacientes que transitan el COVID-19: “las lesiones suelen estar en los senos paranasales, las mucosas, los pulmones...”.

¿Por qué si la infección ya era conocida llamó la atención lo acontecido en la India? Arteta argumentó que India es el segundo país más poblado del mundo y allí los casos se ven a gran escala, pero, además, es un país con zonas en las que se concentra mucho polvo o hay alta contaminación y eso hace más prevalente a estos hongos.

El aumento de la mucormicosis, por ejemplo, se ha reportado en aquellas ciudades que atraviesan un gran tornado o huracán y luego queda mucha suciedad por las calles y dentro de las casas.

También llama la atención porque la infección que causa este “hongo negro” incrementa mucho la mortalidad: entre 50% y 80% en quienes la padecen.

Esa virulencia hace que, ante el avance del hongo, los médicos deban actuar con celeridad: un diagnóstico precoz, la cirugía (se quita la parte dañada, de ser viable) y el uso de fármacos fungicidas (anfotericina B).

Este medicamento, aclaró Albornoz, está disponible en Uruguay. El problema, frente a lo que ocurre con infecciones virales y bacterianas, es que la diversidad de fármacos es mucho más acotada. Pero la alta mortalidad no es un tema solo del tratamiento, sino que “por lo general se presenta en pacientes que ya son vulnerables y eso condiciona mucho su capacidad de recuperación”.

En el caso del paciente uruguayo, tenía comorbilidades previas, pero su infección del COVID-19 no había sido grave ni siquiera requirió una internación. “Pero unos diez días después empezaron los síntomas de la infección por el hongo y ahora es esa su principal batalla”.

Aspergillus: una amenaza para los poscovid

Para quienes transitan el COVID-19, las coinfecciones más comunes son las que ocasionan otros virus o bacterias. Pero los hongos también dicen presente. En algunos de los pacientes críticos, en especial en aquellos que han recibido ventilación mecánica, se ha observado aspergilosis pulmonar. Consta de una infección que causa otro de los integrantes del reino fungi: los Aspergillus. Según una publicación que realizó en setiembre la editorial científica Elsevier, la mortalidad por esta coinfección puede superar el 64%. El infectólogo Henry Albornoz dijo que las infecciones de Aspergillus son más frecuentes que el “hongo negro” y también se han reportado casos en Uruguay.

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