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La tristeza y desesperación en los jóvenes subió en forma abrupta tras la pandemia de covid-19

Mientras en 2018, menos del 10% dijo transitar un cuadro tan agudo que le impidió hacer actividades cotidianas, el porcentaje saltó al 23,4% en 2022, según datos preliminares a los que accedió El País.

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Salud mental
Salud mental. Uno de cada cuatro jóvenes de entre 16 y 19 años, en su mayoría mujeres, del interior y de nivel socioeconómico bajo, dejaron de hacer tareas cotidianas.
Foto: AFP

Luego de dejar atrás la etapa más crítica de la pandemia de covid-19, se empiezan a conocer algunos de sus impactos más allá de la cuestión sanitaria. Impactos que son profundos y cuyas consecuencias comienzan a evidenciarse como la afectación en la salud mental. Y en particular de los jóvenes uruguayos.

Mientras en 2018 el 8,6% de los jóvenes de entre 12 y 15 años respondió sentirse “tan tristes o desesperados que dejaron de hacer sus actividades cotidianas”, esta cifra saltó al 23,4% cuando se les preguntó a los mismos jóvenes en 2022, quienes ya tenían 16 y 19 años respectivamente.

El País tuvo acceso a los datos preliminares del módulo de salud mental del estudio Panel de juventudes 2018-2022 que dan cuenta del mayor deterioro en el bienestar psicosocial de los jóvenes frente a cuatro años atrás, cuando ni se proyectaba la presencia del covid-19.

Las mediciones

El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) mide de forma ininterrumpida desde hace 15 años la evolución de los jóvenes de todo el país, a través del Instituto Nacional de la Juventud (INJU) y con el apoyo de otros organismos.

La Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud (ENAJ) se hizo por primera vez en 1990 -siendo Uruguay pionero en la región- pero se discontinuó y fue en 2008 que se retomó, con frecuencia quinquenal, incorporando diferentes variables que permitan evaluar sus trayectorias.

Este insumo -clave para las políticas públicas porque arroja datos significativos de la juventud- tuvo un rediseño de preguntas en la ENAJ 2013, lo que permite hacer comparaciones una década después. Estaba previsto que este año se activara una nueva ENAJ, pero se pospuso por el censo nacional (ver aparte).

La ENAJ consulta a una muestra representativa de personas entre 12 y 35 años de todo el país. La encuesta es desarrollada por el Mides, a través de INJU, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) y el Instituto Nacional de Estadística (INE). En el análisis se considera personas jóvenes a aquellos entre 14 y 29 años.

Además de la ENAJ, Uruguay dio un salto cualitativo a partir de 2018 con el inicio -también por primera vez en la región- de un estudio longitudinal denominado Panel que permite profundizar en cómo evoluciona un grupo que fue encuestado en ediciones anteriores de la ENAJ. Y cuyo relevamiento 2018-2022 se presentará en octubre, con varios capítulos, uno específico respecto a la salud mental.

Cifras que “deben movilizar”

El ministro del Mides, Martín Lema, señaló a El País que las cifras deben “movilizar” a la sociedad y remarcó que “no pueden pasar desapercibidas”. Si bien marcó que la tendencia era “lamentablemente ascendente” desde 2013, “sin lugar a dudas, el efecto pandemia impactó negativamente en la salud mental de jóvenes” y “profundizó” aún más la situación.

Ministro Martín Lema
El ministro Martín Lema apuesta al plan de Salud Mental.
Leonardo Maine/Archivo El Pais

El jerarca subrayó que este panorama requiere una “respuesta contundente”, que se buscará brindar a partir del Plan de Salud Mental interinstitucional que impulsa el gobierno y que está a estudio en la Rendición de Cuentas, que tratará el Senado (ver aparte).

En esta oportunidad, el Panel identificó a los jóvenes que tenían entre 12 y 15 años en la última ENAJ de 2018, y se les volvió a hacer la misma consulta cuatro años después.

Mientras 8,6% de los jóvenes de entre 12 y 15 años encuestados en la ENAJ 2018 habían respondido sentirse “tan triste o desesperado que dejaron de hacer sus actividades cotidianas”, esta cifra saltó al 23,4% cuando se les realizó la misma pregunta a los mismos jóvenes, en 2022, que tenían 16 y 19 años respectivamente.

Entre ese 8,6% que aseguró sentirse así en 2018, cuatro años después hubo un 4,4% que dijo estar igual. Mientras que el restante 4,2% aseguró ya no sentirse así.

SALUD MENTAL

La apuesta del Mides que cambie la realidad

El Plan de Salud Mental que impulsa el gobierno es uno de los buques insignia del oficialismo en esta Rendición de Cuentas. La redacción fue aprobada por la Cámara de Representantes y ahora está a estudio en el Senado. Si bien aún no están aprobados los fondos, se estima que los votos para aprobarlo están asegurados.

El titular del Mides, Martín Lema, dijo a El País que el foco está puesto en la salud mental porque, reiteró, “es el primer paso de la libertad personal”.

Con el dinero que obtendría su cartera apuntará a revertir esta problemática a partir de cinco ejes. Por un lado, busca “fortalecer” el programa “Ni Silencio, Ni Tabú. Hablemos de salud mental”, que desarrolla desde hace dos años con otros organismos y Unicef para alcanzar el bienestar psicosocial de jóvenes de entre 14 y 24 años mediante talleres y capacitaciones.

El segundo eje del Mides es contar con “más herramientas” para formar a los adultos referentes para que puedan “detectar” situaciones de desesperación o tristeza. Apuntan a fortalecer al personal de educación formal y no formal.

Lema agregó que el tercer eje del Mides implica contar con “más investigación” en torno a la salud mental. Subrayó la importancia de contar con más evidencia y mediciones “más frecuentes” para la toma de decisiones.

En cuarto lugar, el ministro puso énfasis en que el abordaje de esta problemática con los jóvenes requiere de un trabajo “en red” entre las instituciones, para que los esfuerzos sean “coordinados y ordenados”.

El quinto eje, adelantado a fines de julio en el lanzamiento de la segunda edición de “Ni Silencio, Ni Tabú. Hablemos de salud mental”, está vinculado con la apertura de siete centros de promoción de salud mental, una medida inédita para el país. Tres estarían en la zona metropolitana y cuatro regionales en otros departamentos,.

En cada uno se daría un seguimiento “permanente” a 100 jóvenes, donde tendrán actividades diversas de lunes a viernes. La idea es que sean derivados por organismos tras detectar un “riesgo” de salud mental, previo a algún tratamiento.

A su vez, está previsto que estos locales reciban un total de 35.700 jóvenes al año. En cada centro participarían unos 5.000 en talleres sobre salud mental.

Esto implica que un 19% de los adolescentes consultados en 2018 que no sentía tristeza y desesperación a tal nivel sí lo padeció en 2022.

La mayor parte de quienes sufren esta realidad son mujeres (69%). Y a nivel socioeconómico más de la mitad (51%) de quienes se sintieron así en 2022 tienen un nivel socioeconómico bajo; 41% son de nivel medio y 7,3% de nivel alto.

Por otro lado, el mismo Panel comparó las respuestas frente a años anteriores para comprender si el aumento detectado era un efecto de la edad vinculado al crecimiento.

Los jóvenes de 16 y 19 años encuestados en 2022 presentan “características similares” frente a quienes respondieron lo mismo en la ENAJ 2018 y ENAJ 2013, agregaron fuentes del Mides. La mayoría son mujeres, residen en el interior y son de nivel socioeconómico “bajo”.

Por otra parte, también hubo un aumento entre los jóvenes de 16 a 19 años que aseguraron sentirse “tristes y desesperados al punto de dejar de hacer sus actividades habituales” a lo largo de las últimas encuestas. Mientras en 2013 esa fue la respuesta elegida por un 10,3% de los consultados de ese grupo etario, en 2018 fue 15,1% y en 2022 llegó al 23%, informó La Diaria el pasado viernes.

Desde el Mides acotaron que no se especificó en la pregunta, elaborada por profesionales en salud mental, a qué se referían con “actividades cotidianas” porque así lo indica la metodología utilizada para medir el bienestar. De esta forma, el impacto referido pudo ser no ir a estudiar, juntarse con amigos, entre otras actividades.

Prevén la próxima encuesta para 2024

La Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud (ENAJ) estaba prevista que se desarrolle este año, siguiendo el calendario de frecuencia quinquenal que se fijó desde 2008.

No obstante, la agenda vinculada al desarrollo del censo nacional -medida que se toma cada una década- postergó esta encuesta clave sobre la evolución de la juventud desde varios ámbitos. No solo se mide la dimensión de salud mental, sino de educación, trabajo, y otros aspectos.

La siguiente ENAJ se llevaría adelante el año próximo, según supo El País. Está desarrollada por el Ministerio de Desarrollo Social, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) y el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Por otro lado, el objetivo es continuar con el Panel de juventudes hasta los 29 años de aquellos jóvenes relevados en las ENAJ.

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