POR LA PANDEMIA
El último “encontronazo” sucedió entre el ministro Daniel Salinas y una integrante de la comisión cuando se discutió la aprobación de la dosis de refuerzo para los adolescentes.
Cada decisión vinculada a las vacunas que Uruguay administra o deja de administrar pasa por la Comisión Nacional Asesora en Vacunaciones (CNAV). Este órgano dependiente del Ministerio de Salud Pública (MSP) incluye a expertos de distintas áreas y cátedras como epidemiología, inmunología, farmacovigilancia e infectología. La CNAV recomienda y luego la cúpula del MSP decide, casi siempre en el mismo sentido que su pronunciamiento.
El vínculo del MSP con los científicos asesores es catalogado como “complejo” por algunos integrantes de la propia comisión. Las autoridades de la cartera, en tanto, advierten que la comunicación es totalmente “fluida”.
Según expertos de la comisión consultados por El País hay “presiones” que, en medio de una emergencia sanitaria, son hasta “entendibles”. Tres fuentes que integran la CNAV, que prefirieron no ser nombradas, dijeron que durante los primeros meses del 2021 -cuando el mundo corría una carrera competitiva por las vacunas contra el covid-19 y Uruguay negociaba para adquirir las primeras 192.000 dosis de la vacuna del laboratorio Sinovac- hubo un claro “apuro práctico” para conseguir el visto bueno de la comisión y comenzar con el proceso de inmunización.
En ese momento, las dosis del laboratorio chino no estaban aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su uso seguía siendo aconsejado como “de emergencia” por los organismos reguladores de salud.
En ese contexto, según las fuentes, el MSP empujó por la aprobación y los científicos la garantizaron entendiendo la importancia de comenzar a administrar vacunas contra el covid-19, más allá de que las de Sinovac fueran o no las más efectivas.
“El procedimiento suele ser similar: primero se hace una presentación del tema, luego se discute y después se vota, pero siempre las personas de la comisión que están asociadas de alguna u otra manera a la cúpula del MSP tiran para el mismo lado”, indicó una fuente que participa de las reuniones. Más allá de las supuestas “presiones” de parte de la cartera, fuentes del MSP aclararon a El País que se trabaja “en conjunto con la ciencia” y “no se debe hacer una cizaña donde no la hay”.
Desde la cartera creen que “no va al caso” si las autoridades del MSP tienen visiones encontradas con los científicos que integran la comisión en algunos temas porque “siempre se han respetado todas las decisiones tomadas” por los expertos.
Según supo El País, el último “encontronazo” sucedió entre el ministro Daniel Salinas y una integrante de la comisión cuando se discutió la aprobación de la dosis de refuerzo para los adolescentes. En la discusión, que llevó más de cuatro horas, los científicos no lograron ponerse de acuerdo en aprobar la tercera dosis para toda la población de 12 a 17 años y solamente hubo consenso para aquellos integrantes de la franja etaria que tuvieran comorbilidades. De esta manera, el jefe de la cartera alegó que esto causaría un “problema de agenda” y sería más fácil recomendar el refuerzo a todas las personas de esa edad, algo que finalmente no sucedió.
La comisión cumple un rol con el MSP similar a lo que fue el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) con el Poder Ejecutivo durante el primer año y medio de pandemia. Incluso, durante la pandemia se creó una comisión ad-hoc adicional a la permanente y el funcionamiento sigue dándose en paralelo para cada decisión. En total, son más de 30 los científicos que hoy son parte de las reuniones de la CNAV.