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Crecen a 34 los casos de internaciones por complicaciones con la bacteria estreptococo

Asimismo, no se ha registrado un incremento de los fallecimientos desde el reporte de diciembre; El MSP intensificó la vigilancia de la bacteria y solicitó que se notifiquen las infecciones invasivas.

Internación en un hospital
Internación en un hospital.
Foto: Estefanía Leal

La bacteria estreptococo del grupo A está en la mira a nivel mundial, y Uruguay no es la excepción. Debido a un aumento en los casos, el Ministerio de Salud Pública (MSP) intensificó la vigilancia y solicitó que se notifique de manera inmediata cuando es una infección invasiva. Desde noviembre a la fecha, en el país hubo 34 casos ingresados en centros de salud, cifra que creció desde el último reporte del 22 de diciembre, cuando eran 23. No obstante, la cantidad de fallecimientos, ocho, se mantuvo sin variaciones, dijeron a El País fuentes de la cartera.

El MSP, en su laboratorio, realiza la “caracterización de las cepas” de las infecciones invasivas que envían los centros de salud. “De acuerdo a los resultados preliminares, se mantiene la susceptibilidad a la penicilina”, medicamento que se utiliza para tratar la enfermedad que causa, explica el informe Infecciones por Streptococcus pyogenes de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de la República del pasado jueves

El director de Pediatría del Hospital Pereira Rossell, Álvaro Galiana, indicó, en tanto, que aún no queda claro por qué aparecen más infecciones en el último tiempo ni si el fenómeno tiene algún vínculo con la pandemia. No obstante, continuó, se sabe que “no hubo un cambio en la estructura del estreptococo” que lo haga “más virulento”, ni existen modificaciones en la sensibilidad de esta bacteria ante los medicamentos.

Pero, ¿qué produce la bacteria estreptococo del grupo A? Tiene “gran capacidad de generar enfermedades infecciosas de diferente gravedad y forma de presentación, además es responsable de complicaciones no supuradas como la fiebre reumática y la glomerulonefritis posestreptocócica. Este microorganismo coloniza la piel y frecuentemente la vía aérea superior (del aparato respiratorio, como las fosas nasales y la faringe), siendo éstos su principal reservorio”, explica el informe de la Udelar.

Galiana explicó a El País que la faringitis estreptocócica, por ejemplo, “se trata normalmente con antibióticos, no da ningún problema mayor y mejora”. El doctor señaló que es un “cuadro relativamente diferente al viral respiratorio”.

Esta infección “da un dolor de garganta, un poco de fiebre, amígdalas muy rojas y a veces con placas blancas, y a veces (aparecen) petequias en la parte posterior del paladar”.

Al mismo tiempo, aclaró que “no siempre por visualizar” estos síntomas la enfermedad se diagnostica. “A veces se necesita hacer un exudado faríngeo o un test rápido. Si el análisis da positivo, se trata con amoxicilina o con penicilinas en general”, que funcionan, comentó.

No obstante, los “casos que ha habido en general son infecciones osteoarticulares estreptocócicas, que pueden ser difíciles de diagnosticar”, indicó. ¿Qué sucede? “A veces puede pasar desapercibido porque (el paciente) no tiene mucha sintomatología y, cuando se manifiesta toda la enfermedad, produce un cuadro séptico que puede ser grave y es difícil de tratar”.

“¿Cuándo es que un caso evoluciona hacia la gravedad? En general puede estar vinculado a un defecto inmunológico que tiene el individuo o algún sitio de infección que haya pasado desapercibido. Puede ser de piel, que se infecta y da una fascitis necrotizante de evolución rápidamente progresiva, o infecciones osteoarticulares”, señaló el médico pediátrico.

A su vez, contó que “pueden darse infecciones más profundas de piel y partes blandas tipo celulitis y abscesos. En esos casos puede haber bacteriemia, que es el pasaje de la bacteria a la sangre, o toxemia, que es el pasaje de toxinas a la sangre. Eso genera una respuesta inflamatoria del niño muy severa que puede evolucionar a un cuadro séptico que ponga en riesgo la vida”.

Por otra parte, explicó que el diagnóstico del estreptococo depende del tipo de infección. “Si es una herida de piel, se hace un cultivo bacteriológico y en las siguientes 24 o 48 horas está el resultado. Si es en la garganta, es un test rápido o un exudado faríngeo con un cultivo. Y en los cuadros sépticos puede ser necesario lo que se llaman hemocultivos”, es decir, de la sangre.

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Las complicaciones más riesgosas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló a mediados de diciembre en un informe sobre la situación de Uruguay que “dado el potencial de casos graves, sigue siendo importante que las infecciones relacionadas con el estreptococo del grupo A, como la escarlatina y el síndrome de shock tóxico estreptocócico, se identifiquen y traten rápidamente con antibióticos para reducir el riesgo de posibles complicaciones como la enfermedad invasiva y reducir la transmisión posterior”.

La escarlatina -explica el informe de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Udelar- es una “manifestación clínica que puede acompañar a la faringoamigdalitis y a las infecciones de piel y tejidos blandos. Es consecuencia de la infección por cepas de Streptococcus pyogenes que elaboran exotoxinas pirógenas estreptocócicas (como Spe1)”. Y continúa: “Se trata de un exantema escarlatiniforme que suele aparecer al segundo día de la enfermedad clínica como erupción áspera generalizada con numerosos puntos rojos más intensos que desaparecen con la digitopresión”.

Por otra parte, el síndrome del shock tóxico estreptocócico se trata de “cualquier infección causada por Streptococcus pyogenes que se asocia a inicio súbito de shock y falla multiorgánica. Esta entidad está mediada fundamentalmente por las toxinas pirogénicas que actúan como superantígenos desencadenando una respuesta inflamatoria exagerada con una liberación masiva de citocinas que favorece la fuga capilar difusa, el agotamiento volumétrico y la hipotensión sostenida”, añade el trabajo de la universidad.

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