PAYSANDÚ | SANDRA KANOVICH
Un atentado al patrimonio histórico se registró en las horas pasadas en Paysandú. Desconocidos ingresaron al Museo Histórico Municipal, ubicado frente a una comisaría, y sustrajeron una pistola que perteneció a Juan Antonio Lavalleja.
Los ladrones se llevaron, además de la histórica pistola del libertador, cuatro cajas conteniendo una colección de 50 monedas antiguas.
Por las características del robo, investigadores y jerarcas de la Intendencia creen que los responsables conocían con exactitud el valor de botín y estiman que el objetivo principal era la invaluable arma de fuego.
La historia cuenta que se trata de la misma pistola que el jefe de los 33 Orientales portó durante la Cruzada Libertadora de 1825. El robo se produjo entre las 14:00 horas del jueves y las 7:00 de ayer, período en que el edificio permanecía cerrado, sin custodia ni sistema de seguridad.
Recientemente culminadas las obras de remodelación arquitectónica de la parte Norte, el mismo está cerrado al público y buena parte de su acervo permanece en el ala Sur del edificio, en espera de ser nuevamente expuesto. Solamente hay un funcionario asignado entre las 8:00 y las 14:00 horas.
El hecho fue descubierto en la mañana de ayer cuando una auxiliar de limpieza concurrió al Museo, ubicado frente a la Seccional Primera de Policía. Al abrir la reja notó vidrios rotos, por lo que alertó de inmediato a las autoridades.
Más tarde se pudo establecer que los desconocidos habían ingresado por la parte trasera del edificio, sorteando un muro lindero con un terreno de UTU, donde hay una obra de construcción. Una vez dentro del predio, forzaron la puerta del Archivo que da al patio trasero y rompieron el vidrio de una ventana de la cafetería, por la que pudieron acceder al resto del edificio.
OPERATIVA. En primera instancia provocaron un gran desorden en la oficina del Archivo, que contiene buena parte de la documentación histórica del departamento. En ese lugar hallaron las cuatro cajas que estaban guardadas en un cajón y que contenían unas 50 monedas históricas. El catálogo ya fue proporcionado a la policía, de manera que pueda ser difundido a nivel nacional e internacional, para la eventual localización de las piezas de la colección.
Por otra parte, una vez que ingresaron a la cafetería se hicieron del manojo de llaves de todas las aberturas, forzaron la cerradura de una puerta que comunica al patio central y por él se dirigieron al recinto donde se encuentra la vitrina que guardaba el arma de Lavalleja.
Rompieron un vidrio y abrieron la puerta. Aunque no lo hicieron para otras puertas, aparentemente se tomaron el trabajo de seleccionar de entre todas las llaves la que correspondía a la mencionada vitrina y de ella extrajeron la histórica pistola.
Si bien en la vitrina y en la sala había otros objetos de valor, fue la única pieza que robaron, explicó a El País, la coordinadora de Cultura de la intendencia, Laura Juan.
La jerarca comentó que también había un gran desorden en esa sala, que algunos muebles estaban abiertos y otros rotos; pero que es llamativo que solamente hubieran elegido la pistola. El acervo contiene otras piezas de valor, pero la pistola es la más valiosa desde el punto de vista económico e histórico.
La pistola era propiedad del Museo Salesiano, pero había sido entregada en custodia a la Intendencia, para su exposición. Durante la dictadura militar las autoridades pretendieron llevársela del departamento. Los integrantes de la congregación salesiana local fueron quienes la defendieron "hasta lo imposible" para que no sucediera y quedara en Paysandú, relató Laura Juan.