La primera reunión entre los recicladores y la Intendencia terminó con un portazo. Los clasificadores exigieron a la comuna que no les requise los carros durante dos meses mientras se negocia. Para las autoridades, el pedido es inaceptable.
El primer encuentro de negociación entre la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (Ucrus) y la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), tras la masiva movilización de los recicladores del pasado miércoles, terminó de forma intempestiva cuando los sindicalistas dejaron con la palabra en la boca a los interlocutores municipales.
Los trabajadores de la basura plantearon que mientras duraran las negociaciones, no se requisaran sus carros, medida que toma el municipio ante la reiteración de faltas graves.
"Salió todo mal, se pusieron en una postura absolutamente negativa. Quieren negociar y seguir sacando carros. Y nosotros no queremos eso. Fue lo único que pedimos y no lo aceptaron", dijo a El País el vocero de la Ucrus Eulogio Mora.
Unos 150 carros recolectores de residuos coparon el miércoles la explanada municipal, cortaron 18 de Julio y se manifestaron frente al Palacio Legislativo en una marcha sin precedentes.
"La Intendencia dice que hay menores de 6 años manejando carros por 18 de Julio, lo cual es mentira", destacó Mora, señalando que los recicladores se van a volver a reunir para decidir los pasos a seguir.
"Sólo pedimos una tregua mientras estamos negociando. No se puede hablar con las condiciones que pone la intendencia", añadió.
FALTAS. Por su parte el director del Departamento de Desarrollo Ambiental de la IMM, Néstor Campal, dijo a El País que los carros se retiran luego de cometer una tercera infracción, "que por otra parte, tiene que ser una falta grave".
"No podemos dar ni dos meses ni dos días. Durante 48 horas esperamos esta reunión, les pedimos que pensaran en una idea alternativa a la requisa de carros, y no nos propusieron nada, nos pidieron dos meses de actividad libre", expresó Campal.
"La Intendencia va a seguir con su actividad de regular esta función. A quien no cumpla la reglamentación, se le aplicarán las medidas que están definidas tanto en el digesto municipal como en el conjunto de reglamentos en el cual nos basamos", destacó el director de Desarrollo Ambiental.
Campal dijo que en estos momentos hay 13 carros detenidos por la IMM, los cuales se requisan por aproximadamente diez días, dependiendo de las faltas que hayan cometido.
NIÑOS. El jerarca también dijo que durante la reunión de ayer se puso "como ejemplo" - no porque fuera real - el caso de un niño de seis años manejando un carro por la avenida 18 de Julio, pero que es sabido, y visible, que hay muchos menores trabajando en esta dura actividad.
"No hablamos de menores de 17 o de 16 años, sino de 8, 9 o 10 años. El que conduce el carro, al que se le dio una matrícula, sabe perfectamente cuáles son las normas", puntualizó.
El Plan de Emergencia del Ministerio de Desarrollo Social detectó la presencia de 570 adolescentes dedicados a esta actividad, considerada una de las peores formas de trabajo infantil presentes en Uruguay.
El término "trabajo infantil" suele ser definido como el que priva a niños, niñas y adolescentes de su infancia, su potencial y su dignidad, y que es nocivo para su desarrollo físico y mental.
Los recicladores, en tanto, sostienen que muchos carros son conducidos por menores de edad, no niños, que incluso son padres de familia.
También se ha constatado que la mayoría de los recicladores abandonan la escuela a una edad muy temprana.
Tres décadas de historia
En la década de 1970 se prohíbe la entrada de los hurgadores a los vertederos. Esto provoca que comiencen a recorrer las calles recolectando las materias primas reciclables directamente de las bolsas de residuos.
En 1979, a causa de un posible desalojo en lo que años después sería la "Comunidad San Vicente", los vecinos se contactan con el Padre Cacho, quien al poco tiempo se va a vivir a la zona de Aparicio Saravia y Timbúes. Se transforma en un referente para los vecinos y para los clasificadores.
A comienzo de los `80, en plena dictadura, se realiza un censo de clasificadores por iniciativa de la Intendencia Municipal de Montevideo para posteriormente operativizar el decomiso masivo de carros y caballos. Esto provoca que los clasificadores busquen alternativas para reponer su carro en forma rápida y económica (ruedas de aro de tanques, ruedas de vagoneta y otros materiales de desecho).
En la segunda mitad de la década de los `80 con la privatización de la recolección de residuos en zonas residenciales de la ciudad, y ante la inminencia de la pérdida de su fuente de trabajo, un sector de los clasificadores realiza una movilización con la que logran que se les permita trabajar en los sitios donde hay recolección privada.
(Fuente: Mides)
Regulan actividad en Canelones
CANELONES | PATRICIA MANGO
Unos 200 clasificadores de Canelones pasarán a ser trabajadores formales en el correr de este año, a los que se les pretende dar condiciones dignas de trabajo. La Intendencia canaria estima que en el departamento hay 1.000 hogares con personas que se dedican a recolectar y clasificar residuos, y con ellos se trabaja con miras a elevar la calidad de la tarea.
Las Piedras tiene la mayor concentración de todo el departamento. Le siguen Ciudad de la Costa, Pando, Canelones y Santa Lucía.
Según informó el director de Gestión Ambiental Leonardo Herou, no existe un censo específico. Sin embargo, a través del Ministerio de Desarrollo Social, se trazó la estrategia a seguir: la idea es incluir a los clasificadores en la gestión de residuos que promueve la Intendencia.