Promete un centro comercial en Parque Roosevelt con 2.960 locales y US$ 174 millones de inversión. Desconocido en el rubro, el empresario impulsor del proyecto, Pablo Bonanata dice que ya se fundió una vez y debe al Estado, pero se tiene fe.
"No tengo problema en decirlo. Actualmente tengo deudas con el Estado y las estoy pagando. Hice un convenio con la DGI porque le debía de hace diez años, cuando me fundí en mi primer emprendimiento. Ahora me está yendo bien. De a poco voy saliendo y... ese es Pablo", dice el mismo Pablo Bonanata sobre su persona.
Ahora pretende montar un centro comercial en el Parque Roosevelt -de US$ 174 millones- aprovechando el llamado a expresiones de interés que realizó la Intendencia de Canelones (que vence el viernes) para la puesta en marcha de distintos proyectos en la zona.
Su negocio actual, explica, es la importación de ropa de origen chino para su posterior venta al por mayor. Antes, tuvo un restaurante en Belvedere, con el que se fundió, y decidió emigrar a España, a buscar mejor suerte. Allí trabajó como empleado en una inmobiliaria por tres años, hasta volver a Uruguay, en 2008.
Una vez en el país de vuelta, probó suerte con el rubro de la vestimenta (en el que había trabajado antes de abrir su restaurante), y esta vez, asegura, le fue bien. Tiene una importadora, Casa Pablo, en la que vende ropa de origen chino al por mayor, en dos locales ubicados en Arenal Grande. En septiembre instala el tercer local de venta mayorista.
Afirma que le gusta hacer las cosas de forma lo más transparente posible. "Siempre digo mi RUC, no me escondo atrás de una Sociedad Anónima. Yo soy el dueño de Casa Pablo. Pero por problemas económicos, tuve que abrir la Sociedad Anónima a través de un amigo, al que le mandé la plata desde España. Pero el dueño soy yo. Estoy como jefe de ventas y le aporto al Estado. Trato de hacer las cosas en el 99% transparente. ¿Pero por qué en un 99%? Porque al tener problemas económicos -y no me da vergüenza decirlo- no podés funcionar en este país. Lamentablemente es así. No podía ni firmar porque no podía abrir cuenta en el banco", enfatiza.
De su vuelta de España recuerda que llegó con poco capital. "Regresé con muy poco capital y tocando puertas. Consiguiendo dinero de amigos he logrado que me financiaran y pude llevar a cabo el negocio de venta de ropa mayorista. Ahora me está yendo muy bien y quiero seguir creciendo", reconoce el empresario, que no tiene reparos en contar sus fracasos a pesar de estar a punto de presentarse ante un gobierno departamental con una propuesta de envergadura.
"Pero bueno, la vida da vueltas y yo me tengo una fe bárbara para todo lo que hago. Si caminás bien y hacés las cosas bien, se sale adelante acá", comenta. El emprendimiento, asegura, ya está financiado, con ayuda de amigos e inversores locales.
El viernes, último día para presentar las propuestas a la Intendencia de Canelones, será entregada la carpeta con el desarrollo completo de la iniciativa que promueve.
Entre los puntos principales se habla de una inversión de US$ 174 millones, que consiste en la creación de un centro comercial, con 2.960 locales comerciales, que van desde los 20 metros cuadrados hasta los 105 metros cuadrados.
Los negocios estarán ubicados en 4 niveles. Habrá un área para el desarrollo de locales gastronómicos y un "centro de parrilladas", con ocho locales de hasta 650 metros cuadrados cada uno. A su vez, se prevén 3.000 lugares de estacionamiento.
Todo esto ocupará, aseguran unas 5 hectáreas del predio. A su vez en el espacio libre del actual ruedo construirán un nuevo ruedo, con un anfiteatro para 12.000 espectadores. El mismo será acondicionado y entregado a la Intendencia para su gestión.
Estiman un total de 10.000 empleos directos y una de las contrapartidas del alquiler del local implicará un acuerdo por el cual el empleador se compromete a pagar a sus trabajadores un salario mínimo no inferior a los $ 13.000. Según Bonanata su objetivo con el emprendimiento es ganar mucho dinero y la vez ayudar a la gente. "Si todos los empresarios ayudaran este país sale adelante. Lo que pasa es que hay gente con mucha plata en este país que no sé para qué la quieren. A mi me gusta la buena vida, los coches, disfrutar de todo, pero también ayudar", afirma el extrovertido empresario.