La extraordinaria calidad del material gráfico incluido en la imperdible colección "Mil Fotos Rescatadas del Olvido", con la que El País nos homenajeó a todos los uruguayos en la celebración de sus noventa años de vida, debería servirnos a todos no sólo para repasar nuestro rico pasado, sino fundamentalmente para reflexionar acerca de nuestro presente y para vislumbrar nuestro futuro como sociedad.
¿Cuándo habrá sido que Montevideo dejó de ser aquella tacita de plata coqueta y de perfil europeo, que dejaba boquiabierto a quien la conocía, y se transformó en el despojo desaseado y maloliente en el que hoy crecen nuestros hijos y nietos?
¿Cuándo fue que el Centro dejó de ser lo que alguna vez fue y se convirtió en una zona tugurizada por la que hoy da hasta miedo caminar? ¿En qué descuido colectivo se permitió que aquel elegante Parque Urbano se convirtiera en este Parque Rodó? ¿Cuándo fue que nuestras plazas dejaron de ser un lugar de recreación para convertirse en centros de reunión de jóvenes alcoholizados y en puntos de venta de droga?
¿Cuándo fue que los hombres dejamos el traje y adoptamos la campera? ¿Quién nos convenció de tamaño despropósito? ¿Cuándo las mujeres cambiaron el vestido por las calzas?
¿Qué nos pasó? ¿Por qué dejamos de buscar la risa en el talento de Los Lobizones, en el doble sentido de los Almada y Espalter, en la gracia tan nuestra de los "Guita" Vidal, los Redondo y los Berugo, para abrazarnos a la chabacanería ramplona del Tinelli de turno? ¿Cuándo fue que empezamos a considerar importante la última lipoaspiración de la penúltima tilinga descubierta por Rial o por Canossa, y abandonamos aquellas sobremesas en familia en la que los padres y los abuelos transmitían a los más chicos los valores que nos definían como sociedad? ¿Cuándo nos empezó a parecer normal que un programa de televisión "nacional" mostrara, en detalle, a un travesti colocándose implantes mamarios?
¿Cuándo sucedió? ¿Cuándo decidimos que era tiempo de destruir nuestros monumentos, de llenar muros y paredes de graffitis, y de tirar abajo todo lo bueno que alguna vez nos había vuelto un espejo en el que muchos venían a mirarse?
¿Cuándo fue que decidimos rendirnos ante las fuerzas invasores de la incultura, y permitimos que nos sometieran sin disparar una bala?
¿Cuándo fue que dejamos de dormir con la puerta abierta, de mirar la televisión en la vereda en las noches de calor, y nos empezamos a enrejar, a rodear de alarmas y de seguridad privada?
¿Cuándo fue que decidimos que ir al fútbol era ir a una guerra y no a una fiesta? ¿Cuándo fue que autorizamos a que unos pocos imberbes nos obligaran a separar las hinchadas de los grandes cuando juega Uruguay? ¿Cómo fue que aceptamos dejar de llevar a nuestras novias o esposas, nuestros hijos o nietos, y nuestros gorros o almohadones, para poder regresar sanos y salvos a casa?
¿Cómo fue que dejamos de leer a Rodó y empezamos a escuchar a Mujica? ¿Cuándo y dónde abandonamos a Juana de América, a Quiroga y a Onetti, y empezamos a permitir que nuestros niños escribieran con faltas desde la escuela porque "lo importante es que se expresen"?
¿Cuándo pasó? ¿Qué nos pasó? ¿Quién o quiénes son los responsables de esta tragedia? Y, lo que es todavía más importante, ¿dónde iremos a parar si alguien no lidera urgentemente un cambio que nos permita volver a ser lo que siempre fuimos y evitar ser lo que parecemos hoy en día condenados a ser?
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