Para Bob Sinclar el viernes 30 comenzó en la playa de Tommy Bistró, en Portezuelo, A las tres de la mañana, tras arribar al balneario, movió a los presentes al grito habitual de "Bob Sinclar is in the house" (Bob Sinclar está en la casa),
La fiesta había empezado cuatro horas antes. Pero la sombra de Sinclar entre las luces y el humo de un escenario escondido en la arena dispersó cualquier cansancio. "Todo se trata de energía", dijo el músico a El País. "Adoro comunicarle energía a la gente porque en este momento el mundo está histérico, está bueno comunicar buena onda".
Al alba, de esa energía solo quedaban los vestigios necesarios para iniciar el recorrido de vuelta a cada cama. A esa hora el público ya había oído todo lo que quería: los hits World, hold on y Love generation de la mano de su creador, uno de los DJ más reconocidos del mundo.
Entre los 2.000 fanáticos del francés, que ayer se sacudían al ritmo de sus pistas, había chilenos, argentinos, uruguayos y turistas que en su paso por el balneario se habían enterado de la fiesta. Sin embargo, la mayoría eran brasileños de San Pablo que habían contratado el charter que ofrecían los organizadores de la fiesta. Pero no solo los espectadores eran traídos del país vecino. Toda la producción hablaba portugués: los barmen, las vendedoras de entradas y hasta el personal de seguridad compuesto por 45 guardias de una compañía privada de Río Grande del Sur, que permanecerían en Uruguay so-lo por la noche.
La madrugada confirmó que la música electrónica vive un boom este verano en Punta del Este. A la llegada de Sinclar se suma la de Carl Cox, quien brindará una fiesta hoy, y próximamente la de David Guetta, Wally López y John Digweed.
En Punta del Este el boom es palpable y puede traducirse a cifras. Las entradas para la fiesta de Sinclar costaban entre US$ 250 y US$ 500. El precio de verlo sentado en mesas privadas y sillones blancos frente a las luces del escenario era de US$ 5.000. Y los sofás no estaban vacíos. "Yo estaba al principio cuando no había negocio. Ahora es increíble. Cuando le dije a mi madre que quería ser DJ no me dijo que no, pero me preguntó cómo iba a hacer porque no soy músico. Le dije que no necesitaba mucha plata. Confió en mí", contó Sinclar.
Para la fiesta de David Guetta, que se realizará en El Jagüel el martes 3 de enero, ya comenzaron los preparativos.
Desde hace dos semanas 30 personas trabajan en esto a sol y luna. El escenario y los dos palcos ya están armados: faltan solo los últimos retoques. Uno de estos palcos fue comprado en su totalidad por un empresario árabe del sector petrolero. Las mesas para ver el show desde el sector vip se venden a US$ 10.000, comentaron fuentes vinculadas a la organización del evento.