Prado: Criolla de coplas y corcovos

Payadores indómitos. Desde todo el territorio y desde Argentina llegan contratados cada año para aportar sus rimas a las jineteadas. Aquí explican los secretos y la historia del canto improvisado

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Aunque hace años que no se organizan certámenes de payadores, distintas generaciones de repentistas uruguayos, o procedentes de Argentina, llegan contratados cada año para intervenir en variadas instancias de la Criolla del Prado.

Durante el transcurso del tradicional espectáculo de Turismo, la presencia de payadores a distintos niveles sigue siendo parte de las competencias entre los jinetes y de la fiesta campera. También hay espectáculos con payadas de contrapunto en el escenario "Carlos Molina".

A través de los parlantes del ruedo se transmite primero el relato de la contienda del jinete montado en baguales que a veces parecen "mezcla de tigra con lobizón", como dijo un narrador.

Enseguida de eso se escucha a un comentarista que emite su juicio acerca de lo que vio en cada monta, en general en versos medidos al boleo, aunque a veces, los mejores llegan a emitir una suceción precisa de décimas que merecen el aplauso.

Uberfil Concepción es un payador de 67 años que, además del contrapunto, se dedica al repentismo del relator. Nació en Migues, departamento de Canelones, pero vive en Argentina, en la Provincia de Santa Fe, desde hace cuarenta años.

"Nosotros hacemos los floreos, tratamos de decir lo que pasó en el ruedo. Hace más de veinte años que vengo al Prado y empecé a improvisar a los catorce de edad; he podido vivir del canto y la guitarra, pero no hice la diferencia como para volver a radicarme aquí y dejar mis huesos en estas tierras. Igual, siempre estoy volviendo aunque allá tengo a mi familia, mis hijos y nietos", dijo Concepción a El País.

En los puestos de transmisión oficial, en donde además se ubican las radios y las cámaras de televisión, también a lo largo de los entretiempos se producen duelos amables.

Un invitado argentino cantó así, casi con tono de chacarera: No he nacido en estas tierras/ pero aquí el Prado uruguayo/ me ha visto igual que a un gallo/ que canta sus loas de amor/ y por eso de ser tan andador/ he dado mil serenatas.

DESDE LAS PULPERÍAS. En la tarde de ayer, con instalaciones colmadas en el ruedo, uno de los protagonistas del canto filoso fue Gaudilio Lorenzo, quien nació hace 72 años en el Tala, Canelones y reside en San Jacinto. Después de su actuación, Lorenzo dijo a El País que desde los 17 años está vinculado a la payada.

"Llegué a andar en todas las formas del primitivo payador; me inicié saliendo a cantar en plena campaña a caballo, de pulpería en pulpería, por caminos de tierra, claro. O usted andaba a caballo o en sulky, que era el transporte en áreas rurales, no había otros".

Explicando los secretos básicos de su experiencia, Lorenzo contó que resultaba fundamental ser un buen observador.

"Cuando llegaba a cualquier lugar había que ir mirando a la gente. Ahí usted reconocía quién venía, si tenía pinta de domador o de chacarero, y entonces cantaba de un modo o de otro. El payador tiene que cantar de acuerdo a lo que le están informando esos detalles de los que están alrededor. Yo viajaba solo y ahí improvisaba, pero si me encontraba con payadores se hacía el contrapunto. Yo jamás, en ningún caso, elaboré algo antes de subir a un escenario. Aunque preciso la información para después expresarla y llevarla a la poesía, hay que hacerlo en el momento. Tuve la suerte de improvisar más de una vez con el payador más importante para mí, con Carlos Molina, y también con Pellegrino Torres. En el libro de Molina ("El mástil de mi guitarra"), hay un tema, el único que le escribió a un payador vivo, y me lo hizo a mí, tengo ese orgullo".

Para Lorenzo, la payada no fue un modo de sustentar a la familia, pero sí una actividad paralela que siempre le arrimó alegrías y algún contrato.

"Trabajé en radio, y haciendo algunos festivales, pero durante casi 34 años fui encargado en el Frigorífico San Jacinto. A eso le debo lo poco que tengo. Ahora... no descuidé nunca el escenario, la guitarra, los contrapuntos. En el Prado estoy desde 1989".

Antes de las jineteadas, en la trayectoria laboral, Lorenzo se inició domando caballos de trabajo. "Para que un caballo quede bien domado, el trabajo no se puede hacer en menos de seis meses. Hay distintas formas de domar, pero desde que se agarra al potro no se debe castigarlo nunca. Para llevarlo a la mansedumbre hay que ir dosificando las órdenes", sostuvo Lorenzo.

DESDE EL ESTERO. Lázaro Moreno, un argentino de 50 años que se afinca en Santiago del Estero, fue otro de los payadores que se hizo presente ayer en el Prado.

"Desde 1988 piso Uruguay, anduve en el Roosevelt, ahí trabajé hasta el ´94, y en el ´93 vine al Parque Central, a las jineteadas que organizó Dalton Rosas Riolfo. Vengo de una topografía muy distinta a la de los payadores, vivo a mil kilómetros de Buenos Aires, en donde se habla quichua, un idioma que tiende a desaparecer. La verdad es que no sé por qué llegué a esto del repentismo, no tengo payadores en mi familia. Pero me gustó desde que lo escuché por radio. Hay que tener mucho coraje en esto", afirmó Moreno a El País, poco antes de mantener el duelo con el uruguayo Juan Nelsi Manzi.

Para el argentino, "Uruguay es la aldea del repentismo, gracias a Dios que llegué aquí".

En canto dedicado, Moreno improvisó un homenaje: "Mujica es música que anda/ como lo es el Papa Francisco/ y el payador es canto arisco/ que se escapa y que se agranda/ para restituir pujante la raíz feliz/ como la gran pluma del diario El País".

Casi 50.000 personas ya visitaron la criolla

Desde las 10 horas hoy se abren las puertas de las distintas Muestras y Stands de la Criolla del Prado, entre las que se destacan las ferias de artesanos, con exposición y venta de los más variados artículos en diferentes rubros. Hasta el martes 26 de marzo ingresaron a la Rural 46.070 personas.

En el Ruedo del Prado, ayer se dieron 9 Vueltas de Honor. Hasta esta fecha hubo en total 42 Vueltas de Honor.

En la categoría Basto Oriental se destacaron con un puntaje de 4,5 puntos: José Urse de Florida, Ismael Borges de Lazo de Tacuarembo y Ruben Gonzalez de San José.

En la categoría Pelo dieron Vueltas de Honor los jinetes Héctor Fernández, de Soriano, con 6 puntos; José Silva, de Artigas, con 5,75 puntos; Rodolfo Martínez, de Rocha, con 5,25 puntos; Duillán Iglesias, de Rivera, y Carlos Burlando, de Tacuarembo, con 5 puntos.

Las Vueltas de Honor en la categoría Internacional fueron para el jinete de Alegrete (Rio Grande do Sul) Rafael Safons, con 5,5 puntos, y para Eduard Mautone, Durazno, con 5 puntos.

En la categoría de Basto Argentino los jinetes que obtuvieron Vuelta de Honor fueron:

Martín Rolleri, de Castelli (Provincia de Buenos Aires), con 5,5 puntos, y Hugo Nuñez, de Los Molles (Tacuarembo), con 5 puntos.

La duración de cada jineteada tendrá un máximo de 8 segundos en Pelo, 10 segundos en Basto, 8 segundos en Internacional en Pelo, y (10) segundos en "Basto Argentino", de acuerdo con el reglamento.

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