El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, advirtió hoy en París que su país no olvidó "los desacuerdos del pasado" entre Francia y Estados Unidos, pese a considerar "un paso en la dirección correcta" el apoyo francés a la resolución de la ONU que levantó las sanciones a Irak.
En una rueda de prensa que coincidió con la aprobación de la resolución por el Consejo de Seguridad de la ONU, Powell consideró "un paso en la dirección correcta" la decisión de Francia de apoyar el levantamiento de las sanciones contra Bagdad. "Es un día maravilloso para Irak", declaró.
"Tenemos que unirnos para ayudar al pueblo iraquí", explicó Powell. "Todos los que votaron la resolución participarán en dicho esfuerzo, en esta cruzada por ayudar al pueblo iraquí", agregó, precisando que no se trataba "de una cruzada por un conflicto, sino por la paz, por ayudar al pueblo iraquí a tener una vida mejor".
No obstante, el máximo responsable norteamericano en viajar a Francia desde la guerra en Irak subrayó a renglón seguido que "los desacuerdos del pasado no estaban olvidados", al recordar que París lideró el grupo de países que se opuso a una intervención militar contra el régimen de Saddam Hussein.
"No fue un periodo positivo para ninguno de nosotros", declaró el jefe de la diplomacia estadounidense, que viajó a París para participar en una cumbre de dos días de los cancilleres del G8, cuyo principal objetivo es precisamente limar las asperezas tras las tensiones diplomáticas causadas por el conflicto iraquí.
Powell reconoció que todavía permanecen "tensiones o dificultades a raíz de los desacuerdos del pasado" y llamó a "trabajar" para levantarlas, dando la tónica de la reunión de los cancilleres, que anticipa la cumbre presidencial del G8 que se celebrará en la ciudad francesas de Evián (este) del 1 al 3 de junio.
En declaraciones al canal televisivo TF1, el secretario de Estado declaró que no quería castigar a Francia, "un país aliado de Estados Unidos", al ser preguntado sobre eventuales medidas de retorsión por parte de Washington a raíz de la oposición de París a la intervención militar.
"Pero (...) hubo un desacuerdo y tendremos que volver a examinar el conjunto de las políticas que existen entre ambos países y ver si algunos cambios son necesarios", agregó.
El presidente francés, Jacques Chirac, llegó a amenazar con utilizar su derecho a veto para impedir el respaldo de la ONU a la operación militar estadounidense. Powell no citó en ningún momento a Alemania y Rusia, los otros dos países que se opusieron a la guerra.
Según fuentes diplomáticas estadounidenses, Powell desayunará el viernes con el ministro francés de Relaciones Exteriores, Dominique de Villepin, al margen de la reunión de los cancilleres del G8 (Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia).
Francia, así como Rusia y Alemania, aprobaron la resolución que contó con el apoyo de 14 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, ya que Siria decidió boicotear el voto.
El voto del Consejo supuso un triunfo diplomático de los promotores de la resolución -Estados Unidos, Gran Bretaña y España- que obtienen mucha más autoridad de la prevista por las convenciones de Ginebra de 1949 para los ocupantes.