La Justicia dispuso por primera vez un procesamiento por el delito de "tráfico de personas". Se trata de un hombre que pretendía trasladar a Buenos Aires a dos mujeres nacidas en República Dominicana. El ilícito se castiga desde enero de 2008.
La investigación se inició por mera casualidad, cuando una mujer escuchó en Nueva Palmira, Colonia, una conversación en la que un hombre buscaba contratar una lancha en la cual trasladar desde allí a dos mujeres hacia Buenos Aires.
Alertada la Policía, comenzó una indagatoria en Montevideo, ya que se determinó que las dos mujeres que serían trasladadas al vecino país se encontraban en la capital, adonde habían llegado pocos días atrás desde República Dominicana, su país natal.
El hombre que estaba coordinando el traslado de las dos mujeres es un uruguayo de 41 años que reside desde hace varios años en Buenos Aires.
El juez Eduardo Pereyra, quien el fin de semana estuvo a cargo de la sede especializada en crimen organizado cuya titular es su colega Graciela Gatti, procesó con prisión al hombre imputándole el delito de "tráfico de personas".
El procesamiento fue pedido por la fiscal Mónica Ferrero y, según dijeron a El País fuentes judiciales, es la primera vez que la Justicia aplica esta figura delictiva prevista en el artículo 77 de la ley de Migraciones (18.250) aprobada el 27 de diciembre de 2007 y promulgada por el Poder Ejecutivo el 6 de enero de 2008.
La ley prevé una pena de entre seis meses y tres años de prisión a quien "promoviere, gestionare o facilitare de manera ilegal el ingreso o egreso de personas al territorio nacional por los límites fronterizos de la República, con la finalidad de obtener un provecho para sí o para un tercero".
El juez Pereyra y la fiscal Ferrero determinaron que el procesado viajó a Montevideo desde Buenos Aires para coordinar el viaje de las mujeres dominicanas a la capital argentina.
El hombre, que en Buenos Aires trabajaba en una empresa fúnebre, declaró que se estaba ocupando del traslado de las mujeres a pedido de su jefe, quien está en pareja con otra mujer dominicana que reside en la capital argentina, dijeron las fuentes consultadas.
Para eso, el procesado se contactó con otra persona que a cambio de US$ 900 llevaría a las dos mujeres en lancha desde Nueva Palmira hacia Buenos Aires en forma ilegal.
La dos mujeres dominicanas, que habían ingresado legalmente a Uruguay a principios de mayo, dijeron que querían trasladarse a Buenos Aires para encontrarse con la hermana de una ellas que reside en la capital argentina.
Según las fuentes, si bien durante la investigación no se encontraron elementos concretos, existe la presunción de que la intención era que las mujeres dominicanas ejercieran la prostitución en Buenos Aires.
Los investigadores analizarán las pruebas recabadas hasta ahora para evaluar la posibilidad de indagar una posible red dedicada al tráfico de personas hacia Buenos Aires. "No se puede descartar que se use a Uruguay para ingresar personas en forma ilegal en Argentina", dijo una de las fuentes.
A ITALIA. Este caso, en el que se presume la existencia de una red dedicada a trasladar mujeres a Buenos Aires para ejercer la prostitución, tiene lugar luego de que la semana pasada la Justicia procesara con prisión a un hombre de 29 que se dedicaba a reclutar mujeres para que se prostituyeran en Italia.
El proxeneta obligaba a todas a las jóvenes que enviaba a la ciudad de Florencia a girarle semanalmente la suma de 1.500 euros. Junto a él también fue procesado, pero sin prisión, otro hombre que, según se comprobó, en varias ocasiones cobró giros de dinero.
Traslado: una lancha llevaría a las mujeres a Buenos Aires por el precio de US$ 900.