COLONIA | PEDRO CLAVIJO
Un pailebote del siglo XIX fue hallado a pocos metros de la costa de Carmelo, cuando obreros removieron arena en trabajos que realizan en la escollera. La vibración y profundidad que alcanzaron hizo que se toparan con restos de la embarcación.
La subprefectura de Carmelo relevó el área y dio intervención a la Comisión Nacional de Patrimonio. Este último organismo solicitó el cuidado de los materiales hallados, pidió que las maderas, clavos y chapas de bronce que fueron encontrados se conserven en las mismas condiciones en las que estaban.
A su vez, se procedió a identificar el lugar del hallazgo y solicitar que se deje de realizar excavaciones. Los funcionarios dejaron los restos encontrados en una volqueta con agua del Río de la Plata.
En las últimas horas estuvieron en el lugar representantes de la Comisión Nacional de Patrimonio, quienes decidirán los pasos a seguir y harán los estudios correspondientes.
La curiosidad volvió a surgir entre los carmelitanos ya que hace 25 años un joven de esa ciudad de Colonia se encontró con restos de la embarcación cuando hubo una bajante.
"Los carmelitanos sabían que existían palos y salían cada tanto a la superficie, pero nunca nadie lo había denunciado", dijo Raúl Viera, bañista de la zona, quien dio aviso a las autoridades hace un par de años. En aquel momento el hallazgo pasó desapercibido.
Se desprende ahora, que desde aquel tiempo, ya se tenía conocimiento que había un barco enterrado a pocos metros de la costa.
DE 1910. Los estudios llevaron a conocer que la embarcación es un pailebote hundido en 1910, cuando realizaba la travesía Montevideo-Carmelo. El historiador Gonzalo Parodi, que escribió la "Historia de los 100 años de Carmelo", dijo a El País que su nombre era "Suerte Nueva".
Esta embarcación transportaba insumos para los comercios del pueblo. En aquel tiempo, en ausencia de carreteras, el transporte se realizaba por barco. Parodi dijo que la información periodística de aquel tiempo no indica qué productos transportaban, pero se supone que era azúcar, yerba y ropa.
Indicó que en la proa traía cal. El contacto de ésta con la madera llevó a que se incendiara la embarcación.
La presunción marca que a raíz del fuego los tripulantes atinaron, en los últimos momentos, a trasladar la embarcación lo más cerca de la costa posible.
"Esos fueron sus últimos momentos. Estuvo por última vez en ese lugar de la costa", precisó el historiador.
El testimonio de este hallazgo marca la importancia que ha tenido la ciudad de Carmelo en el fluido contacto marítimo con Montevideo y Buenos Aires. Al igual que en la actualidad, hace 100 años, Carmelo era una ciudad muy visitada.
Es por eso que se recuerdan buques de línea como el Doly, el Lafayette o el Luna, que hacía traslados desde Buenos Aires, en una línea que desde entonces se hizo tradicional.
En la historia del departamento de Colonia, el maestro Hugo Dupré recoge testimonios de la época.
Recuerda que muy temprano salían desde el puerto de Carmelo, dos o tres veces por semana, embarcaciones hacia Buenos Aires. Realizaban previamente escalas en Martín Chico, Conchillas y Colonia.
Una de esas anécdotas marca que muchas veces, "a causa de las bajantes, en el banco de arena próximo a la playa Seré, dentro del agua y a hombro, entre risas y sustos, fornidos muchachones transbordaban el pasaje del barco a los botes o viceversa".
Goleta de uso común en 1850
Un pailebote era una goleta pequeña, sin gavias (un tipo de velas), con otras velas, muy fina, usada habitualmente en los años 1850. Sus medidas eran de unos 33 metros de eslora (largo), y seis de manga (ancho), transportaba unas 14 personas. Algunas de ellas podían tener hasta seis camarotes, con un calado de unos tres metros (parte sumergida del casco). El nombre tiene origen en la expresión inglesa "pilot boat", o sea el bote del práctico -experto en la zona, que guía al barco-. Según las descripciones, se debe a que los prácticos del puerto solían salir mar afuera, navegando en pequeñas goletas para abordar buques que debían entrar a puerto.