EL LIBRO "VOLVER"

Sartori "íntimo": el vínculo con su padre, el primer matrimonio y qué hace con el dinero

El precandidato por el Partido Nacional Juan Sartori presentará esta semana su libro autobiográfico "Volver: a crear futuro" al que ya se puede acceder online.

Captura del libro "Volver", autobiografía de Juan Sartori.
Captura del libro "Volver", autobiografía de Juan Sartori.

"Tal vez cuando tenga 60 años mire el momento actual y diga: ¡Pero qué atrevimiento tú de querer participar en la política!, ¡Qué locura! ¿Cómo se me ocurrió eso?", admite el precandidato nacionalista Juan Sartori en su libro autobiográfico Volver: a crear futuro que será presentado el jueves, pero ya puede encontrarse en su versión online en Amazon.

En primera persona, Sartori elige las partes de su biografía que quiere contar. Allí relata su infancia, su vida en Europa con su madre y hermana, sus primeros trabajos, el vínculo con el dinero, la pasión con el fútbol y cómo conoció a su actual esposa. Pero habla poco del vínculo con su padre —a quien casi nunca hace referencia en público—o de la madre de su primera hija.

El libro de Sartori es dedicado "a todas las mujeres". “A todas las mujeres y a las mujeres de mi vida: Rosina, mi madre; Katia, mi mujer, Magdalena, mi hermana y mi abuela Raquél. A mis hijos, Isabella, Alexander John y Giulia Victoria. A todo uruguayo que sea capaz de meter un gol en el último minuto de este partido que es la vida”. El título, en tanto, lo relaciona a su vuelta a Uruguay. "En todo caso, como dijo Gardel en “Volver: a crear futuro”… ¡20 años no es nada! Soy oriental, eso no me lo quita nadie, y hoy, ha llegado la hora de volver a crear futuro”. Precisamente todas las referencias que Sartori hace sobre Uruguay tienen algo de idílico, del recuerdo de la infancia.

El País accedió al libro y resume aquí algunas de las reflexiones del Sartori "íntimo".

Separado y con una hija, el vínculo con su ex

"Katia dice que le resulté simpático desde el comienzo, y que sin ninguna dificultad me convertí casi en el alma de la fiesta. Para ese entonces ya tenía a  mi primera hija, Isabella, con cuya madre seguimos siendo amigos y tenemos la mejor relación que unos padres separados pueden tener en honor a su hija".

Su padre

"Mientras para mi madre la formación intelectual  y los estudios han sido muy importantes (…) para mi padre resultaba siempre más atractivo el trabajo. Hasta el día de hoy se mueve dentro de la pequeña y mediana empresa. Siempre llevándolo con esfuerzo. No le gustó mucho que nos fuéramos de Uruguay, y siempre que pudo nos llevó a celebrar las fiestas de fin de año con él".

"Tiempo antes de partir, mi madre alquiló la casa de los gatos y después nos vamos a vivir a una más pequeña en Punta Gorda. No había gatos, pero compramos cinco hámsters y los amaestramos. Cada uno tenía su nombre  y su personalidad. Recuerdo que mi hermana y yo hicimos una especie montaña rusa con los hámsters y montamos un espectáculo con ellos".

Su madre

"Mi madre siempre ha sido una intelectual, una mujer con interés enorme por el conocimiento, la formación intelectual, las políticas internacionales. Se casó con papá muy joven y se fueron a vivir un cuartito pequeño, una habitación que había en la trastienda del consultorio odontológico del abuelo, el padre de mi padre. Mi hermana nació casi enseguida, apenas un año después que yo, y el matrimonio se disolvió poco después. Mamá nos llevó a vivir a una casa que hasta el día de hoy recuerdo perfectamente. La casa de los gatos, porque había más gatos que personas. La casa de los gatos todavía existe y yo guardo recuerdos muy divertidos. Mi madre la compró para restaurar y quedó maravillosa".

Abandonar Uruguay

"Salí de Montevideo con mi madre, Rosina, y mi hermana Magdalena cuando tenía 12 años. Mientras más lejos nos íbamos, más uruguayo me sentía, con mi mate siempre de la mano, mi grupo de fútbol, los diarios uruguayos que revisaba por Internet y los chat que recién comencé a utilizar para comunicarme con mis amigos".

"En realidad partimos con la idea de probar y siempre con la opción de volver si las cosas no iban bien, como nos decía mi madre, que por cierto tuvo discusiones fuertes con mi padre por nuestra partida. Al final nos fuimos. La oportunidad de estudiar fuera, conocer el mundo y entrar en contacto con otras culturas. Puedo decir que he tomado mate en los 140 países que he conocido. Para mí era una forma de no olvidar".

"¡Quería terminar la secundaria rápido para volver a Uruguay a estudiar derecho en la Universidad de la República!"

"Uruguay es el único país del que siempre me interesó hasta el tema más chico. (…) lo que me interesaba leer en los diarios era el asalto que ocurría en una esquina de Montevideo, por ejemplo. Era una forma de mantener mi conexión afectiva y emocional con la dinámica de mi país en la distancia".

Su actual esposa

"Afortunadamente, lo mío con el fútbol es como lo de mi mujer con los caballos. Cuando la conocí, se preparaba para un campeonato mundial. Montar es su pasión y lo hace desde que era chica".

Vivir en un hotel y el primer trabajo

"Llegamos a vivir en un hotel que está enfrente a la universidad donde iba mi madre. Recientemente pasé por allí y me impresionó mucho. Me transporté a  aquellos días en que los tres, mi madre, Magdalena y yo, dormíamos juntos en una habitación no muy grande. Nunca nos faltó nada, aunque a veces íbamos a los comedores universitarios, de manera que la carga no fuera tan fuerte para nosotros".

"En Uruguay, con mucho menos vivíamos mejor, así que habría que ajustarse a esta nueva realidad. De hecho, recuerdo que hasta un trabajo me busqué siendo apenas un niño para ayudar a mi madre. A pocas cuadras del hotel donde vivíamos, había otro igual de chico donde el conserje o el encargado, un señor mayor, precisaba algún ayudante. Al principio el viejo me ofrece una paga mínima para ayudarlo en las habitaciones, pero luego me pidió que con lápiz y papel en mano me pusiera a dibujar los cuadros de cada semana, habitación por habitación, hasta completar todos los meses del año de los próximos cinco años. En esos cuadros el viejo iba anotando las reservas, los check in y check out. Creo que si Excel no hubiera aparecido, todavía estaría con la regla y el lápiz trazando rayas sin parar".

"Mamá trabajaba y estudiaba por las noches, así que mi hermana y yo nos hicimos muy responsables con los estudios, como ella esperaba de nosotros. Siempre fuimos los primeros de la clase, con muy buenas notas; ella siempre nos dijo que lo primero eran los estudios, luego todo lo demás, y así le hicimos caso y cubrimos nuestra parte. Magdalena con mejor conducta que yo, pero ambos con muy buenas notas".

"Cuando calentamos el agua para el mate o la comida en aquel hotel pequeño donde vivíamos, en una hornilla individual que mi madre había comprado, jamás imaginé que años después iba a poder invertir en mi equipo de fútbol y menos desarrollar empresas que cotizan en Wall Street y en la bolsa de valores de Uruguay".

Tapa del libro de Sartori
Tapa del libro de Sartori

Las críticas a su fortuna y el vínculo con el dinero

"Lo paradójico del tema es que se haya utilizado mi bienestar en los negocios para descalificar mis intenciones de hacer cosas por mi país desde todos los ámbitos posibles, no solo desde la empresa privada como hice a partir del primer momento que tuve el dinero para planificar mi primera gran inversión en Uruguay. Afortunadamente con los años he logrado un equilibrio importante que impide que me afecte lo que los otros piensen mientras yo sepa que estoy haciendo lo correcto.”.

La casa que compró de apuro y los jean al por mayor

"Si hoy pierdo todo lo que tengo, mañana vuelvo a comenzar de nuevo con el mismo empeño las mismas ganas.¡ Y lo hago feliz! Para empezar soy de los que duerme donde me tiren. No presto mucha atención a los hoteles, a la ropa o a las cosas materiales. Pocos creen que no tengo auto ni reloj de pulsera, por ejemplo; o que me las arreglé muy bien durante más de un año solo con un pantalón de vestir, un jean, un blazer, dos camisas, dos camisetas, tres pares de medias, dos calzoncillos y un suéter. Con eso recorrí el mundo promoviendo mis proyectos y emprendimientos, buscando nuevos capitales que dieran lugar a nuevas inversiones o nuevas empresas productivas en distintos países, y si no me hizo falta nada más".

"La plata que gano no la uso para comprar cosas materiales; eso no me interesa mucho. No me interesan las marcas para nada. Cuando veo un jean que me gusta, por ejemplo, compro varios de una vez y listo. Lo que me interesa son los retos, desafíos y las cosas que parecen imposibles. (...) Claro que cuando conocí a mi mujer y supo que a pesar de que contaba con los ingresos no tenía una casa propia, salí corriendo a resolver el asunto".

Lo que le dijo Katia cuando le planteó ser presidente

"Cuando tomé la decisión de intentar servir a mi país a través de la política, de nuevo Katia, mi mujer, no se sorprendió para nada. Al contrario, me invitó a conversar y a analizar con detenimiento mis circunstancias y  las de ambos como responsables de una familia. Tienes dos opciones, me dijo. Puedes seguir creciendo en los negocios, porque de hecho creo que te falta camino por recorrer, oportunidades que se han abierto gracias a tus éxitos hasta ahora y que sería el momento ideal para explorar, porque para la  la carrera política estás joven todavía. El mundo empresarial para tí es más seguro. La pregunta que me hago es si eso te haría feliz en este momento. Por otro lado, podés sencillamente cerrar un ciclo y comenzar a hacer cosas distintas a las que has hecho hasta ahora en tu país. Eso en muchos aspectos, será como empezar de nuevo. Eso me dijo, como buena psicóloga que es y como la gran compañera esposa que es".

El rezongo del profesor

“Váyase a casa y no venga más acá a perturbar el ambiente”, me dijo el profesor de literatura, y me mandó hacer un trabajo sobre la moral con el que finalmente gane una medalla al graduarme. El mismo profesor reconoció que el trabajo que me había pedido era muy complejo de realizar. Primero me echó, y ¡luego tuvo que premiarme! Por eso siempre pienso que la vida es una oportunidad constante, aún en los escenarios que parezca más difícil o pesimistas. Lejos de enojarme, gracias a mi optimismo vi en aquella medida una gran oportunidad y descubrir mis grandes habilidades como comunicador nato".

Semillas uruguayas en la isla Skorpios

"Uno de los invitados de Uruguay nos trajo como regalo un sobre con semillas de especies autóctonas de plantas y árboles uruguayos; había ceibo y más de 20 variedades. Con Katia escogimos un lugar especial en la isla y los plantamos allí, para rendir tributo a mis raíces en ese lugar especial que marcó el inicio una nueva vida para ambos".

Sartori según Sartori

"Más allá de un hombre que alcanzó muy joven la prosperidad y el éxito en los negocios, soy también todos los libros que he leído, desde Galeano y “Las venas abiertas de América Latina”, que me sirvió para despertar mi conciencia latinoamericana hasta "El túnel" de Ernesto Sábato o los "Poemas de la oficina" del gran Mario Benedetti".

Además, "soy la libertad para aspirar y para atreverme que me inculcó mi madre, soy el emprendimiento de mi padre, el timonel de mi mujer y mis niños; soy el eterno cómplice de mi hermana; soy un planeta en el universo astrológico de la abuela, el irreverente de la escuela con las mejores notas, el tango que enseñé a bailar a mi mujer; soy la celeste; soy el mate que me acompañó a los 140 países que he visitado; soy desde hace años un embajador de mi patria, un joven más de los que un día salió del país chico más grande del mundo, y a la vez uno de los pocos que elige volver, o más bien deba decir uno de esos que nunca se fue del todo. Soy el hincha más grande de un país que lo tiene todo para estar siempre en primera división".

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