POLÉMICA
"El Estado rutinariamente tiene que controlar, y es lo que falló", apuntó el expresidente en referencia a la expedición del pasaporte al narcotraficante Marset cuando estaba detenido en Dubái.
El expresidente José Mujica apuntó este viernes que la expedición del pasaporte al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en octubre pasado cuando estaba preso en Dubái fue porque las autoridades "actuaron con rutinarismo" y que hubo un "fallo" en el "control" en este caso.
De todos modos, remarcó esta mañana en diálogo con Punto de Encuentro (Radio Universal) que "no da como para hacer una dramática acusación de responsabilidad al Gobierno, ni nada por el estilo".
Las autoridades, que no precisó quiénes, "actuaron con rutinarismo", sostuvo Mujica, que tradujo que "rutinario es algo que no se piensa, que se hace automáticamente, como se hace siempre". Consideró que esto fue "como una ofensa al prestigio del Uruguay".
"Es de suyo que rutinariamente (se debe tener) el caudal de información y controlar sin que nadie le pida nada", porque aseguró, "el deber del Estado es adelantarse a la jugada porque eso favorece la velocidad de los trámites, intereses del turismo y un montón de cosas". No obstante, aclaró que esto "tiene el inconveniente de que se pueden colar". Por eso, consideró que "el Estado rutinariamente tiene que controlar, y es lo que falló".
El presidente Luis Lacalle Pou dijo este jueves en Florida sobre el caso Marset que “en términos legales, (lo que se hizo) era lo que había que hacer”. Respecto a si considera que el mandatario aludió al decreto que activó en su mandato, que modifica los requisitos de entrega de pasaportes, Mujica expresó: "Es posible que fuera así, pero recordemos que el decreto tenía dos partes. Tiene otra parte que en el caso de dudas hay que consultar. Este caso tenía más que dudas, obviamente, y las tuvo a tiempo el Gobierno. Pienso que se llovieron, la burocracia se llovió y punto, ese es el problema".
Consultado sobre si le pediría la renuncia del ministro Luis Alberto Heber, en caso de estar hoy en el Senado, retrucó: "Yo no le voy a hacer a este ministro lo que hizo él, de andar pidiendo la renuncia a cada rato". Apuntó que Heber "no se caracteriza por tener una posición humilde, durante más de 30 años como legislador siempre estuvo para alzar el grito, pero el país no merece que se siga con esa sintonía".
"En general, cuando hay problemas en la seguridad, el coro inefablemente de la política le cae al ministro. Así hizo el Partido Nacional y todos los que están en el Gobierno hoy, y tiene antecedentes", apuntó.
Seguridad pública y control de consumo de drogas
En referencia al manejo de la seguridad pública, Mujica planteó que no tiene "dudas" de que "es un problema difícil y que se cometió un error", considerando que "se inventó un discurso de un relato que se terminó creyendo", al mismo tiempo que apuntó que se perdió la "experiencia acumulada" de policías que "llevaban años combatiendo el narcotráfico, que tenían experticia, información y oficio" porque "marcharon a cuarteles de invierno, abruptamente".
Mujica insistió que el combate al narcotráfico es un "problema social", y que si bien "la Policía es decisiva e importante, acá hay en juego mucho más". "Necesitamos generar una contracultura que se defienda, y tenemos que participar todos, sino vamos a tener esto como una enfermedad crónica", remarcó.
Además, apuntó también contra los canales de TV, al señalar: "¿Qué están haciendo los dueños de los canales que no se juntan y son capaces de instrumentar, a su costo, una campaña publicitaria sistemática difundiendo en la conciencia pública los efectos que significa la droga?". Pero también envió un mensaje a grupos empresariales: "¿Qué están haciendo las sociedades rurales, las cámaras de Industria y Comercio, de pedir participación en este debate, porque este es un problema de todos?".
Incluso dio un paso más y llamó a "instrumentar institutos importantes de recuperación de la drogadicción". Y lanzó: "¿Qué están haciendo los sindicatos, tratando de educar a su gente en la base; los partidos políticos a su militancia? (...) es decir, este es un problema de todos".
"La drogadicción es un problema de salud pública, el narcotráfico es una enfermedad de carácter policial. La única manera que veo de eliminarla es dejarlos sin mercado", sostuvo.
Consultado sobre si el paso que sugiere legalizar todas las drogas, no lo negó, y señaló que esto no implica "ir a un boliche y comprar droga", sino que apuesta a que "los servicios públicos deberían registrar a los adictos y no tenerlos en el mundo de la clandestinidad, porque sino no los puede atender a tiempo".
Su objetivo es que se pueda "controlar el nivel de consumo, y cuando el ciudadano se está pasando llamarlo al orden y tratarlo como se debe, como una enfermedad peligrosa". Esto, advirtió, "significa romper la intimidad" de la vida privada, aunque no precisó mayores detalles de cómo implementaría ese plan.