ENTREVISTA

Isaac Alfie: “Eliminamos excesos, recortar es otra cosa”

El gobierno entregó el proyecto de ley de presupuesto al Parlamento y el director de la OPP argumentó en entrevista con El País que este no plantea una lógica de recorte.

Isaac Alfie, director de la OPP. Foto: Leonardo Mainé.
Isaac Alfie, director de la OPP. Foto: Leonardo Mainé.

Es uno de los hombres clave del gobierno, al que llegó por pedido de la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche al presidente Luis Lacalle Pou. Este es un resumen de la entrevista que Isaac Alfie tuvo con El País.

-Cuando le ofrecieron el cargo tuvo dudas para aceptar, ¿si en ese momento hubiera estado el coronavirus en Uruguay, aceptaba igual?

-Seguramente ahí no hubiera dudado, hubiera agarrado seguro por como soy de carácter. En aquel momento dudé bastante.

-Está en la cancha cada vez que hay una crisis.

-Al que le toca, le toca.

-Pero, ¿cómo compara lo que pasó en 2002 con esta crisis por el coronavirus?

-Son bien diferentes. La de 2002 fue regional, y había empezado en Rusia, Turquía. Aquello fue una crisis financiera, de liquidez, que tenía una solución que uno podía conocer razonablemente. Había que hacer determinados sacrificios y el país preservó en aquel momento determinadas cosas importantes como no romper los contratos, no solo en el pago de la deuda, cosa que otros países no hicieron y terminaron pagando caro. Este (de 2020) es un problema económico, más puntual y supuestamente más rápido de resolver. Ya algunos números en Uruguay y en el mundo están demostrando que los tiempos son más acotados. En 2003 el sector externo nos daba ventajas porque los precios de las materias primas empezaban a repuntar tras estar derrumbados desde los 90 y el mundo no estaba en una actitud proteccionista. Ahora, tenemos temores que la actitud de muchos países sea muy proteccionista. Eso es muy complicado porque nuestro fundamento de crecimiento, y en general en el mundo, es el intercambio comercial, que mejora la eficiencia, la productividad. La proporción de empleo en Uruguay que tiene vinculación con el exterior es más del doble que hace 30 años.

-¿Los temores proteccionistas son en la región?

-No solo, en el mundo entero. En la región hay otros temores, diría, de una inestabilidad muy grande en la situación de Argentina, fiscal y monetaria.

Isaac Alfie, director de la OPP. Foto: Leonardo Mainé.
“Nadie es monedita de oro para que todo el mundo lo quiera”, dijo. Foto: Leonardo Mainé.

-¿Y política?

-Prefiero no hablar de política argentina. Sí, claramente mirando los números fiscales y monetarios y cómo está parado Argentina, la inestabilidad es de mucha preocupación. Brasil no tanto. Si bien está muy depreciada su moneda, espero que eso sea más transitorio que permanente.

-Pero el peso de Argentina y Brasil para Uruguay es menor que el que había en 2002, si bien todavía Argentina es muy relevante en turismo. ¿Cómo pueden pegar la inestabilidad económica y los problemas para controlar el coronavirus?

-Con Brasil el porcentaje de comercio exterior no es tan diferente. Con Argentina sí ha bajado el porcentaje de exportaciones de bienes, básicamente a manos de China y por exportaciones de soja y celulosa. Sacando eso, las cosas no han cambiado tanto lamentablemente. De todas maneras, Argentina nos pesa mucho en el sector servicios que es un sector demandante de mano de obra. De hecho macroeconómicamente nos podemos comportar como una provincia de Argentina en muchos aspectos, con mucha independencia fiscal, monetaria. Pero además, con Argentina inestable y muy barato, tenemos un problema de turismo saliente. No despreciemos el efecto de Argentina sobre nosotros, es muy importante y en un sector muy intensivo en mano de obra. Ahí tenemos una incertidumbre grande. Afortunadamente el canje de deuda algo solucionó.

-¿Cómo compara el traspaso de mando en 2005 con este de 2020?

-Son situaciones casi antagónicas. En aquel momento veníamos de una situación muy grave y veníamos creciendo a un ritmo importante, se habían creado 80.000 puestos de trabajo en 2004, la situación fiscal estaba totalmente controlada, la inflación tendía al 2%. El país se había ordenado fiscalmente, había hecho reformas, ya había empezado la revolución agrícola por los argentinos principalmente y los precios de las materias primas empezaban a subir. El Frente Amplio toma la situación con una tendencia hacia el equilibrio fiscal y estuvo en varios años cerca del equilibrio, pese a que el gasto empezó a subir, subir y subir, pero la actividad crecía a un ritmo fenomenal. ¿Qué pasó a partir de 2014? Los precios internacionales para Uruguay empiezan a caer y el gobierno no enfrenta esa nueva realidad internacional como la tiene que enfrentar, haciendo que el sector público primero aguante el gasto y que la moneda local acompañe esa tendencia a la baja de los precios internacionales. Vino el atraso cambiario y el sector privado ajustó casi 5 puntos del PIB entre 2014 y 2019, el sector público no solo no ajustó, sino que desajustó, siguió subiendo el gasto en términos del PIB. Querer sostener determinados niveles de ingresos (salariales) a contramano de lo que son los fundamentos de la economía, hizo que las horas totales trabajadas cayeran 7,5% entre 2014 y 2019. La masa salarial del sector privado cae, por más que la estadística diga que el salario real haya crecido. Quisieron mantener un salario y lo castigaron con empleo. Llegamos a que el nivel de desempleo al asumir este gobierno era 10,5%. Entonces, al sector privado lo achicamos, los empleados privados ganan menos en total, el sector público gasta más, los empleados ganan más y toma deuda para sostener un nivel. Eso se vuelve insostenible.

Anuncios: se hicieron por parte del director de OPP, Isaac Alfie, el presidente Luis Lacalle y la ministra de Economía Azucena Arbeleche. Foto: Darwin Borrelli
Isaac Alfie junto a Luis Lacalle y Azucena Arbeleche. Foto: Darwin Borrelli - Archivo El País.

-Presentan el proyecto de ley de Presupuesto, y ¿por qué se elige presentarlo a la población como ahorro? ¿No es lo mismo que cuando Danilo Astori decía consolidación fiscal, para no decir ajuste?

-No es lo mismo, hay cosas muy distintas. Esto no es un eufemismo, es la realidad.

-Pero lo que están haciendo es recortando, porque tienen que ajustar.

-No. Cuando Astori hizo eso, se aumentaron los impuestos, de vuelta el aumento de impuestos a la clase media. Acá eso quedó por el camino. Aquí se empezó -se hizo lo más posible, seguramente haya más espacio- a mirar los programas, los incisos, y decir: “che, ¿dónde está el foco de esto? ¿Está bien o está mal? ¿Se hace con esto o se puede hacer con menos y mantener el producto final? Fenómeno, se hace con menos y mantenemos el producto final”.

-Recortaron.

-Eso no es recorte, eso es eliminar los excesos. Recorte es otra cosa.

-Entiendo que la palabra tiene una connotación negativa.

-No es la connotación de la palabra, es el hecho en sí. Recorte es decir: “mirá, no tengo más remedio que bajar esto y lo bajamos”. Acá estamos analizando los programas. Si tenemos programas cuya lógica es más dinero y poner más dinero, y los resultados son los mismos, eso es dilapidar el dinero de la gente. El dinero viene siempre de los contribuyentes, no nace de un repollo, es dinero que se le quita a la población. Cada peso que uno no gasta acá, es dinero que le queda a la población.

-Pero el paso previo, que fue el decreto que topeó la ejecución del gasto en 85% de 2019, es un recorte.

-En realidad, el decreto lo que hace es decirle “no puede gastar más, busque todas estas cosas, que va a haber que las encuentra” y las encontraron. Y estamos convencidos que hay más. Hay que tener tiempo para racionalizar, entender.

-Y qué responde a las críticas sobre que en educación hace falta invertir más dinero porque los resultados no han sido buenos si uno lo mira por pruebas internacionales como si se mira el porcentaje que termina Secundaria.

-De vuelta, no es solo con dinero. Si fuera un problema de dinero es re fácil, es un problema de gestión.

-Pero ¿no es un tema de gestión y de que además faltan recursos? Porque Uruguay invierte, en relación al tamaño de su economía, menos que otros países con un desarrollo similar.

-Resulta que antes supuestamente invertíamos menos y teníamos mejores resultados. ¿Será que faltan recursos o será que falta gestión o será que falta priorización?

Isaac Alfie estuvo presente en la asunción de Azucena Arbeleche como flamante ministra de Economía. Foto: Leonardo Mainé
Isaac Alfie en la asunción de Azucena Arbeleche como ministra de Economía. Foto: Leonardo Mainé - Archivo El País.

-¿Eso no es contradictorio con la suba de salarios a los presidentes de entes?

-Ese es otro tema, son 17 personas...

-Entiendo que es otro tema, pero…

-Perdón, perdón, son 17 personas que quisiera saber cuántas realmente van a tener ese aumento, porque hay muchos de ellos que son gerentes o jefes de departamento que ganan bastante más que como presidente. Entiendo que políticamente uno puede decir, “mirá están tratando de ahorrar y van a gastar”. Ahora, le estamos pidiendo a esas personas que sean gerentes generales de compañías enormes, que sepan de planes estratégicos, que sepan llevarlos adelante y formar equipos y estar a la vanguardia en la tecnología. En las empresas públicas hay muchísimos empleados que ganan más que el presidente.

-¿Entonces debería haber un reordenamiento salarial en las empresas públicas?

-Lo que pasa es que esos son derechos adquiridos. Ahora, en la ley de Presupuesto algo se está haciendo. Y no solo en las empresas públicas, en las personas públicas no estatales, que van a tener que hacer su presupuesto igual que las empresas públicas y que el Ministerio de Economía se los apruebe. Con lo cual, es mirar una cosa chiquitita así para hacer un escándalo político, para agarrarse de algo. Algunos de los que están haciendo escándalos políticos tuvieron cargos y se quedaron con los sueldos que tenían en su función original.

-No me meto en el escándalo político, pero voy a la señal, en una situación de emergencia, ¿cómo le explica al que va al Mides a pedir que le aumenten la canasta?

-Evidentemente esta discusión la vamos a perder, porque esas comparaciones son absolutamente falaces. Porque si el presidente de un ente, en lugar de hacer inversiones que son absolutamente ruinosas, absolutamente ruinosas, y no solo es la inversión. Porque en Ancap no son los US$ 800 millones (de capitalización) son entre US$ 80 millones y US$ 100 millones que estamos tirando por año en los biocombustibles por el exceso de precio y no estoy hablando de los cañeros de Bella Unión, estoy hablando del resto o lo que pasa en el protland. O los US$ 100 millones y pico por año que compramos en energía y no usamos, o los US$ 1.000 millones que va a terminar costando la central de ciclo combinado de Punta del Tigre que capaz la vamos a precisar en 10 años. Entonces, cualquiera de esas decisiones, no es el aumento del sueldo, es el aumento de sueldo multiplicado por 100.000 por mes. Ya sé que la discusión la tenemos perdida, pero hay que ponerlo en perspectiva. Ahora, si querés mejorar y cambiar el paradigma…en las empresas públicas estamos proyectando una mejora de unos US$ 350 millones por año. Las decisiones de quienes gobiernan no siempre son simpáticas y no siempre se pueden entender. Nadie es monedita de oro para que todo el mundo lo quiera. Si tomás decisiones en una casa, no todas les gustan a tus hijos , pero lo hiciste por el bien de ellos.

-Ahora, ¿esto no es lo último a hacer después de mejorar la gobernanza de las empresas públicas?

-A ver, para exigirles resultados hay que tener personas a las que podamos exigírselos. Personalmente, no estoy nada convencido que todo lo que se dice de formas de gobernanza, en un país en el que al final a los directores los tiene que votar el Parlamento y para removerlos, salvo que renuncien, también. Si tuviéramos otra arquitectura legal donde hay que tener determinadas metas, determinados resultados y si los directores no cumplen, se van, es distinto. Acá no lo tenemos, hay que reformar la Constitución para eso.

Isaac Alfie en el Instituto Pasteur. Foto: Leonardo Mainé.
Isaac Alfie en el Instituto Pasteur. Foto: Leonardo Mainé - Archivo El País.

-Pero piensan en cambios legales para reformar las empresas públicas.

-Lo que pasa es que son constitucionales.

-¿No hay nada para hacer por ley?

-Podés hacer por ley. Podés escribir lo que quieras, pero si no tenés el instrumento final, no hay mucho para hacer. Algunas mejoras se hacen con la ley de urgencia, con el tema de la independencia de las agencias reguladoras, es un avance. Los directorios de las empresas públicas hoy son bastantes más libres en su accionar técnico y hay discusiones francas y técnicas, y están pensando en cómo manejan el dinero de todos nosotros. La sociedad tiene un capital de varios miles de millones de dólares y no puede ser que no rindan nada a la sociedad.

-No en todas, por ejemplo el Banco República ha tenido ganancias importantes en los últimos años.

-Ha tenido ganancias, ha tenido ganancias, no diría que son tan importantes. Estuvo razonablemente bien manejado. Nadie habla del BROU.

“Se violó la ley (eléctrica) de forma grosera”

-¿En algún momento el nuevo manejo en las empresas públicas se va a ver reflejado en una baja de tarifas? Porque eso es lo que le importa a la población.

-En definitiva es lo que nos importa a todos, porque es parte de la competitividad, es parte del costo país. Ahora, tenemos asuntos estructurales como este exceso de compra de energía eléctrica que no podemos salir por los contratos (N. de R.: establecen que UTE debe comprar la energía eólica generada, aunque no la utilice, es una modalidad utilizada en otros países). En el año 2011 en Uruguay se violó la ley de marco regulatorio (del mercado eléctrico) de manera grosera y entonces hubo sobreinversiones en energía eólica, porque estaba asegurado el precio. Ese costo de más de US$ 100 millones por año de energía que no se utiliza, es un porcentaje bien importante en la tarifa de UTE. Ahora el país no rompe contratos. Lo que puede ocurrir, es que si el estímulo a la inversión privada, que es una de las prioridades del Presupuesto, es importante, va a haber más demanda de energía y nosotros podemos vender esa energía.

-Y a Argentina.

-A Argentina no se lo vamos a vender, (me refiero a) demanda de energía local. Si logramos vender la energía excedentaria, no tengan duda que se puede traducir en una mejor tarifa. Si logramos arreglar algo el tema de los biocombustibles, ahí también de alguna manera se va a trasladar a tarifas.

-Está la energía que le van a comprar a UPM también.

-Ese es otro “regalo”, unas decenas de millones de dólares de “regalo”.

-Desde UPM dicen que para Uruguay es un buen negocio.

-Nosotros tenemos una percepción totalmente distinta.

Vacuna, luz al final del túnel y la elección

“La vacuna no se sabe cuánto tiempo da inmunidad. Tampoco es claro el tema de la reinfección, hay que ver estadísticamente qué significan esos casos. Luz siempre hay, tengo mucha confianza en el hombre y el hombre ha solucionado los problemas. Sobre la elección municipal, si la gente mantiene la distancia de 2 metros, usa tapaboca, y los locales de votación son razonablemente ventilados, vaamos a evitar muchísimas cosas”.

“Los platos chinos (de Bergara) se cayeron todos me parece”

-El Presupuesto prevé un crecimiento de la economía, con baja del déficit, baja de la inflación y dólar que sube en línea con esta, ¿no es un escenario demasiado ideal?

-Planteamos un escenario con consistencia.

-¿No es muy optimista?

-Es consistente la política fiscal con la política de ingresos y la política monetaria se adecuará a esa política fiscal y de ingresos, con determinados objetivos. Hay un objetivo de reducción de inflación, estamos en los niveles mayores del mundo, pese a que históricamente son bajos, pero no son tan bajos cuando miramos los últimos 25 años. Con un objetivo así hay que tener una política de ingresos que pueda acompasar eso y una política fiscal que tiene que sostener eso. Si el escenario internacional es el que uno prevé, eso es consistente. Ahora, si las cosas (afuera) cambian, todo cambia, pero no es un tema de optimismo o pesimismo. El crecimiento de actividad, en los cinco años en promedio es de 2,2%.

-¿Ese es el crecimiento potencial de la economía uruguaya?

-Creo que es mayor el crecimiento potencial y con las reformas que se están impulsando, debería ser un poco más todavía. Mi estimación, no es del equipo económico, es que está en un entorno de 2,7%. Venimos de cinco años de estancamiento, con lo que estábamos abajo del PIB potencial. Ya este año bajamos más, el año que viene estamos previendo un rebote que quedamos igual que 2019. Por tanto, los únicos años de crecimiento sobre la base es 2022 a 2024.

-El enfoque que tenía el anterior presidente del Banco Central, Mario Bergara, era el de “los platos chinos” girando donde en algunos momentos había que atender el déficit, en otros la inflación, en otros la actividad…

-Los platos chinos se cayeron todos me parece.

-Ustedes buscan atender todos al mismo tiempo.

-Un instrumento está dirigido a un objetivo, ese fue Jan Tinberger que lo planteó y ganó un premio Nobel por eso. Uno puede tener varios instrumentos para un objetivo, pero no un instrumento para varios objetivos. Si un instrumento es multifacético es un fracaso.

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