Patricia Espinosa

"Va a haber más plástico que peces en los mares en 2050"

La secretaria ejecutiva de Naciones Unidas sobre Cambio Climático visitó Montevideo en el marco de “La Semana del Clima”, con el objetivo de intercambiar con distintos países de la región acciones a tomar para evitar agravar los problemas medioambientales.

Patricia Espinosa. Foto: Darwin Borrelli
Patricia Espinosa. Foto: Darwin Borrelli

En una entrevista que concedió a El País el jueves 23, Espinosa destacó los avances que Uruguay ha desarrollado vinculados a la protección ambiental y dijo que es un país vanguardista para la región en esa materia.

—¿Cómo ve a Uruguay en materia de políticas medioambientales y combate al cambio climático?

Uruguay tiene una tradición de aportar mucho en todos los ámbitos en toda la región. Lo que veo me parece realmente muy alentador. Hay iniciativas muy importantes. En lo que tiene que ver con economías circulares y gestión de desechos. No tengo un conocimiento exacto de lo que está ocurriendo en los países de la región, pero me parece que en muy pocos lugares hay experiencias como la uruguaya. Hay un buen marco legal, e intenciones de promover y apoyar a las empresas para que vayan cambiando sus procesos internos. Entender la argumentación de que hacer un negocio con bases en estas ideas no solo es bueno para el medio ambiente, sino que además es rentable. Es una oportunidad de negocio adicional. Escuché esfuerzos en materia de agricultura que son clave. Veo un compromiso con la agenda y voluntad política para avanzar.

—De igual modo, ¿esos cambios no deberían ser más ágiles?

Es una transformación compleja, y no se puede hacer de la noche a la mañana. Siempre es importante que tengamos un mayor nivel de ambición. Me siento alentada y muchas de las cosas que se están haciendo acá, pueden ser replicadas en la región y en otros lados.

—¿Quiere decir que Uruguay está a la vanguardia?

Sí. Las realidades son muy distintas, pero lo que veo es un país que está tratando de atender su realidad concreta. El hecho de la matriz energética menos dependiente de combustibles fósiles, la promoción de energías renovables, el esquema de financiamiento de al menos una de las plantas solares, son casos muy buenos.

—¿Por dónde se debería avanzar?

Hay varios puntos donde este país ya ha avanzado. Pero en la región aún hay mucho para hacer. Hay soluciones en muchos ámbitos. Una de las cosas, sin duda es el cambio de la matriz energética. Pero también promover e incentivar la eficiencia energética: eso quiere decir, por ejemplo, pasar a los edificios eficientes, actualizar el alumbrado público. Pasar de una infraestructura tradicional que consume mucha energía a una estructura ahorrativa. Otro gran punto es el transporte público, la electrificación del transporte. Aquí sí en Uruguay hay mucho para avanzar. Esta parte requiere una inversión muy grande y eso lo hace aún más complejo, pero además requiere cambiar las fuentes de energía y los ámbitos de carga.

—A nivel gubernamental ¿se puede impulsar algún tipo de reforma que incentive ajustes en la vida cotidiana de la ciudadanía?

Yo creo que es indispensable, en primer lugar se establece una regla y escenarios claros para los inversionistas. Si voy a invertir en una planta eólica, necesito saber que el marco regulatorio le va a permitir éxito a esa inversión, lo mismo en transporte público. Necesito certezas y claridad de reglas. Y que los procesos se mantengan en el tiempo.

—Recientemente en Uruguay se aprobó una normativa para las bolsas plásticas. ¿Cómo ve ese tipo de políticas?

En ese tipo de medida —que son muy efectivas e importantes— es clave la comunicación sobre qué es realmente lo que se busca resolver. Y magnificar la dimensión del problema. Hace po-co se lanzó en Naciones Unidas una campaña para combatir el plástico de uso único, los platos, por ejemplo. De acuerdo a los científicos, si seguimos con este nivel de consumo de plásticos, para el 2050, va a haber más plásticos en los mares que peces habitándolos. De ese tamaño es el problema. Y el problema es actual, está ahí. Los plásticos se degradan en cosas chiquitas, van a dar a los mares y los peces se lo tragan. Entonces lo que comemos es plástico.

—Pero entonces lo que hay es un fracaso de las autoridades en materia de comunicación, ¿es así?

Sí, hay una falta de comunicación. Falta de eficiencia en la comunicación y es un gran reto. Cada vez que discutimos sobre presupuesto y asignación de recursos es muy difícil hacer entender lo clave que es tener partidas significativas para políticas de comunicación. Sin comunicación el problema no existe y ahí hay que trabajar mucho.

—Durante el debate de este tema a nivel parlamentario se vieron enfrentadas posiciones empresariales. ¿Hay presiones desde ámbitos empresariales que dificulten la comunicación de alguno de estos problemas que mencioné?

Por supuesto, también. Con cualquier ley que se trate de impulsar en este sentido va a haber sectores afectados. Eso es parte de la transición. Es muy importante que los gobiernos, ojalá que con el apoyo de los ciudadanos, puedan conducir una buena negociación con los sectores afectados. No se trata de que haya víctimas y ganadores. Hay que cambiar el chip mental, y eso suele ser lo más complicado de corregir.

—En los últimos años, en Uruguay han ocurrido fenómenos meteorológicos de gran significación más repetidos de lo habitual. ¿Hay que acostumbrarse a estas situaciones o aún los daños ambientales son reversibles?

En este punto, la verdad que las noticias no son muy alentadoras. Los daños que hemos hecho al ambiente y al equilibrio climático no son reversibles. Lo que podemos es trabajar para no tener peores consecuencias. La elevación de los niveles del mar, que es lo más gráfico de ver, por ejemplo. Sí podemos decir que los fenómenos hidrometeorológicos extremos van a seguir ocurriendo. Por eso es la urgencia. Pero incluso más, pueden ser mucho peores. Podemos llegar a un nivel de desestabilización verdaderamente brutal.

—En París se había logrado una especie de pacto mundial, sin embargo la posición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, jaquea ese acuerdo. ¿Qué se espera?

—Es un tema que nos preocupa y hemos dicho que esperamos que de alguna manera podamos lograr que haya una reconsideración de su intención de retirarse del acuerdo de París. Ese acuerdo establece un período de espera de tres años antes de poder iniciar un proceso de retiro. Por eso no lo puede hacer antes del 2020. Francamente espero que no lo haga. Pero su decisión ha logrado una reacción fuerte de muchos sectores de la sociedad americana. Hay distintas opiniones y eso ha llevado a la creación de coaliciones en múltiples ámbitos.

—¿No cree que en este tema se debería lograr un acuerdo a nivel general para evitar que las políticas ambientales no estén supeditadas a los vaivenes políticos?

—En este ámbito hay un gran componente técnico. Pero sin duda son decisiones políticas. Es imposible separar los dos componentes.

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