POLÍTICA CONFESIONAL

Día del niño por nacer y otras ideas de la bancada evangélica

Legisladores presentaron 11 proyectos vinculados a su visión religiosa.

El pastor Jorge Márquez intentó llegar al Parlamento uruguayo en 2009. Foto: Fernando Ponzetto.
El pastor Jorge Márquez intentó llegar al Parlamento uruguayo en 2009 bajo la idea de que la religión y la política son compatibles. Foto: Fernando Ponzetto.

Durante unos meses del 2019, por primera vez en la historia política del país coincidieron en el Parlamento cuatro diputados evangélicos. La suspensión transitoria del senador Daniel Bianchi, por manejar alcoholizado, devino en un movimiento de bancas que le permitió la titularidad al colorado Luis Pintado, un devoto pentecostal.

En su breve paso por la Cámara de Representantes, el hoy legislador suplente le solicitó al Ministerio de Salud los datos actualizados sobre abortos. Dos años antes, durante otra suplencia, Pintado había presentado un proyecto para derogar la ley que regulariza la marihuana. Aquella (frustrada) iniciativa contaba con la promoción de los diputados nacionalistas Gerardo Amarilla, Álvaro Dastugue y Benjamín Irazábal. Todos ellos evangélicos.

No fue el único proyecto que tuvo como protagonistas a estos legisladores religiosos. Desde que comenzó el quinquenio legislativo, fueron 11 las iniciativas presentadas por los legisladores evangelistas.

Los tópicos parecen seguir una línea común al pensamiento religioso: hubo cuatro proyectos de ley asociados a la prohibición y tratamiento de drogas, dos contrarios a la despenalización del aborto, cuatro que promueven la familia “tradicional” y uno que establece el 31 de octubre como el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas.

Tampoco fue el único “día” que plantearon instaurar. En abril de 2016, Dastugue e Irazábal ingresaron a la comisión de Salud de Diputados un texto que declaraba el 25 de marzo como el Día del Niño por Nacer. El proyecto no prosperó.

La última edición de la encuesta Latinobarómetro estima que en Uruguay el 5% de la población es evangélica. De ser así, la cantidad de representantes evangélicos en el Parlamento sobrerepresenta el número de fieles, en especial a los pentecostales que son un quinto de los devotos evangélicos.

Y puede que en el próximo quinquenio sean más. Es que al menos 16 pastores evangélicos encabezaron listas en las elecciones internas del último domingo de junio. Siete de ellos pertenecen a la iglesia neopentecostal Misión Vida, liderada por el apóstol argentino Jorge Márquez, al que se le suma su yerno, Dastugue, quien lideró 87 hojas de votación.

La estructura de Márquez, en parte sedimentada en los hogares Beraca para el tratamiento de las adicciones, le permitió cosechar unos 42.000 votos en las elecciones de junio y les significó ser la fuerza más potente dentro del sartorismo -claro que no todos eran votos religiosos o atribuibles al movimiento evangélico. Dicho de otro modo: de cada diez electores que optaron por Juan Sartori, cuatro lo hicieron introduciendo en la urna una de las listas de Esperanza Nacional integrado por Verónica Alonso y el grupo de pastores.

El diputado nacionalista Dastugue, reconoció a Búsqueda que “hay un despertar evangélico” en Uruguay y la región, y en diálogo con El País amplió esa visión. 

“Despertar”.

El resurgir evangélico-político resulta un fenómeno cada vez más tangible al posar los ojos en la región, con influencias que llegan directamente a los presidentes de varios países. Así quedó reflejado en una investigación de la que participaron 16 medios de Latinoamérica, como parte del proyecto Transnacionales de la Fe que lideró la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

En Brasil hay una histórica presencia evangélica, hoy asociada a ramas neopentecostales y protestantes, cuyos fieles han crecido por encima del 60% en la última década y se estiman en 40 millones.

Ya en la pasada legislatura varios evangélicos tuvieron un rol clave en el impeachment a Dilma Rousseff y a fines de 2018 confirmaron su liderazgo: Jair Bolsonaro, un católico convertido en evangélico obtuvo la Presidencia de Brasil con fuerte apoyo de los pastores volcados a la política. Con grupos evangélicos en prácticamente todos los partidos de Brasil, hoy la bancada religiosa llega a 71 diputados y 12 senadores.

El punto de conexión entre la inmensa masa evangélica brasileña y los grupos religiosos con influencia política en el resto del continente americano, tiene su sede en Estados Unidos y se llama Capitol Ministries. Se trata de una organización religiosa centrada en la difusión de estudios bíblicos y que busca convertir a políticos y servidores públicos a la visión evangélica. Hoy tiene presencia en más de 60 países y llegada directa a la Casa Blanca, ya que su fundador Ralph Drollinger imparte enseñanzas bíblicas al vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado, Mike Pompeo, entre otras figuras cercanas a Donald Trump.

Capitol Ministries acaba de aterrizar en Brasil e impartirá enseñanzas bíblicas en el Senado. Pero el pastor Raúl José Ferreira Jr. adelantó al sitio Agencia Pública (que investigó el tema en Brasil) que se buscará “crear un trabajo dentro de la Casa Civil”, intentando sumar a Bolsonaro y los ministros de gobierno.

La organización religiosa también tejió lazos fuertes con el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, logrando influir en aspectos de la salud, la educación y la seguridad del país. Según dio cuenta Contra Corriente (medio hondureño que participó del proyecto), Pence y Pompeo estuvieron reunidos con el mandatario en junio de 2018 y aprovecharon la instancia para convencerlo que llevara a Capitol Ministries al país. Cuatro meses después, Drollinger estaba presentado la nueva sede de estudios bíblicos en Honduras.

El líder de Capitol Ministries utilizó una metodología similar para instalarse en México, aprovechando sus contactos con legisladores evangélicos así como con el círculo cercano al presidente Andrés López Obrador. Este grupo precede en México a la Alianza para la Defensa de la Libertad, que capacitó a abogados y legisladores de, al menos, cinco partidos para influir a nivel judicial y político en contra del aborto y los derechos de los homosexuales, consignó el sitio Mexicanos contra la Corrupción que realizó la investigación en ese país.

México ya había sido sede, el 15 de junio de 2017, para la firma de un documento clave: la Declaración de México. Se trata de un manifiesto, que suscribieron 670 parlamentarios de la región, que se oponen a que las resoluciones de la OEA, y de otros organismos internacionales, obliguen a los Estados miembros a modificar sus leyes locales “en asuntos relacionados a la vida, la familia y la libertad religiosa”.

Entre los firmantes hubo 12 uruguayos. Además de los tres de la “bancada evangélica” (Pintado todavía no tenía la titularidad), suscribieron Sebastián Andújar, José Arocena, Carmen Asiaín, Betina Britos, Rodrigo Goñi, Carlos Iafigliola, Grisel Pereyra, Nelson Rodríguez (todos del Partido Nacional) y la diputada colorada Valentina Rapela.

En Uruguay, Capitol Ministries tiene como “líder del ministerio” al pastor evangélico Alex Medina, principal del Centro Cristiano de Cordón, una iglesia pentecostal que forma parte de Asambleas de Dios. De perfil bajo, Medina mantiene habitual contacto con políticos locales -integrantes de la bancada evangélica y otros- y ha viajado a Estados Unidos para conocer de cerca la enseñanza bíblica que debe replicar aquí.

Seis preguntas a Álvaro Dastugue
Diputado y pastor.
Álvaro Dastugue. Foto: Fernando Ponzetto.

-¿En qué se evidencia el “despertar evangélico”?

-La iglesia evangélica uruguaya se ha interesado como nunca antes por las funciones políticas y se ha involucrado como nunca antes en el proceso electoral.

-¿En la práctica qué significa eso?

-En la próxima legislatura va a haber muchos más legisladores evangélicos suplentes. No creo que más titulares de los que somos ahora, pero sí suplentes en Senado y en Diputados.

-¿De qué sectores?

-Estimamos que el sector de (Luis) Lacalle Pou será quien lidere, de la mano de seguidores de Gerardo Amarilla y Rodrigo Goñi.

-¿Los 42.000 votos de Esperanza Nacional en las internas se verán reflejados en un incremento de la presencia evangélica en el sartorismo?

-Otra vez, no creo que en legisladores titulares, pero sí en suplentes. Al Senado irá (Verónica) Alonso, que no es evangélica. Pero yo iré como primer suplente de Sartori en la diputación de Montevideo.

-En la Legislatura que viene, ¿es de esperar una arremetida religiosa contra la llamada agenda de derechos?

-Es muy firme nuestra convicción contra la despenalización del aborto, contra la regulación de la marihuana y el matrimonio igualitario. Pero no hay ninguna estrategia planificada tras perder el prereferéndum por la ley trans.

-¿Existe una intención, apoyada por organizaciones internacionales, de fortalecer la representación cristiana en Uruguay?

-Tenemos contactos internacionales y formamos parte de organizaciones que siguen la agenda evangélica. Pero la intención no está centrada específicamente en Uruguay, salvo cuando hay congresos como el que hicimos en Punta del Este.

Una década de la irrupción evangélica en la política uruguaya

El Cairo, la capital de Egipto, había sido el escenario de la Primera Conferencia Mundial de Población, en setiembre de 1994. Esa reunión sentó las bases de lo que hoy se entiende por “derechos de salud sexual y reproductivos”.

Entre algunos de los postulados, figuraba la idea de proteger a las mujeres que se practicaban un aborto, la distribución de anticonceptivos y el derecho de las familias de planificar cuántos hijos quieren tener. Esas mismas premisas fueron confirmadas, al año siguiente, en la Conferencia Mundial de la Mujer, en Beijing, China. Y a partir de entonces se instalaron dos términos: “agenda de derechos” (para el progresismo) e “ideología de género” (para el conservadurismo, entre los que se encontraba el Papa Juan Pablo II en la Encíclica Evagelium Vitae).

Los evangélicos opositores a esa “agenda” o “ideología” irrumpieron en la política uruguaya más de una década después. Fue por una alianza en 2009 entre el pastor Jorge Márquez y Carlos Iafigliola, un católico que ya venía haciendo carrera política desde 1989.

“Había una vinculación personal y de fe con varios hermanos cristianos, evangélicos, y eso hizo que compartiéramos movidas por defensa de la vida”, explicó Iafigliola. Luego los seguidores de Misión Vida hicieron su camino dentro del Partido Nacional. Uno de los yernos de Márquez, Álvaro Dastugue, quedó como figura máxima de esa apuesta de su iglesia, mientras que el otro yerno, el también pastor Gustavo Silveyra, siguió su curso con Jorge Larrañaga y abrió su propio templo.

La aprobación de leyes de la “agenda-ideología” (léase despenalización del aborto en 2012, matrimonio igualitario en 2013, regulación del cannabis ese mismo año y ley trans en 2018) fueron clave para unir a distintos grupos conservadores y darles impulso político.

Ese “despertar” vino acompañado de una movida general: en la OEA y con grupos de padres como el peruano Con mis hijos no te metas (2016).

a escala nacional

El picante debate por los derechos humanos.

Hay una “impronta brutal del fundamentalismo evangélico en las Américas” que ha servido de respaldo político para los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Brasil, Jaír Bolsonaro. Así se expresó el secretario de Derechos Humanos de Presidencia, Nelson Villarreal, en una entrevista publicada por Búsqueda el 22 de agosto. Y la respuesta no se hizo esperar.

En una “carta abierta” dirigida a Villarreal, los 34 pastores firmantes dicen que no encuentran “asidero a los temores del secretario, a menos que esté temiendo una derrota política”. En la misiva, los firmantes preguntan: “¿No es antiderecho que un gobierno, como el que el señor Villarreal representa, enseñe un pensamiento único y una ideología única en lo sexual a nuestros hijos contra nuestra conciencia y nuestras convicciones irrespetando nuestros derechos paternos?”

Pero el debate no terminó allí. El diputado Rodrigo Goñi, del Partido Nacional, usó la “media hora previa” a una sesión para dejar en claro que “los ciudadanos que profesan una religión no son ciudadanos de segunda” y que, por tanto, Villarreal se tenía que retractar. Al final de su discurso, Goñi pidió que se enviara la versión taquigráfica a la Presidencia de la República, a la Institución Nacional de Derechos Humanos y a las iglesias evangélicas. Su pedido no tuvo el apoyo necesario.

El Consejo de Representatividad Evangélica del Uruguay (CREU), que acoge a 66 organizaciones evangélicas en el país, también exigió la retractación de Villarreal. No obstante, su presidente, Louder Garabedian, dejó en claro que la religión no tiene nada que ver con posturas políticas y, en un audio al que accedió El País, calificó al pastor Jorge Márquez de operar “con bajeza”.

A modo de poner “paños fríos”, Villarreal concluyó: “Está habiendo una confusión. Yo no hablé contra todos los evangélicos, sino que hay fundamentalismos que tienden a atentar contra la vida secular. Esos fundamentalistas ponen bajo sospecha la democracia”.

Este reportaje es parte del proyecto Transnacionales de la Fe, una colaboración de 16 medios latinoamericanos, bajo el liderazgo investigativo de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia (Estados Unidos). Los socios latinoamericanos son: Agencia Publica (Brasil); El País (Uruguay); CIPER (Chile); El Surtidor (Paraguay); La República (Perú); Armando.info (Venezuela); El Tiempo (Colombia); La Voz de Guanacaste y Semanario Universidad (Costa Rica); El Faro (El Salvador); Nómada y Plaza Pública (Guatemala); Contracorriente (Honduras); El Centro de Investigación de Puerto Rico; Mexicanos contra la Corrupción (México); y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística, CLIP.

Para ver todas las investigaciones ingrese aquí: https://www.elclip.org/category/investigaciones/transnacionales-de-la-fe/

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