Policías mataron a un delincuente en un tiroteo

Trataban de rapiñar a un repartidor de gas en Tres Ombúes

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Una persecución, tras un intento de rapiña a un repartidor de gas, dejó como saldo un delincuente muerto.

Los hechos se desencadenaron sobre las cuatro de la tarde, cuando en la esquina de Ameghino y Cañas, dos delincuentes en una moto azul robada amenazaron a un repartidor de gas para robarle la recaudación. En ese momento pasaba por el lugar un móvil del Cuerpo de Radio Patrulla. Al observar la situación le dieron la voz de alto a los delincuentes.

Éstos, alertados por la situación, emprendieron la fuga del lugar, cubriendo su escape a los balazos y dejando la moto. Los policías respondieron a balazos y se inició en ese momento una persecución por la zona.

Los delincuentes escaparon por los callejones de un asentamiento, hasta que lograron trepar a los techos de las viviendas del barrio.

Desde allí continuó el intercambio de disparos, que culminó en la calle Cordobés, a pocos metros de Ameghino.

En el techo de una vivienda uno de los rapiñeros fue alcanzado por un disparo en la cabeza, cayendo al vacío. El otro delincuente logró escapar.

Algunas versiones policiales recabadas por El País, indicaron que el malviviente que logró escapar, estaría herido, pero este dato aún no se pudo confirmar.

El lugar donde el delincuente fue muerto es un asentamiento detrás de una aceitera ubicada en Luis Batlle Berres.

Alrededor de la escena del tiroteo, decenas de personas reclamaban a los policías que trabajaban allí por un presunto procedimiento mal hecho.

"Lo mataron como a un perro, el tipo estaba desarmado", le reclamó un vecino a los efectivos allí apostados.

Al lugar debió llegar un grupo de choque de la Guardia Republicana, para garantizar la seguridad y que el accionar de Policía Técnica se pudiera desarrollar con normalidad.

El delincuente fallecido era Eduardo Galán, tenía 24 años y era poseedor de una importante cantidad de antecedentes penales.

Por su parte, el repartidor que estuvo a punto de ser rapiñado manifestó que los delincuentes lo rodearon y lo amenazaron con dos armas, un revólver calibre 38 y otro calibre 22. Éste último fue descartado por los delincuentes, luego de iniciado el tiroteo.

La motocicleta en la que los delincuentes se trasladaban, estaba requerida por hurto desde hacía unas semanas atrás.

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