ANTE CÁMARAS
"Obvio que me hago cargo. Le dije 'fue una confusión'. Lo digo ante las cámaras, no tengo nada que esconder. Somos personas de bien", expresó uno de los investigados por Fiscalía.
"La versión es: yo estoy en la puerta con unos amigos, sale un chico y empieza a caminar. Le gritamos 'Hey, hey'. Empieza a correr. Lo salimos a correr y en la esquina todos los vecinos salieron (y gritaron) 'un chorro, un chorro'". El chiquilín seguía corriendo", contó uno de los denunciados por una golpiza y amenaza contra uno de los hijos de Pablo Romero García en el balneario Pinares, próximo a Punta del Este.
Al ser consultado sobre si asume el error, enfatizó en diálogo con Subrayado (Canal 10): "Yo lo asumo y me hago cargo del error. Le pedí disculpas a él. Obvio que me hago cargo. Le dije 'fue una confusión'. Lo digo ante las cámaras, no tengo nada que esconder. Somos personas de bien".
Contó que hace "dos semanas" ingresaron a su vivienda por el fondo. "Nos rompieron un vidrio, por eso pusimos cámaras en la casa. Pensamos que nos estaba robando", declaró.
Añadió que se subió a su cuatriciclo y lo "empujó" al joven de 18 años con el vehículo arriba de la vereda. "No lo atropellé", remarcó mirando a cámara con un tapabocas puesto. "Si lo hubiera atropellado, yo lo hubiera lastimado", aseguró.
"Éramos cuatro hombres. Queríamos pegarle o hacerle algo, lo cagábamos a trompadas. Nadie le hizo nada", dijo el joven al mismo medio. Acotó que le preguntaron si era vecino, y que "fueron a corroborar" que así fuera.
A través de una carta a la opinión pública, Romero, profesor de Filosofía y docente de Ética en la Universidad Claeh y asesor del Consejo de Formación en Educación de la ANEP, denunció la agresión contra su hijo de 18 años porque pensaron que se trataba de "un ladrón que caminaba por la calle con intenciones de robar".
Entre los hechos, puntualizó que el joven tras ser acorralado fue "atropellado" con un cuatriciclo. Por este motivo, sufrió una "herida cortante en su gemelo", así como quedó "golpeado en ambas piernas y en la espalda", tras impactar contra el suelo. También nombró la amenaza de muerte si no vivía efectivamente en el barrio.