DOBLE CRIMEN EN BARRIO CAPRA

Un hombre asesinó a su expareja, al novio de ella y luego se quitó la vida

El hombre fue a la casa de su expareja y asesinó a la mujer y a su actual novio, luego se ahorcó. Dejó una carta donde se hizo responsable de los crímenes.

Casa del barrio Capra donde se registró un doble homicidio. Foto: Francisco Flores
La actual pareja de Miriam Sosa Focco fue sorprendido por el matador cuando tomaba mate sentado en un sofá dentro de la vivienda. Foto: Francisco Flores.

Los homicidios de Miriam Sosa Focco (39) y de su pareja, ocurridos ayer en el barrio Capra, tienen ribetes similares a lo sucedido el 28 de marzo de 2018 en la localidad de Quebracho, Paysandú. La expareja de Sosa, un hombre de 51 años, se ahorcó en una chacra ubicada a tres kilómetros del lugar.

La diferencia entre ambos crímenes es que, en esta oportunidad, el matador utilizó un cuchillo para apuñalar a Sosa Focco y a su pareja. En tanto, Martín Bentancur -el homicida de Quebracho- asesinó a su exsuegra, Nelly Goyeneche, de dos disparos de un rifle y ultimó al policía Juan Oviedo con su arma de reglamento, durante un forcejeo. La muerte con arma blanca es mucho más violenta que la provocada por un arma de fuego.

Apagó la luz.

A la 1 de la mañana de ayer, Miriam se encontraba frente a la pequeña estufa a leña en su casa ubicada en la calle Lucero N° 90, esquina Cruz del Sur. De repente se apagó la luz.

La pareja aún no se había acostado. La cama estaba intacta, observó el fiscal especializado en Homicidios, Juan Gómez.

Vestida con un camisón, Miriam salió al exterior, mientras que su pareja, un hombre de 51 años que trabajaba como guardia de seguridad, tomaba mate frente a la estufa sentado en un sillón. Su exesposo, también de 51 años, la esperaba parapetado bajo el porche. Los nombres de ambos no trascendieron.

Una de las víctimas del doble homicidio en barrio Capra. Foto: El País
Miriam Sosa Focco tenía 39 años. Foto: El País.

Cuando Miriam salió al exterior a encender la llave general, el hombre la tomó por atrás y la degolló. Es posible que le haya tapado la boca. A pocos metros viven vecinos muy amigos de Miriam, estaban despiertos y no escucharon nada.

El hombre ingresó a la vivienda rápidamente y sorprendió a la pareja de Miriam. Lo apuñaló en la axila derecha. La víctima murió en el lugar. En el barrio trascendió que el occiso trabajaba como guardia de seguridad.

Posteriormente, el matador arrastró el cuerpo de Miriam hasta donde yacía su pareja. Intentó que pareciera que ambas muertes hubieran ocurrido en el marco de un enfrentamiento. Sin embargo, el fiscal Gómez descartó enseguida esa posibilidad porque en el lugar no había ningún arma.

Gómez supo por la Policía que la expareja de Miriam tenía órdenes de restricción porque había protagonizado episodios de violencia doméstica.

Entonces ordenó que buscaran al hombre que, en ese momento, se había transformado en el principal sospechoso del doble crimen.

Los policías lo buscaron en su domicilio y lo encontraron ahorcado. El hombre, quien tiene hijos adolescentes y pequeños con una pareja anterior a Miriam, dejó una carta. En la misiva se hizo responsable de los dos crímenes.

El fiscal Gómez observó que sus ropas estaban manchadas de sangre. Supone que pertenecen a las víctimas. Por eso solicitó a Policía Científica que hicieran análisis de ADN para confirmar esa hipótesis.

Como se trata de un femicidio, el caso pasará a la Fiscalía Letrada Penal de Montevideo de Delitos Sexuales, Violencia Doméstica y Violencia basada en Género. “Pese a la concientización y las campañas contra la violencia de género, hay gente que se sigue considerando con derecho a quitar la vida de dos personas. Se creen que son dueños de las vidas de las mujeres. Son cosas que debemos desterrar”, dijo el fiscal Gómez.

Casa del barrio Capra donde se registró un doble homicidio. Foto: Francisco Flores
Casa del barrio Capra donde se registró el doble crimen. Foto: Francisco Flores

Pavor.

Miriam era una mujer joven y elegante. Era moza animadora de fiestas.

Una de sus amigas relató a El País que estaba por abrir una empresa de mozas y le iba a dar empleo a su hija mayor.

Hace dos meses se operó de un tumor en la cadera. Su expareja no dejaba que fueran su hijo de 20 años y su madre a la casa, según dijo una vecina. Ella lo denunció y el hombre quedó muy molesto.

Como su expareja no podía acercarse a ella, su madre compró sábanas nuevas y la invitó a irse a vivir con ella. Después de un tiempo, Miriam volvió a su casa en la calle Lucero.

¿Para qué volvió? Shockeadas, sus amigas se hicieron esa pregunta. “Ella sabía que la expareja rondaba el barrio. Incluso le sacábamos fotos y llamábamos a la Policía pero no venía”, dijo la amiga. Tras la operación, Miriam debió utilizar un andador y rengueaba de una pierna. Y bromeaba con las vecinas sobre su pierna casi inhábil cuando iba a cuidar a tres niños de una amiga.

La ayuda que pidió y no llegó.

“Él ya rompió todas las medidas cautelares y ustedes lo único que hacen es decirme que me presente en la comisaría”. Esta grabación que Miriam Sosa registró en su celular y luego envió por WhatsApp a un amigo, en la que reclamaba mayor protección policial, es una muestra más de que el último tramo de su vida fue a destiempo. Ella pedía una mano y la ayuda no llegaba.

Menos de 24 horas antes de haber sido asesinada, Sosa había ido a la sede judicial para ampliar una denuncia contra su expareja. Era una ampliación a lo que había presentado dos días antes, el lunes, ante el juzgado de Familia Especializado a cargo de Rosario Díaz.

Tras la nueva información, la Justicia fijó una nueva audiencia recién para el 24 de setiembre. Su expareja ya tenía una orden judicial que le impedía acercarse a la casa de la víctima. Pero según narraba en los audios de WhatsApp que reveló Subrayado, el victimario la incumplía y la Policía solo le pedía a ella que fuera a la comisaría a denunciar otra vez (estando ella recién operada) o que hiciera de “carnada” (léase que aceptara quedarse en el lugar desprotegida para “capturar al hombre in situ”).

INFORMACIÓN ÚTIL

Violencia doméstica

Línea para asistencia a víctimas de violencia doméstica:

Desde una línea fija 08004141
Desde celulares *4141

El servicio es gratuito, confidencial y anónimo y la llamada no queda registrada en la factura. En función de la situación y la demanda planteada se deriva a la persona a servicios y recursos públicos o privados especializados.
Horarios: Lunes a viernes de 8:00 a 24:00hs , sábados y domingos de 8:00 a 20:00hs.

¿Qué hacer ante una situación de violencia? (Red Uruguaya de violencia doméstica)

• Hablalo con personas de tu confianza: familiares, amigas/os, vecinas/os.
• Si decidís hacer una denuncia policial buscá antes el asesoramiento y apoyo de los servicios especializados en violencia doméstica que te dan el Estado y las organizaciones civiles.
• Irte de tu casa porque te maltratan no es abandono de hogar. Si decidís hacerlo dejá una constancia en la Seccional Policial.
• Si estás lastimado, recurrí a cualquier centro asistencial, policlínica o emergencia móvil y pedí un certificado por las lesiones constatadas.
• Evitá estar solo cuando percibas que pueden agredirte.
• Alertá a alguna vecina/o para que pueda ayudarte. Dejá alguna ventana abierta y la puerta sin llave.
• Si el agresor ya no vive en tu casa, no le abras la puerta y si insiste llamá al 911.
• Cuando visite a tus hijos/as evitar estar solo
• Cambiar las rutinas si te persiguen.
• Pedí que te acompañen al salir del trabajo, fijate si el agresor se encuentra en las cercanías para evitarlo y/o llamar a la policía

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