Violencia

Hallan restos óseos que serían de un joven desaparecido

El principal sospechoso del crimen está en la cárcel por el homicidio del taximetrista del 24 de diciembre.

El fiscal Juan Gómez no se detuvo hasta que logró detener a los ahora imputados. Foto: F. Ponzetto
El fiscal Juan Gómez no se detuvo hasta que logró detener a los ahora imputados. Foto: F. Ponzetto

En una semana se sabrá si los restos humanos hallados en camino Santos Dumont y Rafael, barrio Las Palmas, pertenecen a Federico Olivera, un joven de 22 años de edad que desapareció durante abril de 2018.

Una vez que se cuente con esa información se podría aclarar su misteriosa desaparición. Los datos son buenos y se espera que puedan determinar nuevas acciones judiciales, según fuentes de la investigación.

El fiscal de homicidios de primer turno, Juan Gómez, ingresó en la mañana de ayer a un predio baldío junto a técnicos de la Policía Científica. Allí se ubicaron restos óseos, según confirmó el propio fiscal.

La investigación se vincula directamente con dos imputados por el homicidio del taxista Juan Carlos Nacaratto ocurrido el 24 de diciembre en Piedras Blancas. Uno de los involucrados había sido investigado por la desaparición de Olivera en abril. Hasta ese momento, la fiscalía de homicidios disponía de filmaciones que mostraban al fallecido llegando hasta la casa del imputado. Nada más. Los investigadores no habían logrado dar con los restos de la víctima, por lo que no había delito. Sin embargo, el fiscal resolvió formalizar al sujeto por privación de libertad, una imputación que le permitiría lograr tiempo para investigar y mantener al delincuente tras las rejas. En aquel momento el fiscal Gómez solicitó prisión preventiva pero la juez actuante resolvió concederle el arresto domiciliario y la instalación de una tobillera electrónica.

Cuando fueron a colocarle el dispositivo se descubrió que estaba "colgado" a la red eléctrica por lo que no tenía contador, un requisito imprescindible. Posteriormente, se perdió el rastro del sujeto.

Después del crimen del taxista, la investigación apuntó hacia un primo de ese sujeto. Testigos protegidos dijeron a la Fiscalía que en el crimen habían participado tres personas. Todas formaron parte de una violenta golpiza que terminó con la vida del trabajador.

Cuando cayó su pariente se confirmó que el ahora imputado también estaba involucrado. Esa detención ocurrió de manera violenta ya que el hombre se negó a entregarse y los dos efectivos policiales encargados de la tarea tuvieron que luchar cuerpo a cuerpo con el acusado. Lo redujeron y lo trasladaron de inmediato a la Fiscalía de Homicidios. Allí negó su participación en el hecho y acusó a otras personas.

Finalmente, la Policía detuvo a un tercer involucrado en el crimen del taxista. Su formalización tuvo lugar en la tarde de ayer. De esa forma se terminó de aclarar el caso.

Víctima.

El devenir de la investigación permitió al fiscal Gómez llegar a los restos del joven Olivera. Tenía 22 años de edad en el momento de la desaparición. Trabajaba en una empresa de limpiezas que funciona en el centro de Montevideo.

En la tarde del 9 de abril le dijo a sus compañeros que se iba a ver con una muchacha. También se lo dijo a su padre, a quien le avisó que esa noche dormiría en lo de su abuela. Tomó su moto y salió. Nunca más se lo vio con vida.

El fiscal Gómez descubrió que un ex compañero de trabajo le había escrito por las redes sociales y que le había mostrado la foto de una mujer. Toda la investigación se volcó hacia ese sujeto. Una vez detenido negó todo vínculo con la desaparición del joven.

Gómez solicitó al servicio de cámaras del Ministerio del Interior un seguimiento de sus últimos momentos. Así se llegó a que la víctima estuvo muy cerca de la casa del imputado por el crimen del taxista.

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