Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores-
Por Eduardo Barreneche
La Justicia determinó el 27 de abril pasado una pena de prisión domiciliaria para un rapiñero por cuatro años y medio tras un acuerdo logrado entre la Fiscalía y el abogado defensor del delincuente. Los cómplices del ahora imputado enfrentaron tiempo atrás una pena de siete años de cárcel por el mismo hecho.
El artículo 344 del Código Penal, que tipifica la rapiña y su pena, establece: “El que con violencias o amenazas se apoderare de cosa mueble, sustrayéndola a su tenedor, para aprovecharse o hacer que otro se aproveche de ella, será castigado con cuatro a dieciséis años de penitenciaría”.
El 13 de diciembre de 2021, el delincuente conocido como “el Negro”, fue procesado con prisión preventiva como presunto autor penalmente responsable de un delito de rapiña especialmente agravado. Era primario cuando cometió el atraco.
Según el fallo, el asaltante estuvo poco más de cuatro meses en la cárcel cuando debería haber estado por lo menos siete años al igual que sus cómplices. Luego de la breve medida cautelar de prisión, “el Negro” fue derivado a su casa bajo el régimen de prisión domiciliaria para ser atendido por una fractura en una pierna, según el acuerdo firmado entre la fiscal Rosario Fernández y el abogado defensor del asaltante, Marcos Pacheco.
El atraco
En la audiencia, la Fiscalía presentó la acusación señalando que tenía pruebas sobre que el imputado había participado en una rapiña a una joyería.
Eran las 13:00 horas del 20 de mayo de 2015. “El Negro” se reunió con otros tres cómplices en la esquina de las calles Francisco Solano López y Ramos.
En esa ocasión, le solicitaron a uno de ellos el automóvil que poseía -un Volkswagen modelo Bora, de color gris- para realizar un atraco a una joyería.
El dueño del Volkswagen accedió a trasladar a sus cómplices hasta el comercio ubicado Avenida General Flores y Rivadavia. Antes de llegar a la joyería, uno de los delincuentes que dirigía la operativa, le aconsejó al dueño del auto que sacara las matrículas para que el coche no fuera identificado.
El chofer solo extrajo la matrícula trasera. Ello ocurrió a las 15:45 horas en la calle Rivadavia antes del cruce con Avenida General Flores. Como el asaltante solo había sacado una matrícula, el accionar de la banda quedó registrado por las cámaras del Centro de Monitoreo del Ministerio del Interior.
Al arribar a la Avenida General Flores y Rivadavia, tres rapiñeros descendieron del auto y se dirigieron a la joyería, mientras que el dueño del vehículo quedó a la espera. Había estacionado por la calle Rivadavia. El líder de la banda llevaba en su cintura un revólver marca Taurus, calibre 357 y una mochila, mientras que el reciente condenado portaba una valija chica con ruedas para cargar las joyas que serían robadas.
En la joyería, uno de ellos gritó: “Esto es un asalto, todos quietos”. El líder de la banda introdujo parte del cuerpo entre el mostrador y una vitrina, mientras que el hoy condenado colocó dentro de la valija sobres blancos conteniendo arreglos de clientes de la joyería. En ese momento, el propietario de la joyería -quien se encontraba detrás del mostrador que tenía un vidrio blindado y espejado- tomó un revólver Smith & Wesson, calibre 9mm, y realizó dos disparos que impactaron en el cuello del líder de la gavilla.
Los rapiñeros se retiraron corriendo en dirección al Volkswagen Bora, el que se encontraba encendido. Se dirigieron hacia una mutualista donde dejaron al herido, quien murió poco después.
Para evitar ser detenido por la rapiña, “el Negro” se dio a la fuga bajo la identidad falsa de “Gastón Fernández”. Fue detenido el 10 de diciembre de 2022, siete años después.