Policía en busca de modelo

| Un ex comisionado nicaragüense analizó temas que integran la agenda del Ministerio del Interior y el Instituto

Para muchos oficiales de alto rango de la Policía, así como para la cúpula del Ministerio del Interior, el seminario "La Seguridad Ciudadana como Política de Estado" fue una primera oportunidad de discusión abierta en un medio académico. El evento organizado la Fundación Friedrich Ebert (Fesur) reunió a expertos de Argentina, Brasil, Chile, y Nicaragua, los que tras sus respectivas ponencias mantuvieron un diálogo abierto con los cuadros policiales y las jerarquías del Ministerio.

Una de las ponencias que despertó más interés fue la del ex comisionado general de la Policía Nacional de Nicaragua, Francisco Javier Bautista. Conductor de un instituto que, en rigor, comenzó a existir como tal a partir de 1992, aportó una visión muy próxima a la uruguaya en lo relativo a problemas de seguridad pública y organización policial. El modelo sobre el cual el país centroamericano comenzó a reestructurar su fuerza policial, señalaron fuentes del Ministerio del Interior, guarda muchos puntos de contacto con el que la actual administración pretende imprimir a la institución. Una Policía con más acento en la prevención y el contacto con la comunidad, que en los aspectos represivos, un uso medido de la fuerza en los procedimientos, selección más calificada de personal y desde el punto de vista organizativo más civilista y alejada de parámetros militaristas, son algunos de los aspectos más afines con el modelo que buscan las actuales autoridades uruguayas.

INSEGURIDAD. "Desde lo subjetivo de la inseguridad ciudadana resulta el reto más difícil, difuso e impreciso de todos, pero el más importante. Significa enfrentar los temores a la inseguridad de la población, de cada país, comunidad o barrio, desagregar estos temores y tratar de incidir positivamente en ellos para reducir la brecha entre la realidad de los hechos y la magnitud de las percepciones", señaló Bautista al definir los roles de la fuerza policial moderna.

"¿A qué le teme la gente? A un barrio o una calle sin iluminación pública, a un lugar oscuro o sucio, a predios vacíos, a la presencia de personas vagas, al ruido del vecindario o de bares o centros nocturnos, al congestionamiento de vehículos, a los niños o jóvenes que deambulan sin rumbo...", apuntó el nicaragüense.

A juicio de Bautista la fuerza policial debe actuar sobre estos factores subjetivos en la fase preventiva de su labor. "El reto es reducir el riesgo de las personas a ser víctimas de un hecho cualquiera, principalmente de aquel hecho grave que atente contra su vida, pero, también, reducir la percepción de inseguridad y desconfianza que la gente tiene, que no le permite o le limita las posibilidades de vivir y desarrollarse tranquilamente", explicó.

En su breve análisis sobre la percepción de inseguridad de la población Bautista precisó que "en nuestros países, la brecha entre percepción y hechos realmente ocurridos es mayor porque el conjunto de factores que de manera integral afectan la seguridad ciudadana son deficitarios por la situación de pobreza, desigualdad, subdesarrollo, fragilidad institucional y riesgos de gobernabilidad".

¿QUHACER? Cómo debe proceder la Policía y cómo es visto su proceder por la población fue otro de los aspectos que el ex jerarca nicaragüense planteó como temas de reflexión a policías uruguayos y mandos políticos.

"Existirá un mayor nivel de seguridad cuando la mayoría de los habitantes está percibiendo que la policía actúa profesionalmente, apegada a la norma jurídica o administrativa y que si esta actuación no se llegara a ajustar a ella, también tendrán confianza que hay mecanismos institucionales para recurrir en contra de esa decisión policial y en general creerán que ese recurso será atendido apropiadamente", sintetizó Bautista.

Al referirse al uso de la fuerza por parte de la Policía, Bautista definió: "es vital que la policía sea percibida como una entidad enérgica, no ‘blandengue’, que tiene ‘suficiente capacidad de actuación’ pero cuando usa su fuerza, lo hace en el marco del respeto a la ley, de manera congruente, porporcional y oportuna".

Otro aspecto sobre el que el Ministerio del Interior viene trabajando fue también abordado por Bautista: la corrupción y la ética policial. "No se trata de decir que la institución es honesta, profesional y altamente ética, sino de cómo la están percibiendo las personas de la comunidad", apuntó el ex comisionado.

"La corrupción —concluye Bautista—, se identifica como una de las amenazas a la seguridad democrática y la policía no es ajena a los riesgos sociales en los que el fenómeno se manifiesta en un deterioro de valores personales, sociales e institucionales que requieren reconstruirse permanentemente".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar