Canelones Patricia Mango
La Policía de Canelones buscaba intensamente ayer al principal sospechoso del homicidio de Cándida Beatriz Martínez Álvarez, que fue asesinada de un hachazo en el rostro .
Ayer la conmoción ganó el tranquilo barrio de San Bautista.
Varias pistas se manejaban en torno a la investigación. Pero todo apuntaba a la pareja de Martínez Álvarez. Se trata de un hombre de 54 años, poseedor de tres antecedentes penales por abigeato y asociación para delinquir. Según trascendió ella había intentado abandonarlo en varias oportunidades y ya ni siquiera compartían actividades de pareja y dormían separados. De acuerdo con los testimonios que la Policía recabó entre conocidos y familiares, quedó comprobado que la mujer era víctima de violencia doméstica, confiaron a El País fuentes del caso. Sin embargo la mujer nunca radicó denuncia.
El hombre, principal sospechoso para los investigadores de la División de Homicidios y de la comisaría local, estaba prófugo. En horas de la mañana fue buscado intensamente en la lindera ciudad de San Bautista, pero no hubo éxito. Por su lado, efectivos de Montevideo chequeaban otra dirección, que pudo convertirse en improvisado refugio del evadido. Se presume que el homicidio se cometió mientras ella dormía. Ambos tomaban psicofármacos. En la noche del jueves el sospechoso tomó el hacha que había en la casa y con la parte trasera del arma, le pegó en la cara hasta hundirle la mitad del rostro.
Cándida Beatriz Martínez Álvarez fue recordada como una mujer "de bien" y "trabajadora". Era conocida porque se desempeñaba como auxiliar de servicio en la sede local de una Cooperativa Médica.
Mató a su hijo
Una mujer de 26 años está detenida y a disposición de la Justicia por dar muerte a golpes a su hijo de 3 años en su casa de Las Flores 6828. El niño Leandro Álvarez había sido llevado a la emergencia del Pereira Rossell por la propia madre, donde ingresó con hemorragia cerebral. Pero los médicos comprobaron que tenía una de las piernas quebradas. Pocas horas después dejó de existir. Tras ser detenida la mujer confesó haberlo golpeado en la cabeza y tirado al piso, porque se había portado mal.