PAYSANDU | SANDRA KANOVICH
El tema ocupó buena parte de los espacios de comunicación con la audiencia de las radios y conversaciones en la calle en la jornada de ayer. Las protestas, las quejas y la preocupación comenzaron a ganar a los sanduceros, a partir de que los primeros contribuyentes concurrieron a pagar la primera cuota de la contribución inmobiliaria de 2006.
Los incrementos, decían, fueron sorpresivos y para algunos, exagerados. Mientras algunos aseguraban que lo que pagaban en todo el año ahora sería el monto de una sola cuota, otros afirmaban que la suya había subido hasta un 400%.
El director de Administración de la comuna, Juan Sánchez, no sólo confirmó los rumores que se difundieron en la ciudad, sino que afirmó a El País, que existió un caso en que el monto anual de la contribución se multiplicó por 38.000. Según explicó, se trata de un chalet construido en la zona noreste, que cuenta con ocho habitaciones, además de garaje para más de un auto y piscina. Hasta 2005, la contribución del inmueble era de $ 50 por año, afirmó.
No obstante, Sánchez relativizó las protestas y explicó que los nuevos tributos fueron fijados de acuerdo al nuevo catastro, cuya confección fue financiada por el BID, hace seis años. Su aplicación significó que la mitad de los bienes inmuebles incrementarán su aforo y la otra mitad lo redujeran.
Para el jerarca, los nuevos valores constituyen un acto de justicia y suponen, al mismo tiempo, la posibilidad de abrir las puertas para que el ente financiero internacional habilite nuevos créditos para el gobierno local.
Para Sánchez existe una mayoría silenciosa que es la que no se queja. O porque comprende que "se le terminó" y que ahora deberá pagar lo justo, o porque el nuevo valor catastral disminuyó el aforo de su bien.
De todas maneras, indicó que el Municipio está abierto a los planteos o protestas que los contribuyentes quieran realizar, especialmente aquellos que se vean imposibilitados de pagar el nuevo tributo. Aunque reconoció que pueden existir errores en los nuevos cálculos, aseguró que buena parte de quienes estaban en conocimiento de la reducción del valor de su bien, ya habían solicitado la cédula catastral y habían tramitado la baja en el impuesto.
El nuevo catastro, establecido por lugar y área construida, con el apoyo de fotografías aéreas, en muchos casos reduce el valor de inmuebles céntricos, a los que reconoce su antigüedad y en otros varios, aumenta los de zonas periféricas, en las que existen nuevas y modernas construcciones, que continuaban pagando como terrenos baldíos.
Además, indicó Sánchez que existe otro componente que puede distorsionar el nuevo valor y es que las zonas suburbanas no tributaban la Tasa General de Servicios. Desde ahora, todas las zonas que reciben servicios pagan, lo que para el jerarca constituye un acto de justicia, porque en su opinión se daba la contradicción de que algunos inmuebles situados en las zonas más iluminadas de la ciudad, no pagaban por alumbrado público.