Playas, arboledas y tranquilidad en el balneario Santa Ana de Colonia

"Perla". Cuenta con un entorno natural, amplitud de servicios y seguridad

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COLONIA | PEDRO R. CLAVIJO

En cada lugar está presente la naturaleza: robles, araucarias, sauces y otros árboles adornan las calles, hasta llegar a las playas de arena blanca. "Una burbuja ecológica suspendida en el tiempo", según sus pobladores.

Rambla del Medio Ambiente, calle Laureles, calle Colibríes, Avenida de los Cardenales. Estos son algunos de los nombres de las calles del balneario Santa Ana, en Colonia. Es que el bosque con gran diversidad de flora y fauna, junto a los atardeceres dorados, forman parte de su particular entorno.

"En Santa Ana procuramos no dañar el medio ambiente. Todo permanece inalterable, como en una burbuja ecológica suspendida en el tiempo. Esperamos que lo disfrute y nos ayude a preservarlo" -reza el lema de presentación turística que han incorporado los santanenses. No en vano, Luis Landriscina lo adoptó como "su lugar", y hacia allí atrajo a su amigo Jairo. Allí viven horas de mansedumbre en familia y amistad con sus vecinos.

En Santa Ana, las horas parecen no pasar, y los vecinos todo lo hacen fácil. La hospitalidad hace de cada casa un buen punto de encuentro. Allí nadie se quedará sin lo que precise, porque siempre habrá alguien que lo va a auxiliar.

Los habitantes no pasan de 1.000, pero cuando reciben a turistas y amigos pueden llegar a multiplicarse por cinco. No obstante, los locales aún consideran que el balneario tiene mucho potencial y dicen que en pocos años será "la perla" del departamento de Colonia.

Argentinos, brasileños, franceses, alemanes, estadounidenses o finlandeses lo eligieron para tener su casa de veraneo o, en algunos casos, para instalarse a vivir. Es que allí se respira un aire de otro tiempo, con el aroma de las flores y el cantar de los pájaros que anidan en las inmensas arboledas.

Servicios. El Balneario Santa Ana fue fundado por los hermanos Greissing en 1946. Su urbanización fue realizado con previsión y actualmente se mantienen las avenidas en perfecto estado y una infraestructura preparada para la vida de la ciudad. Los primeros habitantes plantaron cerca de medio millón de árboles diferentes, por lo que actualmente predomina el verde en todo el entorno.

El balneario está ubicado a medio camino entre Juan Lacaze y Colonia de Sacramento, a 22 kilómetros de la ciudad patrimonial. Para llegar allí se ingresa por el kilómetro 155 de la Ruta 1, conduciendo luego cuatro kilómetros hacia la costa. Allí aparece el enclave verde, que oculta detrás suyo al gran Río de la Plata.

El balneario de Santa Ana tiene bellas playas de arenas blancas sobre el río, con facilidad de acceso para embarcaciones, lo que permite realizar deportes náuticos o pesca.

A pequeña escala, tiene de todo: plaza principal, plaza de deportes, un servicio de policlínica (en la Calle Los Cardenales), parque infantil, y un completo club social y deportivo con canchas de bochas, de voleibol y tenis. Todas las actividades deportivas cuentan con iluminación artificial nocturna.

Al que llega, se lo recibe con la frase "siempre hay un lugar para poder jugar, porque el visitante es un amigo".

Para alojarse, están la conocida Hostería Don Guillermo y el moderno hotel Santa Ana, frente al río. Los restaurantes y comercios brindan en general una buena atención. Se alquilan casas y cabañas y hay zonas de camping.

El camping del Club Yachting de Tarariras, con predio cercado, está abierto todos los días en temporada de verano y los fines de semana en invierno. Tiene duchas, luz eléctrica en cada parcela, cobertura médica, cancha de bochas y teléfono. Está junto al arroyo, por lo que la pesca es una de las actividades aseguradas.

También el Camping Municipal brinda esos servicios y su oferta llega a completarse en los días de temporada alta.

Los visitantes valoran la playa, la tranquilidad de una caminata nocturna a la luz de la luna, la certeza de que debajo de las arboledas siempre hay un fresquito esperando. Santa Ana es un lugar fuera del tiempo, ideal para encontrar no sólo un buen descanso, sino "paz".

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