JAVIER LYONNET
Los parlamentarios de la 46a. Legislatura están más o menos acomodados en sus despachos. Algunos/as heredaron hasta los cuadros, otros/as ya se preocuparon de ambientar los escritorios a su gusto, pero los nuevos —que son muchos— están pagando derecho de piso en el Palacio Legislativo. Especialmente los diputados de los departamentos del interior.
En total, de los 99 integrantes de la Cámara Baja, 52 se estrenaron como titulares en el Parlamento hace tres semanas. Unos cuantos de ellos habían ejercido o figurado como suplentes.
Previo a emprender de lleno la acción legislativa quedan varios asuntos por atender. Ante todo, terminar de instalarse. Después, finalizar con la integración de las comisiones. Y por último, dejar atrás la campaña y las elecciones municipales y la posterior transición municipal.
Hasta entonces no estará conformado el plantel definitivo de los hombres y mujeres del Parlamento. Entre los actuales diputados y senadores hay una docena larga de candidatos municipales. Y los que no se postulan apoyan activamente, haciendo campaña.
A la renovación de nombres que representaron las elecciones nacionales —55% en diputados y 60% en senadores— podría sumarse un nuevo recambio del 10% de acuerdo con los resultados de las municipales del 8 de mayo.
"Estamos arrancando", admitió Adrián Pujol, secretario del diputado de Alianza Nacional por Canelones, Daniel Peña que apoya al diputado Alberto Perdomo como candidato a la intendencia de Canelones. Peña, segundo vicepresidente de Diputados, se plantea un compás de espera hasta después de las elecciones municipales y está estudiando solicitar un mes de licencia.
QUE PIDE LA GENTE. Empleo. Eso es lo que la gente le pide a sus representantes en todo el país. Fuentes de trabajo y reactivación industrial.
"No se reciben obsequios, privilegios ni alcahuetes. Sí se reciben críticas, problemas, soluciones y aportes". Esto dice el cartel junto a la puerta del despacho de Esteban Pérez, "vecino diputado" del MPP por Canelones.
"Todos los días viene gente con problemas, lo que más piden es trabajo, que se generen fuentes de empleo", dice su secretario Ricardo Posse.
La falta de seguridad en algunas zonas de Canelones y planteos que tienen que ver con carencias en servicios municipales —recolección, saneamiento, iluminación— reúnen la mayoría de los pedidos que le llegan al diputado Daniel Peña.
Los primos colonienses Miguel Asqueta y Daniel Bianchi coinciden en que las prioridades para Colonia son el trabajo, la inversión, la reactivación agroindustrial y las políticas turísticas.
Desde el oeste de Montevideo, la diputada Sandra Etcheverry mencionó como temas de primera línea en el interés de sus representados —"vecinos", dice, "no sólo votantes y adherentes"— la implementación del Plan de Emergencia, la atención a la salud y la seguridad". Etcheverry confía en que "los proyectos de ley deben elaborarse más escuchando a la gente que estando acá adentro".
La diputada quiere ponerse a la altura de las expectativas que genera el nuevo gobierno —aun desde la oposición— y quiere estar en
contacto de primera mano con las situaciones que requieran soluciones: "Acá ha venido gente a hablar conmigo que no se quién es", dice, sentada en su escritorio.
Álvaro Vega, diputado frenteamplista de Florida, mencionó la necesidad de mejorar la atención primaria de la salud y puso un caso como ejemplo: "si vos sos epiléptico no tenemos la medicación para darte, pero si por no estar controlado te da una hemiplejia no sólo es un problema grave de salud, sino que la atención nos sale carísima".
Carlos Maseda, desde Artigas, menciona entre las preocupaciones más urgentes, los planteos de la extensión de cultivos de caña de azúcar en Bella Unión y los vinculados a la tenencia de la tierra. "Lo que la gente nos comunica", dice, "es que quieren posibilidades de ganarse el sustento con su trabajo".
MEDIA MÁQUINA. En lo que refiere a la "toma de posesión" de escritorios, el jueves 10 de marzo, en distintos despachos había personal técnico trabajando en la instalación de computadoras y el cableado de teléfonos.
En el despacho de Miguel Asqueta, por ejemplo, no había computadora. Una solitaria impresora evidenciaba la ausencia del PC sobre un escritorio con mesita extensible para el teclado. Sus asistentes tienen una "que debe ser de las primeras que se usaron en el Parlamento", dice el diputado bromeando. El fax lo habían conectado dos días antes, el 8 de marzo, tres semanas después de que comenzara la legislatura. "A veces nos quedamos sin líneas de teléfono, y no funcionan los internos", dijo el diputado de Alianza Nacional por Colonia.
"El legislador que estaba antes acá se mudó a otro despacho y se llevó todo", explicó Asqueta, y destacó la buena voluntad de la gente de informática que está reparando, actualizando o sustituyendo muchos de los equipos. Un poco con resignación, o rendido ante la evidencia, Asqueta se pregunta si lo están haciendo pagar derecho de piso o si para conseguir los elementos necesarios para trabajar se precisa tocar a algún amigo, conocer a alguien que le aceite los trámites.
No es su estilo, pero si no queda otro remedio, más que un amigo tiene un primo. Primo segundo. Su abuela era hermana de la abuela del diputado colorado Daniel Bianchi. También médico, también de Carmelo. "Con Miguel estudiamos juntos todo el liceo y toda la carrera", comentó el reelecto representante quincista: "tenemos una muy buena relación".
Uno se imagina entretenidos almuerzos familiares de domingo aderezados de discusiones políticas. Carlos Maseda, diputado del Partido Socialista por Artigas, está muy conforme porque el despacho que le tocó "tiene un significado especial: era el de la compañera Lucía Topolanski y anteriormente fue de Pepe Mujica". Igual, Maseda está dispuesto a dejar ese recinto si es elegido intendente de su departamento. Desde Bella Unión, comentó el viernes pasado que las vicisitudes técnicas de su instalación no pasaron de cosas menores: "no somos muy duchos con la computadora, pero ahora está funcionando todo bien".
Hay otros que tienen más quejas. En la oficina de un novel diputado blanco del interior, su secretaria contó que al llegar al despacho no estaba ni la chapa de la puerta. La que dice "Diputado" y abajo lleva el nombre del representante. La mayoría de los diputados tiene su nombre en la puerta pero no en bronce, sino en papeles improvisados en computadora. Hasta hay algún cartel escrito a mano. Otra secretaria dijo que es imposible usar al mismo tiempo el teléfono, el fax y la computadora. Cuando trajeron la computadora los programas no estaban configurados. Además, las dos máquinas de la oficina —la del diputado y la de la secretaria— no pueden conectarse para trabajar en red porque el teléfono deja de funcionar. Detalles para corregir.
Devolver saludos, organizar un equipo de asesores y luchar con teléfonos y computadoras han sido hasta ahora algunas de las actividades que más tiempo ocuparon en la secretaría de Pablo Iturralde.
Su secretaria Cecilia Suárez de Lima muestra el modernísimo aparato que tiene en su escritorio: "es fax, teléfono, escaner, impresora, todo, pero no lo puedo usar para ninguna de esas cosas".
Entre los planteos que llegan a las oficinas de los diputados hay disparates e ideas que parecen buenas, sostiene Suárez de Lima y cita: "En la política se junta desde lo mejor hasta lo peor decía Wilson".
Como ocurre con frecuencia, las buenas intenciones de las promesas de campaña se dan la cabeza contra el mármol del Palacio Legislativo. A veces por las postergaciones de la labor parlamentaria, otras por la tozudez de la dura realidad. El diputado Daniel Bianchi lo diría con estas palabras: "La gente tiene intenciones, que siempre son buenas, pero a veces no tiene en cuenta los alcances reales de una ley: si pudiéramos votar leyes para que la gente fuera feliz, sana y tuviera trabajo, todos levantaríamos el brazo".
Facturas atrasadas, trámites y algún "garrón"
En tiempos de vocación de transparencia y combate a los grandes y pequeños actos de corrupción, los legisladores siguen recibiendo solicitudes de personas que, en algunos casos, hace 10 años que no ven: "Hola, felicitaciones. Ahora que somos diputados ¿no me sacás un pase en comisión?" O si no: "tengo un atraso en unas facturas de UTE, ¿se puede hablar con alguien para que me financien la deuda?"
Asesoramiento jurídico gratuito y "gestiones" frente a dependencias del Estado son algunas de las pequeñas grandes cosas que la gente le pide a sus representantes en el Parlamento.
"Alguna gestión se puede hacer, siempre dentro de la legalidad, mi estilo no va a ser el del tipo que saca un expediente del fondo del cajón para acelerarle un trámite a alguien", afirmó Miguel Asqueta.
Los diputados del interior llegan los lunes a Montevideo cargados de encargos: "Somos mandaderos de lujo, nos piden trámites, papeles, partidas de nacimiento, o que uno le consiga hora en el hospital en Montevideo", detalla Daniel Bianchi, diputado coloniense por la lista 15. Bianchi mantiene una red de comités abiertos en seis ciudades de Colonia "para recibir a la gente y sus inquietudes". "Todo el mundo sabe dónde vivo, cuando salgo de mi casa en el murito hay todos los días seis o siete personas esperándome para hablar conmigo".
Apenas asumió, el diputado Carlos Enciso abrió una oficina en la ciudad de Florida para recibir allí a quienes quieran acercarle inquietudes, proyectos, pedidos y solicitudes. El viernes atiende su propio dueño. Es una forma de estar en Montevideo sin alejarse de las cuestiones locales, explica. El día de la inauguración Enciso advirtió: "No va a ser una agencia de colocación de empleo".
Carlos Maseda, primer diputado artiguense de la izquierda en la historia, manifiesta la convicción de que "un diputado tiene que ser un servidor de la sociedad, lo que la gente nos plantea lo llevamos a donde hay que llevarlo; tenemos la puerta abierta para evacuar lo que la gente pregunta y debemos decir con sinceridad lo que se puede hacer y lo que no".
Cuando los de afuera son de palo
"Es histórico que Nora Castro ocupe la presidencia de Diputados, también hubiera sido histórico que presidiera un diputado del interior", comparó Álvaro Vega, diputado del MPP por Florida.
Tres semanas después de haber asumido, Vega percibe que a los representantes del interior los tratan distinto. Que para ellos la media hora previa en las sesiones de la Cámara y su papel no pasa de lo nominal o lo declarativo, o ponerle el nombre a una escuela. Julio Lara, hoy senador luego de dos períodos como diputado por Canelones, reconoce que tiene "toda la razón del mundo". "Las roscas han funcionado prácticamente en Montevideo", dijo, algo a lo que él ha procurado acceso por vivir a 20 minutos de la capital.
Si fuera por ella, la nacionalista Sandra Etcheverry sería diputada por Paso de la Arena, o por Montevideo Oeste. "Yo vivo en la parte fracturada del Montevideo fracturado, nací en Luis Batlle Berres, a tres cuadras del centro de Paso de la Arena", expuso. "La diferencia mía con los demás diputados de Montevideo es que yo quiero ser más parecida a los diputados del interior. Los diputados de Montevideo parecen representantes nacionales y yo me quiero sentir una diputada de Montevideo. Al venir de la dirigencia barrial, el trato es como el de los dirigentes del interior", dijo a El País.
El diputado Daniel Bianchi, colorado coloniense, defiende el trato personal: "Yo creo que somos todos iguales, lo que sí es claro es que nosotros (los del interior) estamos más cerca de la gente".