El gobierno está decidido a que el carné de salud de los trabajadores sea algo más que un trámite. Para el equipo del Ministerio de Salud Pública ese documento es una oportunidad para lograr que cientos de miles de uruguayos se practiquen los exámenes que detectan precozmente las enfermedades más frecuentes y las que causan mayor mortalidad.
Por eso, está pensando en incluir al Papanicolau y la mamografía en el paquete de chequeos obligatorios del carné.
El director general de Salud, Jorge Basso, dijo a El País que la idea es que ambos exámenes, que sirven para detectar los dos tumores más frecuentes en la población femenina (el de cuello de útero y el de mama) se incorporen al carné "antes de fin de año".
El jerarca explicó que los usuarios no necesariamente tendrán que practicarse el chequeo al tramitar el carné, sino que también podrían presentar una constancia que pruebe que ya se lo han realizado.
Las indicaciones por edad serán las mismas que el MSP ha dispuesto en su política de estímulo en las mutualistas, mediante la reducción del costo de los tiques.
Las mujeres de 21 a 65 años deberán realizarse un Papanicolau cada tres años. En el caso de la mamografía, el control comprende a las mujeres de 40 a 59 años, quienes deberán controlarse cada dos años.
ACTUALIZACION. Basso explicó que otro de los objetivos es que los carnés tengan diferentes componentes en función del sexo y los tramos etáreos. "Creemos que hasta el momento se está realizando con una matriz muy homogénea, que no permite realizar exámenes o interrogatorios en función de las distintas realidades epidemiológicas", apuntó.
El director dijo que se está trabajando para incluir los nuevos exámenes ginecológicos en noviembre. Pero sería sólo una primera etapa. En el caso de los hombres, la cartera también está estudiando posibles caminos.
Una posibilidad podría ser la inclusión del test del antígeno prostático específico (PSA), que permite detectar a quienes tienen mayores posibilidades de desarrollar el cáncer de próstata. Sin embargo, Basso explicó que a diferencia de los chequeos de la mujer, el PSA puede arrojar falsos positivos, por lo cual se suele recomendar una consulta clínica complementaria (basada en el examen del tacto rectal).
El PSA es uno de los test que en enero, en el próximo ajuste de la cuota mutual, el MSP quiere estimular a través de una reducción del precio del tique.
Pero los responsables del Ministerio creen, asimismo, que la expedición del carné de salud puede ser un "excelente instrumento" para poder detectar factores de riesgo en la población a través de cuestionarios y para promover hábitos saludables o conductas preventivas.
El MSP también quiere que los profesionales de los laboratorios de análisis clínicos que expiden el carné trabajen con más profundidad en cuestiones de medicina laboral. Basso dijo que cada vez son más frecuentes las consultas de los trabajadores por dolores musculares, vinculados a malas posturas o tarea prolongada con computadoras, y que este trámite también puede ser una oportunidad "muy interesante" para trabajar en este sentido.
El director dijo que existe una comisión que reúne a responsables de los laboratorios, y que se está pensando en que los técnicos recomienden ejercicios para el cuidado de la columna.
INSPECCIONES. En cuanto a los controles de los laboratorios de análisis clínicos, Basso planteó que el MSP los está "recategorizando" en función de su equipamiento, recursos humanos y tipo de servicio. Esto se realiza en base al último decreto de regulación de estos establecimientos, que surgió luego del caso del laboratorio Biohem.
El director de Salud aseguró que se están realizando inspecciones para chequear que los exámenes en verdad se realicen y para comprobar que los establecimientos trabajen de acuerdo a "estándares de calidad". Basso cree que en líneas generales es bueno el nivel de los laboratorios, y que no se ha producido otro caso similar a Biohem.
Cuenta pendiente
La intención de reformular el carné de salud se ha planteado en los sucesivos períodos de gobierno.
En 1990, cuando el ministerio de la época instauró el carné básico único (y extendió la posibilidad de expedirlo a clínicas privadas), el objetivo era transformarlo "en la primera red de diagnóstico precoz de patología prevalentes".
En ese momento se creó también una comisión especial con el cometido de instrumentar, supervisar y evaluar, "adaptando a los cambios técnicos-científicos en el campo de la medicina preventiva", las medidas tendientes al cumplimiento de la reglamentación.