ESTE SÁBADO

El Papa Francisco dio la aprobación y Uruguay tendrá su primera santa: la Madre Rubatto

El Papa le reconoció un milagro realizado en el año 2000 y todavía no se sabe cuando se hará efectiva la canonización.

Uruguay tendrá su primera santa: la Madre Francisca Rubatto.
Uruguay tendrá su primera santa: la Madre Francisca Rubatto.

Una mujer nacida en Italia pero considerada uruguaya alcanzó el máximo honor para los católicos: la santidad. Se trata de la Madre Francisca Rubatto quien, por decisión del Papa Francisco, fue declarada santa. Tras la aprobación del sumo pontífice, Uruguay ingresó al numeroso grupo de países que cuentan con un santo propio.

La noticia fue dada en primera instancia por el sitio oficial del Vaticano y luego difundida en Uruguay por la Conferencia Episcopal del Uruguay.

El rito de canonización de la Madre Francisca Rubatto se dará en Roma y todavía no se ha confirmado la fecha en la que se cumplirá.

Nació en Carmagnola, Provincia del Piamonte (Italia) el 14 de febrero de 1844. Desde muy joven, siendo aún laica, se dedicó a las obras de caridad, a la enseñanza del catecismo a los niños, a la visita a los enfermos del Cottolengo y en los Oratorios de Don Bosco en Turín. En el año 1892, junto a otras cuatro hermanas de su Congregación, viajó a América Latina y luego llegó a Uruguay, donde se instaló en el barrio Belvedere. En ese lugar crearon un taller de costura, que luego se transformó en el Colegio San José de la Providencia.

Falleció en el año 1904 en Montevideo y sus restos se enterraron en el cementerio de La Teja. En el año 2.000 fueron trasladados al Santuario de la Beata María Francisca Rubatto, en el barrio de Belvedere.

El Papa Juan Pablo II la proclamó Beata en Roma el 10 de octubre de 1993 y la saludó como la “primera beata del Uruguay”. Así comenzó el camino formal dentro de la Iglesia para llegar a la santidad.

Para llegar a esa posición debía que demostrar un milagro, un acto de sanación sobrenatural. Fue en el año 2.000 cuando la Madre Rubatto fue invocada por la tía de un joven de Colonia que había sufrido un accidente en moto. Cuando la ciencia había descartado su salvación, se produjo el milagro y el joven se recuperó, según indicó la Conferencia Episcopal del Uruguay en un comunicado.

Tras una investigación de la Iglesia Católica, en la que participan defensores de ambas posiciones, se confirmó el hecho sobrenatural. Ante esto, el Papa Francisco reconoció un milagro y decretó la santidad.

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