De físico pequeño y apariencia aun más juvenil que los veintiocho años que tiene, es díficil imaginar a Paola Fossati dirigiendo obras en construcción, con los planos bajo el brazo. Estudió Diseño de Interiores en la ORT, donde hoy da talleres a estudiantes que se inician en la carrera, con el objetivo de que conozcan exactamente los alcances y las posibilidades laborales que tendrán una vez que egresen.
La carrera que ha hecho Paola con la empresa Fossati y Asociados es bastante atípica, por tratarse de una persona muy joven. Es también poco común porque elegió ser diseñadora sin estar plenamente convencida de que esa era su vocación. Pero lo más curioso es que recorrió en pocos años un camino de emprendimientos que a otras personas puede llevarle la vida entera. Creó una pequeña empresa y con ella está encarando importantes trabajos, en un terreno tan difícil como es la arquitectura.
"Yo siempre fui muy creativa. Me gustaba todo lo que fuese pintar, patinar, decorar, pero nunca pensé que mi futuro estaría vinculado a la arquitectura", contó Paola.
La historia de la chica vale la pena difundirla porque contiene un mensaje positivo para muchos jóvenes que egresan de las facultades con miedo a no encontrar trabajo. Se recibió en el año 2000, se habia casado a los 19 años, y tenía una beba. El país vivía una de sus crisis más profundas.
LOS PRINCIPIOS. Paola comenzó a buscar su primer trabajo poniendo en práctica el mismo método que mantiene hasta el presente, con su empresa formada.
A través de amigos y conocidos fue enterándose de empresas, oficinas y familias que estaban pensando en remodelar sus instalaciones. Una vez que tenía la información, ella mandaba una cotización que le permitiera competir con el resto de las empresas que participaban. Lo curioso es que en ese momento ella sólo contaba con la intención de trabajar. Pero su experiencia era un cero y tampoco tenía un equipo de gente con el que poner manos a la obra.
En ese momento, alguien le dijo que la empresa Nuevo Siglo tenía previsto hacer una obra muy grande. "Cuando yo lo supe, ya se habían presentado cuatro estudios de arquitectos para hacer los trabajos. Pero la empresa me dio una oportunidad, que para mí fue muy valiosa. Les hice los proyectos con perspectivas, recorridos, planos, cortes, un proyecto detallado con una buena cotización. Felizmente, gané la obra".
Como ocurre con mucha gente joven cuyas propuestas resultan más interesantes para el mercado de lo que ellos apostarían, la respuesta afirmativa de la empresa cable le cayó de sorpresa.
"Apenas me dieron el sí, llamé a mi supervisora en la ORT para pedirle que me ayudara a formar un equipo de trabajadores. Al mismo tiempo, consulté con ellos todas mis dudas durante el trabajo", dijo Paola.
En la facultad le recomendaron a la gente con la que Paola podía encarar el trabajo, electricistas, carpinteros, sanitarios, etc. En realidad, ella no los conocía pero sabía que, por el respaldo que les daba la facultad, era "gente de confianza". Asimismo, trabajó junto a un arquitecto joven con el que Paola se sintió muy respaldada. La obra, que culminó en pocos meses, dejó a la directiva de la empresa muy conforme, y hasta el día de hoy la joven continúa realizando los mantenimientos y reformas.
MEJOR QUE OTROS. Paola, como muchos jóvenes, tiene claro que para obtener la confianza de sus clientes debe ser doblemente profesional que sus mayores, porque carece de un nombre que respalde su trayectoria. La clave de su éxito es atender a cada uno de ellos como si fuera el único.
En esto, juega un papel importante el equipo de trabajadores que ha reunido. Electricistas, carpinteros, iluminadores que tienen la camiseta puesta en la empresa. "El trabajo de ellos cuenta tanto o más que el mío. Porque son ellos quienes dejan conforme a la gente. Les tengo confianza a muerte, y hoy no los cambio por nada. Son la cara de mi empresa", dijo Paola.
Para mantener una estructura pequeña, Paola terceriza gran parte de los servicios, incluidos los del arquitecto, con los que realiza todas sus obras. Más adelante apunta a formar un estudio con departamento de arquitectura, de diseño y de decoración."Yo siempre digo que estoy sembrando para cosechar. No pretendo hacerme rica de un día para el otro. En mi clase mencionaban una frase que a mi me gusta mucho "trabaja como si no necesitaras el dinero". Y ese es un poco mi lema.
EL DIA DESPUES Toda persona que haya reformado su casa sabe que no siempre lo que reluce es oro. Detalles que amargan la vida del cliente suelen aparecer cuando la obra concluyó y el pago ya se efectuó. La atención a dichos reclamos es una parte importante de los mandamientos de la empresa. "No sirve de nada hacer una obra excelente, si al poco tiempo se presenta un reclamo y el diseñador no responde al llamado. De esa forma lo único que logra es perder un cliente, que quedará desconforme con el trabajo y el trato recibido", dijo Paola.
La joven emprendedora tiene muy claro que otro de los temas en los que debe cumplir en tiempo y forma son los presupuestos. Los honorarios son fijos y no se cobran adicionales por el famoso "ya que estamos" que suele aparecer en las obras. "Mi impresión es que los clientes tienen la sensación de que los arquitectos en ocasiones agregan nuevos "chiches" a la obra porque cobran porcentajes sobre los adicionales. Esa costumbre favorece la desconfianza. Y yo apunto a lo contrario: transparecencia total y buenos precios", dijo Paola.