Nueva peatonal Sarandí será ruta de restoranes y joyerías

| IMM quiere normatizar el tipo de negocios a instalarse a partir de julio. Alquileres se multiplicaron por cuatro

HORACIO VAROLI

El nuevo tramo peatonal de Sarandí no tendrá boliches ni locales para música en vivo. Sí podrán haber restaurantes, bares y locales de comida rápida, como los cinco hay hoy, y se promoverá la instalación de comercios que abran sus puertas en horarios diurnos.

La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) está estudiando esta norma de cara al próximo paseo urbano que tendrá la Ciudad Vieja y que ya está sintiendo el mercado inmobiliario con el fuerte aumento de los alquileres.

Daniel Christoff, director de la Unidad de Planificación Municipal, dijo que "la idea es que se instalen actividades comerciales con la misma vocación a los que ya existen" y mantener la zona de boliches que "ya tiene un espacio generoso" en el barrio.

El director estimó que —además de los negocios ya existentes—, podrían abrir locales de ropa, joyerías, cafeterías, antigüedades, restaurantes. Entre otros motivos para determinar esta norma indicó que, según datos municipales, hay un mayor número de viviendas en la calle Bartolomé Mitre y sus transversales.

Desde que se anunció la construcción de la nueva peatonal entre Ituzaingó y Alzáibar, la IMM recibió "varias" solicitudes de comerciantes actuales que quieren modificar las fachadas de sus locales o solicitaron permisos para construir.

Los propietarios de los tres estacionamientos que tenían entrada por Sarandí son un ejemplo. En dos de ellos se habrá una nueva edificación, ya que eran espacios abiertos. El restante podría ser convertido en un edificio de oficinas.

ALQUILERES. Por el futuro paseo peatonal, los alquileres de los locales subieron tres y cuatro veces más su valor. Fuentes municipales dijeron a El País que el alquiler de un inmueble en Sarandí costaba 3.500 pesos en enero y ahora cuesta 14.000.

El operador inmobiliario Julio Villamide consideró "normal" el aumento por un tema de oferta y demanda, sobre todo después del éxito del primer tramo de Sarandí. "El impacto está en el tránsito de personas, sobre todo de turistas y de ejecutivos que se van de happy hour después de trabajar", dijo.

En la década de 1990, cuando el municipio propuso peatonalizar Sarandí, los comerciantes de la zona se manifestaron en desacuerdo. Sin embargo, cambiaron de opinión por los resultados. Y dijo: "Los propietarios uruguayos demoran 10 minutos en entender que su propiedad vale más, 10 meses en entender que vale menos".

Según Villamide, en los locales de las calles trasversales a la peatonal "puede haber un aumento, aunque es muy menor". Los que no aumentan son los locales sobre la calle Colón, que tradicionalmente eran los que más movimiento comercial tenían en la zona. Los precios de los alquileres rondan los 3.500 pesos.

SIN ASIENTOS. La IMM espera que la peatonal quede inaugurada antes de que asuma la próxima administración municipal encabezada por Ricardo Ehrlich. Según los planos de las obras, el nuevo tramo contará con siete tipos de veredas diferentes distribuidas según el límite de los padrones. Ese "juego" permitirá una alternancia de colores a lo largo de las cuatro cuadras que, a decir de las fuentes municipales, le darán un "estilo más moderno" en relación al tramo ya existente.

Los espacios más laterales de la peatonal estarán adornados con palmeras —distribuidas sin respetar ningún criterio—, y se colocarán luminarias desde el piso. Quedará una senda central libre para el pasaje de los peatones y la eventual circulación de algún vehículo, como por ejemplo una ambulancia. Asimismo la peatonal no tendrá ningún tipo de equipamiento urbano, salvo por lo mencionado. No existirán asientos públicos. "Esa fue una solución intencional de los arquitectos para que la gente se apropie del espacio", dijo Daniel Christoff. La construcción de la nueva peatonal Sarandí costó 250 mil dólares y fue financiada con apoyo de la Unión Europea, al proyecto Ciudad Vieja Renueva.

La Unión tendrá su propia vía

La calle Cipriano Miró también será peatonal entre la avenida 8 de Octubre y la calle Asilo.

El Centro Comunal 6 promoverá un proyecto para crear un paseo público en la Unión, que contará con una feria artesanal permanente.

Esta semana, la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) habilitó la instalación de una feria artesanal en esa calle a pedido de la Asociación de Artesanos de Montevideo.

La feria funcionará los días viernes y sábados, entre las 9 y las 21 horas, hasta el 27 de agosto.

Daniel Christoff, de la Unidad de Planificación Municipal, dijo que por ahora sólo se restringe la circulación de vehículos durante esos días y que el proyecto aún no fue estudiado en el Palacio Municipal como para implementarlo. Tampoco especificó si en los próximos días la comuna comenzará a estudiar la propuesta o quedará para la administración que viene.

Hasta ahora, la feria artesanal en la Unión sólo se montaba en los días cercanos a las fechas festivas, como Navidad y día de Reyes.

La autoridades del Centro Comunal Zonal 6 confían en que la propuesta será bienvenida por los vecinos y se transforme en un paseo para el barrio, al mejor estilo que Sarandí en la Ciudad Vieja, que tanto revitalizó el barrio.

Claves del exito

El tramo fue diseñado por un grupo de arquitectos jóvenes que se presentaron a un concurso el año pasado.

El jurado valoró el proyecto por privilegiar la peatonal como "espacio de tránsito": deja en libertad de acción al peatón para que haga uso del espacio.

"Podés sentarte en el banco de un comercio, caminar o apoyarte contra la pared, pero no necesariamente tomar mate en el asiento público", dijeron oportunamente a El País los arquitectos.

No todos los concursantes aceptaron la decisión del jurado. Después de conocerse los resultados y de la entrega de premios y méritos, se realizó un debate en la Facultad de Arquitectura con los participantes, quienes manifestaron sus opiniones al respecto.

El debate duró más de dos horas. Se volvió polémico por notorias diferencias entre el jurado y los concursantes, cuestionando incluso los criterios que determinaron el fallo. De todos modos, coincidieron en la frase: "a los arquitectos nos gusta discutir".

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