El cuarto homicidio en lo que va de marzo es también un ajuste de cuentas. El hombre abatido por encapuchados se dedicaba a vender pasta base. Inteligencia analiza estos casos y procura saber si obedecen a nuevos grupos delictivos.
La víctima, Leonardo Quintana (44) sin antecedentes penales, regresaba a su casa ubicada en Pasaje 12 Metros y Roque Sáenz Peña, sobre la medianoche del domingo. De acuerdo con lo que pudo reconstruir la Policía más tarde, se supo que fue interceptado por dos sujetos enmascarados que se desplazaban en una camioneta y abrieron fuego. Herido de muerte el hombre intentó escapar y buscar auxilio, pero cayó exánime una cuadra más adelante, frente a la puerta de un vecino que de inmediato lo llevó hasta el sanatorio Cudam.
El esfuerzo fue en vano, ya que la víctima llegó sin vida.
Unos días antes Quintana, que trabajaba como changador en el puerto, le había advertido a su familia que "en cualquier momento podía tener problemas", según establecieron más tarde los investigadores de la División Homicidios y de la Comisaría 21ª que actúan en el caso. "El hombre tenía claro que estaba jugando con fuego", comentó una fuente policial.
De momento no hay personas detenidas y los elementos que maneja la Policía para identificar a los atacantes son muy escasos.
VERANO VIOLENTO. La semana pasada, al referirse a los índices delictivos recientes, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, se mostró preocupado por el alto porcentaje de homicidios que obedecen a los denominados "ajustes de cuentas".
"La cifra de homicidios se disparó entre enero y febrero, lo que más preocupa es la cantidad que se ubica en el rubro ajuste de cuentas. Si esta tendencia se mantiene, al cerrar el año podemos tener una cifra histórica de homicidios", comentó a El País una alta fuente del Ministerio del Interior. En este contexto, la Policía comenzó a articular su trabajo en dos direcciones, explicó la fuente ministerial.
Por un lado la Jefatura a través de la División Homicidios -la única unidad de la antigua Dirección de Investigaciones que permanece centralizada en Jefatura- realiza junto a las comisarías las investigaciones de rutina en estos casos. Por otro lado, la Dirección General de Información e Inteligencia (DGII), comenzó a reunir información en torno a estos casos -perfil de las víctimas, vínculos con grupos delictivos, con otros delincuentes o reclusos-, de modo de establecer si estos crímenes se inscriben en una puja por espacios entre bandas, sobre todo de narcotraficantes.
"Estos grupos cada vez más resuelven sus diferencias por métodos violentos", apuntó la fuente. De hecho, muchas de las disputas se originan tras los muros de las penitenciarías y a veces por motivos nimios.
El Ministerio del Interior, añadió la fuente, espera contar este año con algunos instrumentos que considera vitales para actuar en la calle y prevenir esta oleada de violencia. Un proyecto de ley que pena el tráfico de armas y su tenencia ilícita es la herramienta clave, señaló la fuente ministerial.
"Hoy si detenemos a una persona que entra al país con mil fusiles AK 47, es solamente un delito de contrabando; si es una persona que se los compró al que los contrabandeó, es solo un delito de receptación", explicó el informante.
A la aplicación de esta futura norma se sumará la implementación de operativos de saturación en forma sistemática, como modo de prevenir el accionar de grupos delictivos.
Las cifras
53 son los homicidios registrados en lo que va del año, de acuerdo a cifras expresadas por el Ministerio del Interior y números propios.
19 fueron los asesinatos del mes de febrero, la mayoría por "ajustes de cuentas", según dijo el ministro Eduardo Bonomi.
Bonomi lo admitió
El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, expresó la semana pasada su preocupación por el creciente número de homicidios ocurridos desde enero a la fecha, en particular aquellos cuyo móvil es el de ajustes de cuenta.
"En febrero hubo diecinueve homicidios, la mayor parte fueron ajustes de cuentas, se aclararon quince", dijo Bonomi. El secretario de Estado argumentó que "este es un fenómeno que se da en todo el mundo", aunque reconoció que preocupa que se esté comenzando a experimentar en Uruguay.
Durante el mes de enero se habían registrado 30 casos de homicidio, 21 de ellos en Montevideo, y un alto porcentaje de los mismos fueron de la categoría mencionada. Considerando los ya ocurridos, se registra un cuarto del índice anual.