LEONEL GARCIA
San Cayetano es muy cumplidor, ¡si no lo fuera no vendría un día como hoy, yo que estoy operada de la cadera!", señaló María (73) cuando la lluvia arreciaba ayer al mediodía. "Yo vengo a pedir por mis dos hijos para que conserven el trabajo y la salud. Está brava la cosa como para perderlos". Fue justamente el clima, y no tanto el descenso en la tasa de desempleo, lo que conspiró contra el Día de San Cayetano provocando una merma en el número de fieles que se congregaron en su parroquia en la zona de la Unión.
Trabajo y salud. Estas fueron las palabras que más se repitieron en las oraciones de los devotos que se dieron cita ayer en la Parroquia del Carmen y San Cayetano desafiando al frío y a la inestabilidad del clima. Esos pedidos se repitieron en las plegarias, en los diálogos en la vereda, en los sermones de los sacerdotes, e incluso entre los vendedores de la feria que ocupó toda una cuadra de la calle Comercio.
La Iglesia Católica celebró ayer a San Cayetano, Patrono del Pan y del Trabajo. La parroquia que lleva su nombre, la única en Uruguay, recibe a sus fieles en su día, todos los siete de agosto, desde 1935, según el párroco Enrique Passadore (61). Los siete de los demás meses también se honra al santo, pero la multitud que se acerca es mucho menor.
"Fue ese año cuando San Cayetano fue nombrado ‘vicepatrono’ de la parroquia; la patrona, por supuesto, es la Virgen del Carmen", señaló Passadore, quien está a cargo del templo desde 1986. Cuando el sacerdote vivió su primera jornada en honor a este santo, en 1987, se acercaron unas mil personas a celebrarlo. "En estos últimos tres años, desde que abrimos hasta que cerramos, llegan entre 40 y 50 mil fieles". Ayer, lluvia y frío mediante, la concurrencia fue sensiblemente menor a estos registros anteriores.
La crisis económica, de acuerdo con el párroco, es el motivo de este incremento. "El auge de esta celebración comenzó en la década del noventa, pero de hace unos cinco años hasta ahora, la afluencia de gente aumentó un 50%".
DESEMPLEO. la Iglesia Católica celebró San Cayetano en momentos en que todos los indicadores económicos hablan de un repunte en los índices de empleo. Sin embargo, el ingreso de los hogares urbanos se mantiene casi igual que un año atrás, cuando se registraban 57.000 desocupados más.
Hace cuatro días, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó que el desempleo urbano en el país había descendido a un 13.1% en el trimestre abril-junio. Esto significó un leve descenso con respecto al trimestre móvil anterior (marzo-mayo, 13.3%). Sin embargo, esta baja porcentual se debió a que la Población Económicamente Activa (PEA) descendió en alrededor de ocho mil personas y no por un aumento en los puestos de trabajo.
Asimismo, el ingreso promedio de los hogares urbanos es un 1.3% menos que el mismo período móvil anterior y, de acuerdo con el INE, prácticamente el mismo verificado un año atrás.
"En este día el mensaje de la Iglesia apunta a no bajar los brazos, a no desesperarse o amargarse más de la cuenta, a esforzarse al máximo. También es un llamado a las autoridades, a los responsables de llevar adelante la sociedad, para que sean ellos los encargados de brindar los medios para superar la crisis laboral", señaló el padre Passadore. De la misma manera, indicó que "la fe ayuda a que cada uno de nosotros encuentre la creatividad para salir adelante, sin esperar que las soluciones caigan de arriba. Ya sea desde los gobernantes o de Dios".
SOSTEN. Las puertas de la parroquia se abrieron a las 7.30 y se cerraron catorce horas después. Con mayor o menor intensidad se sucedió durante toda la jornada el tránsito constante de los devotos. Los momentos de mayor afluencia de público ocurrieron durante las cuatro misas celebradas durante el día, la última —a las 19.30— a cargo del arzobispo Nicolás Cotugno.
La fe sostenía a los fieles a quienes no les importó el frío ni las garúas, lloviznas, o directamente lluvias que se produjeron —sobre todo— en las primeras horas. Rezos interminables, brazos entrecruzados de las parejas de todas las edades y rodillas hincadas al pie de la estatua de San Cayetano fueron imágenes repetidas durante toda la jornada.
El santo celebrado es el Patrono del Pan y del Trabajo. Sin embargo fueron este último, y la salud, los dos pedidos más frecuentes entre los fieles, la mayoría de sexo femenino y con más de 50 años. Según testimonios recabados por El País entre los devotos, fueron los hijos, parientes, amigos y conocidos los principales destinatarios de las oraciones.
El descenso en los índices de desempleo le provoca una sonrisa irónica a Sonia (47). "Eso me parece un cuento, yo busco y voy a todos lados y nunca hay nada. Por ahora, me mantengo... no sé cómo. Yo no vengo a pedir demasiado, únicamente trabajo para mí y salud para mis padres, que ya son muy mayores", dijo.
Nidia Carrese (68) portaba espigas y estampillas del santo. Es católica y muy devota de San Cayetano. "Yo siempre le pido lo mismo, esta fecha y todos los siete: trabajo y salud". Muy religiosa, aseguró que la fe es lo que permite sobrellevar tiempos difíciles: "Creyendo en Dios siempre es más fácil sostenerse".
Trabajo y salud, sobre todo para conocidos que no concurrieron al templo, son los pedidos que hermanan a Alba y María Noel. Esta última, que concurre a la parroquia todos los siete de agosto, afirma que la lluvia provocó una considerable merma en la concurrencia. "Es una pena, porque es un santo muy cumplidor". Al menos para ella, que llegó temprano a la iglesia para no entrar tarde a su trabajo.
Alba por su parte, jubilada, sin hijos y de 70 años, dedicó sus oraciones "a hermanos, sobrinos y cuñados", afirmó mientras se le quebraba la voz de la emoción. "Es que hay algunos que tienen problemas... ojalá que no se queden sin trabajo".
Cristian Castañeda (29) y su novia Angélica (33) son "debutantes" en la celebración de San Cayetano. Un motivo muy especial los animó: el próximo año piensan casarse. También hubo tiempo para que Cristian le agradeciera al santo el tener empleo, y pedir uno para su futura esposa. "Yo escuché que es muy cumplidor, será cuestión de esperar hasta el año que viene", indicó ella.
Mezclando lo sagrado con lo profano, José Luis (39) afirmó que "vine a San Cayetano a pedirle para sacar el 5 de Oro". Posteriormente, encaminó sus pasos no hacia la parroquia, sino hasta el kiosko instalado en frente.
FERIA. La imagen de San Cayetano sosteniendo en brazos al niño Jesús, las espigas y los perejiles prontos para ser bendecidos gobernaban la cuadra de Comercio entre Mateo Cabral y Lombardini, en una feria que totalizó unos 70 puestos. Junto con objetos religiosos, se ofrecían otros más "tradicionales" como libros, ropa, discos, herramientas o artefactos usados conformando un verdadero cambalache.
"Esta misma feria se levanta los siete de cada mes, sólo que hoy es más grande. Las otras veces habrán unos diez puestos", señaló Carmen Martínez que con doce años en el lugar se autoconsidera la "decana" en la feria frente a la parroquia. "Un buen 7 de agosto, podés llegar a conseguir hasta 2.000 pesos", aseguró. Cifra impactante si se considera que se logra a través de ramos de espiga a $ 12, canastitas a $ 20 o imanes para heladera a $ 15. Todo con la imagen del santo. Sin embargo, reconoció, las lluvias "corrieron" buena parte de la potencial clientela. El clima no fue aliado de San Cayetano, ni de los feriantes.
"Yo soy devota de todos los santos que me permitan trabajar", señaló por su parte Iris Rosano (59), otra de las feriantes. Efectivamente, de todos los siete de cada mes, el de agosto es —por lejos— el de mayor afluencia para San Cayetano, "pero también es el día que llega gente de menos poder adquisitivo, justamente, para pedir trabajo".
Celebración similar en Argentina
Varios miles de personas acudieron ayer en Argentina al templo de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, con motivo de la festividad del Patrono del Pan y del Trabajo. Este santo cuenta con muchos devotos en un país donde el desempleo es del 14,4 por ciento.
Las filas para entrar al templo se empezaron a formar el viernes por la tarde y ayer llegaron a tener una longitud de 20 cuadras.
El "milagro" de la festividad fue este año el nacimiento de Lucas, un niño cuya madre inició el trabajo de parto la madrugada de ayer cuando aguardaba su turno para entrar al templo. Después de ser asistida en la calle, fue trasladada a un hospital cercano.
EXHORTACION. En la homilía de la misa principal de la festividad, el arzobispo de Buenos Aires y primado de Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, exhortó a los argentinos a no desilusionarse ante "tanta injusticia, miseria y violencia".
Bergoglio instó a renovar las fuerzas para dejarle a los más jóvenes la herencia "del pan del trabajo que hace recuperar la dignidad y tirar para adelante".
Algunos de los devotos, en su mayoría mujeres de edad avanzada, acampaban en las inmediaciones de la iglesia desde mayo para poder ver de cerca la misa y para reclamar o agradecer al santo por cuestiones vinculados al trabajo.
El desempleo es, junto a la inseguridad, el principal motivo de preocupación para los argentinos según distintas encuestas. Estadísticas oficiales divulgadas en junio cifran en más de 1.500.000 los argentinos que están buscando empleo. EFE
Cotugno pidió esperanza y solidaridad
La última misa realizada en la Parroquia del Carmen y San Cayetano, que se celebró ayer a las 19.30, fue oficiada por el arzobispo Nicolás Cotugno. Ese fue el momento en que se concentró más público en el interior del templo, más de quinientas personas. En un sermón que duró aproximadamente veinte minutos exhortó a la "solidaridad" y la "esperanza", y llamó a la "libertad, unidad y caridad", a todos los ciudadanos, en épocas electorales.
Durante su intervención Cotugno llamó a "no ser indiferentes ante la injusticia, la pobreza y las desigualdades" pero no por "cuestiones políticas e ideológicas sino a través de la solidaridad y la Palabra de Dios".
Resaltó que "todos nosotros tenemos derecho al trabajo, que es lo que nos proporciona el alimento y la dignidad". Y por ese sentido, pidió a San Cayetano "que interceda ante Dios por nosotros".
"Siento tristeza y rebeldía al ver que nos estamos acostumbrando no a una pobreza digna, sino a una miseria que nos envilece", señaló haciendo referencia a los asentamientos irregulares, que definió como "un nombre muy ‘noble’ para referirse a los cantegriles".
AñO ELECTORAL. La proximidad de las elecciones no fue pasada por alto por el arzobispo. Cotugno exhortó a que los ciudadanos y la clase política "mantengan la unidad de los vínculos por encima de diferencias y discrepancias".
En tal sentido, enfatizó que los principales valores para estos tiempos son: unidad, libertad y caridad. "Unidad para los asuntos necesarios; libertad en los asuntos opinables; y caridad en todo momento".
En la parte final de su sermón exhortó a la esperanza y pidió "a Dios, por intercesión de San Cayetano que podamos sentir la solidaridad, el amor y la paz en nuestros corazones".
Biografía
- San Cayetano nació, con el nombre de Gaetano Thiene, en octubre de 1480 en Vicenza, Italia. Su padre era conde.
- Se doctoró en derecho civil y canónico en la Universidad de Padua. Fue senador por Vicenza.
- Descubre su vocación sacerdotal y se ordena en 1517, en Roma.
- En 1523 crea la Congregación de los Teatinos, cuyos integrantes (uno de ellos, Giampietro Carafa, fue ordenado como el Papa Pablo IV en 1555) toman como ejemplo la vida de los Apóstoles. Se dedican a socorrer pobres y enfermos en hospitales y asilos.
- El 14 de setiembre de 1524, Gaetano Thiene renuncia a todos sus bienes personales. Para entonces, su estilo de vida era de una pobreza y austeridad completa.
- Falleció el 7 de agosto de 1547 en Nápoles. Fue canonizado en 1671.