LEONEL GARCIA
Esta es una medida perfecta. La única manera que los uruguayos entiendan es tocándole el bolsillo. En Europa hace años que se cumple y era hora que llegara acá también". Nora disfrutaba la tarde de ayer en la rambla de Pocitos, a la altura de Trouville, mientras el pequeño "Noya", un perro de raza pincher, jugueteaba a sus pies. Sin alejarse demasiado, ya que la correa no se lo permitía.
Unos metros hacia la Prefectura, unos perros de respetable tamaño retozaban en el verde de Trouville. Sin correa ni bozal y con sus dueños a prudente distancia.
Estos canes, o mejor dicho sus propietarios, estaban pasibles de ser multados como ocurre desde el lunes en todo el Centro Comunal Zonal (CCZ) 5. Claro que para ello, deben ser vistos por los inspectores del CCZ. Que son tres en total, para cubrir una zona que abarca, entre otros barrios, Pocitos, Punta Carretas, Buceo y Villa Biarritz. Demasiado para tan poca gente, reconocen los propios inspectores.
ZONA 5 Y MAS. Según el director de la Región Centro de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), Jaime Igorra, la población canina en todo el CCZ 5 asciende a unos 12 mil perros.
El decreto de la Junta Departamental 31.007, aprobado el 21 de octubre pasado, establece multas de dos a cinco unidades reajustables, a pagar en la propia IMM, a los propietarios de perros que paseen por la calle sin collar y correa o bozal, que ingresen a zonas públicas reservadas a juegos infantiles, o que no retiren los "regalitos" que dejen sus mascotas en el piso.
Igorra dijo a El País que esta medida se extenderá a toda la región centro de Montevideo (la correspondiente a los CCZ 1, 2, 3, 4, 5 y 16) a partir del próximo jueves 25 de noviembre.
Estos seis zonales corresponden a los siguientes barrios: Ciudad Vieja, Centro, Cordón, Palermo, La Comercial, Aguada, Parque Rodó, Goes, La Figurita, Jacinto Vera, Villa Muñoz, Brazo Oriental, La Blanqueada, Tres Cruces, Parque Batlle (este), Arroyo Seco, Capurro, Bella Vista y Prado (sur) además de Buceo, Pocitos y Punta Carretas. La población canina en esas zonas está estimada en 44.000 ejemplares.
VENTAS. Las medidas del municipio repercutieron en las ventas en las veterinarias de Pocitos, más de palitas recogedoras que de correas y bozales. Así lo reconocen dueños y encargados de estos establecimientos en un relevamiento realizado por El País. Asimismo, indican que las calles del barrio, otrora un "campo minado" si de materia fecal canina se trata, presentan un estado mucho mejor. Todavía existen, pero hay menos.
"Hace minutos vendí una palita preciosa, de acero inoxidable", señaló Fabricio Iriarte, propietario de "Petland". Ese artículo, casi de lujo, tiene un valor de 450 pesos. Otras de plástico, que se recubren con una bolsa de nylon, son las preferidas y las más económicas, a 95 pesos. "Con todo esto de las multas, estoy vendiendo tres o cuatro por día. Hace meses, pedían una por semana".
De dos correas diarias pasó a vender cuatro o cinco, "y de bozales, si antes pedían uno cada tres días, ahora piden dos", afirmó. Los precios de estos implementos dependen del animal. Una correa de 60 pesos sirve para un animal, digamos, "standard". Un perro fuerte y corpulento puede necesitar un artículo de hasta 750 pesos. Los bozales oscilan entre 95 y 160.
En "Insider", en el shopping de Punta Carretas, no hay más palas. Esperan una nueva partida a fines de diciembre. La demanda creció en el último mes y medio, cuando se comenzó a hablar de inspecciones, provocando que "de vender una cada dos meses, a seis o siete por día", según Claudia, una de las encargadas del local. Cada una costaba $ 156.
La veterinaria "Don Perro" tiene una visión privilegiada de la rambla de Pocitos. "Hay mucha gente que se acerca a preguntar cosas, aumentaron las ventas pero no mucho. Todavía se pueden ver los Rottweiler sueltos en la rambla", sostuvo Enrique, el dueño. Las palas, cuyo precio ronda los doce dólares, fueron todas vendidas. No así los bozales, que cuestan 100 y 200 pesos.
"Eso tiene que ver con la idiosincracia del barrio", reflexionó el comerciante. "Está peor visto que un perro ensucie la puerta de tu casa, que el hecho que ande suelto". Una explicación al hecho que haya más demanda de palas que de bozales la aporta Iriarte, de "Petland". "No hay que olvidar que acá la mayoría de las mascotas vive en apartamentos, se trata de animales mas bien chicos, poco agresivos o que no representan un problema caminante".
"La gente está juntando más lo que deja el perro y eso se nota", indicó Daniela de "Petstore". Si bien reconoció que el incremento en la venta de palas no ha sido muy significativo en su negocio (de "nada" a 4 o 5 mensuales), parece cifrar esperanzas en la resolución municipal: "dejá que multen a dos o tres y vas a ver cómo se acuerdan todos de la caca del animal".
La preocupación por no ensuciar se refleja en las escasas multas que hasta ahora han realizado los inspectores zonales. Desde el lunes, solo se han realizado cuatro. Todas por pasear al perro sin correa ni bozal, tres de ellas en una zona pública destinada a los niños, en Villa Biarritz.
Inspectores y las multas imposibles
Solo tres inspectores para una zona que llega, solo por la rambla, de Bulevar Artigas a Propios. Las jornadas de estos funcionarios comienzan a las 9.30 y terminan a las 19.30. Por supuesto, no están dedicados exclusivamente a los perros. Parece poco; lo es.
"Nosotros hacemos lo humanamente posible, pero lo cierto es que hay falta de personal", reconoció la inspectora zonal Olga Badano.
A eso se le suma la posibilidad que el infractor proporcione datos falsos, o directamente, no quiera darlos. Si esto último pasa, las inspectoras pueden acudir a la Policía via handy. "Es sancionable impedir la acción inspectiva", dijo Badano. Claro, en el tiempo que demoran los efectivos en arribar, dueño y perro pueden estar a varias cuadras de distancia.
Aún así, los inspectores admiten que hay muchas formas de evadir el control. "Nosotros no hacemos una cacería, podemos seguirlos y averiguar donde viven pero hasta cierto punto. Por suerte, el zonal 5 está compuesto por barrios donde hay conciencia de lo que es una multa; además, ¡fueron los propios vecinos los que las pidieron!", aseguró la inspectora Inés Mezzera.
Datos
CCZ 5. En esta zona viven 131.000 personas, hay 32.000 viviendas y 12.000 perros. Hay tres inspectores zonales.
REGION CENTRO. Formada por seis CCZ, viven 458.000 personas, hay 128.000 viviendas y 44.000 perros. Se estima en treinta el total de inspectores zonales en esa región.
45. Son los paseadores de perros registrados en el CCZ 5. Fueron citados esta semana a la sede del comunal para que se les instruya sobre la nueva normativa y el registro de clientes que deben llevar consigo. Hasta ahora no fue ninguno.
PALITAS. Según el material, acero o plástico, los precios de estos adminículos van desde 95 a 450 pesos.
CORREAS. Las más comunes y baratas oscilan entre 60 y 70 pesos. Hay otras "flexibles" entre $ 370 y 750 dependiendo del porte del animal.
BOZALES. Fabricados con cuero o plástico, cuestan entre $ 95 y 250.