Eduardo Miranda es uno de los luthiers más conocidos del país, continuador de un legado iniciado por su padre, Eduardo Francisco Miranda, quien dirigió la fábrica de guitarras Pierini y trabajó codo a codo con el famoso Juan Orozco, junto a quien construyó centenares de instrumentos de reconocida calidad.
Eduardo Miranda hace y repara guitarras desde hace 20 años y fabrica las cuerdas Alexander, únicas en el mercado. Confiesa sin embargo que "siempre está aprendiendo". Fabricar una guitarra le lleva entre dos y tres meses, algo más de lo que quisiera -confiesa-, porque tiene que dedicarle tiempo a la atención de su negocio de Julio Herrera y Obes 1294. Las vende en U$S 1.200 más impuestos, y asegura que si las colocara en el mercado europeo o estadounidense, podría pedir por ellas entre U$S 4.000 y U$S 5.000.
También advierte que las guitarras enchapadas de origen chino que se venden a U$S 59 en bazares y supermercados, "no afinan" y pueden "llegar a estropearle el oído a un niño o frustrarle una carrera de concertista", porque no le permiten progresar en sus estudios musicales.
El trabajo de Miranda como luthier parte de una cuidadosa selección de las maderas: abetos, cedros rojos, ébanos, jacarandaes y caobas. La mayoría de estas variedades se importan de distintas procedencias. Para él, la clave de un buen instrumento está en la tapa, a la que aplica un proceso especial. La única madera uruguaya que utiliza es el algarrobo, que se consigue fácilmente en el litoral. Varios de los grandes guitarristas locales con proyección internacional tienen o tuvieron guitarras "Miranda", entre ellos, Abel Carlevaro, César Amaro, Alfredo Escande, Eduardo Larbanois, Héctor Numa Moraes y Eduardo Yur.